LA NOSTALGIA DE LA SEPARACIÓN
Dos
circunstancias me motivan a escribir
esta reflexión. Una de ellas fue a propósito de una conversación con mi esposa
sobre lo duro y difícil de la separación de la familia; y la otra , con motivo
de la celebración reciente, el pasado 23 de Noviembre del Día de Acción de
Gracias acá en los Estados Unidos, y también, por qué no decirlo, alrededor del
mundo.
Al
fin y al cabo, de lo que se trata es de dar gracias a la Divina Providencia,
sea cual sea la forma en como la concebimos, por todas las cosas buenas que nos
ha brindado durante el año que está próximo a terminar. Esta fiesta es, si se
quiere, la fiesta o celebración más importante para el pueblo norteamericano,
incluso más que las propias navidades, y es la ocasión más propicia para el
reencuentro familiar, para compartir no solo la mesa en la cena de Acción de Gracias,
sino para compartir en familia sobre los sueños cumplidos, y por cumplir,,
siendo el fin de semana donde se produce la mayor movilización de personas, ya
sea por tierra, mar o aire, con el fin de ese añorado reencuentro familiar.
Estas
fechas, por su propia naturaleza, son propicias a la reflexión y al
reencuentro. Se acercan las Navidades, y esa también es una nueva oportunidad
para materializar esa posibilidad de reunirse en familia para conmemorar la
tradición cristiana del nacimiento de Jesús.
Para
nosotros los Venezolanos, a pesar de ser fechas, ambas, donde quisiéramos
reunirnos en familia, hoy por hoy se ha
convertido en una especie de misión imposible. Gracias a la diáspora de los
venezolanos alrededor del mundo, producto de esa desgracia que han significado
para nuestro país el innombrable comandante eterno y su heredero el chofer de
autobús que conduce a Venezuela al abismo; los venezolanos nos encontramos
diseminados por el mundo, lejos de nuestros seres más queridos, por imperativo
de estas infelices circunstancias.
Tiempos
estos de nostalgia por la separación, de incertidumbre por el futuro, tiempos
que quisiéramos borrar de nuestro recuerdo, y atesorar solo aquellos donde
todos en familia compartíamos con familiares y amigos las celebraciones de
estas hermosas fechas.
Conversando
sobre el tema, pensaba, que triste puede resultar que todas mis hijas se
encuentran fuera de su país de origen, mis nietos crecen lejos de sus raíces, y
no nos resulta tarea fácil el poder disfrutar de sus andanzas y aventuras.
Circunstancias diversas las han ubicado en diferentes ciudades de los EEUU y de
Europa. De allí la dificultad para reencontrarse, así fuere con alguna de
ellas, mas no con todas juntas pues ello sería una tarea de difícil
realización.
Hoy
más que nunca añoro la posibilidad de ese reencuentro, para rememorar tiempos
idos pero que se encuentran indisolublemente unidos en el corazón. Recuerdos de
toda índole, y en los que hoy participarían nuestros nietos, que son al fin y
al cabo la continuidad de nuestra existencia.
Ya
son muchos los años, en los que hemos sufrido la nostalgia de la separación, y
así como nosotros, tantas otras familias que igualmente han sufrido y sufren la
ausencia de sus seres queridos en esta época del año .
A
pesar de todos los avatares y el dolor que ello produce, sea propicia la ocasión
para llenarnos de esperanza y optimismo para que en un futuro cercano, con la
ayuda de la Divina Providencia, se allanen los caminos que nos permitan el añorado
reencuentro con los nuestros. Así será.
Weston,
Fl Diciembre 17,2017
FPP
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