Wednesday, June 22, 2016

QUE ALGUIEN ME SAQUE LA PIEDRA

Aquí de vuelta, luego de estar fuera de circulación por un par de semanas; circunstancias sobrevenidas me impidieron expresar mis más recientes reflexiones.

En este caso, en particular, se trata de algo muy personal y refiere al hecho de haber sufrido dos cólicos nefríticos, debidamente diagnosticados y en tratamiento, lo que en el lenguaje más coloquial se conoce como piedra en los riñones.

Como todos deberíamos saber, el cólico nefrítico o cólico renal es un dolor repentino de gran intensidad que se produce generalmente por la presencia de cálculo en el conducto que va desde los riñones hasta el tracto urinario cercano a la uretra. En la historia médica este dolor es conocido como el más intenso que existe y se presenta comúnmente en la medicina de emergencia descrito como peor que el parto, huesos rotos, heridas por armas de fuego, quemaduras o la cirugía .

Como verán, ya me enteré de lo que sufren las mujeres cuando dan a luz, y la verdad que eso acrecienta mi admiración por el sacrificio de ser madres.

Dicho esto, en el proceso de hacer y seguir las indicaciones médicas para la expulsión de la bendita piedra, me llamó la atención un comentario que me hiciera mi hija María Alejandra, al señalarme, “Papi, tú lo que necesitas es que alguien te saque la piedra”. Para los Venezolanos, y muy arraigado en nuestro refranero popular, es muy normal usar esta frase para referirnos a algo o alguien que nos molesta, nos perturba, te ocasiona desazón o dolor, te irrita, en fin, te genera todos aquellos sentimientos de pesar, por algo que inmediatamente te hace pensar, “ahora si me sacaste la piedra”; y ello genera una reacción de algún tipo para contrarrestar el ataque de algo o alguien que permita solventar la situación,

En mi caso, aun no sé si los medicamentos u otras acciones tomadas al respecto, han sido suficientes para expulsar la dichosa piedra; pero lo que si se, es que me ha hecho reflexionar sobre alguna posibilidad de tratamiento adicional que podría ser una confrontación cara a cara, ya sea con el Presidente de nuestro país, o alguno de sus secuaces más prominentes, y estoy seguro de que en cuestión de segundos, me sacarían la piedra de tal manera, que la misma saldría expulsada inmediatamente.

Bueno, de eso se trata, de que nos saquemos la piedra, los Venezolanos, de esta piedra que ha representado el régimen más oprobioso de nuestra historia, con todo el daño y el dolor que ha causado y continúa causando al pueblo Venezolano.

Hagamos lo que tengamos que hacer; continuemos la terapia, hidratemos bastante al régimen con las valerosas acciones de nuestra gente todos los días, entre otras, validemos nuestras firmas para activar el referendum revocatorio, y continuemos en la lucha sin cuartel para deshacernos de esta piedra, de este cólico nefrítico, que ha sufrido Venezuela a lo largo de estos últimos 17 años.

Al final del camino, me sentiré muy complacido y aliviado, pues no solo habría expulsado mi piedra personal, sino que todos juntos habremos expulsado a esta piedra que ha significado este desdichado gobierno.

Junio 22, 2016


FPP  

Tuesday, June 7, 2016

NUESTRO INSÓLITO PAÍS


Corría el mes de Agosto del año 1969, cuando dió inicio en la radio Venezolana, un programa radial llamado “Nuestro Insólito Universo”, creado, producido y dirigido por el periodista Rafael Sylva Moreno, y conducido por el magnífico locutor Porfirio Torres.

En los cinco minutos de duración que tiene el programa, se narran historias asombrosas en relación con temas de diversa naturaleza, que el narrador desgrana con su poderosa voz y entonación, e imprimiéndole un ritmo dramático a las extraordinarias narraciones sobre un mundo sorprendente.

Era para sus asiduos oyentes, un remanso de tranquilidad y sosiego en medio del trafico caraqueño. Hoy continúa, 46 años después, ilustrándonos sobre temas o asuntos desconocidos para el común de la gente,  y en la generalidad de los casos, sobre hechos, situaciones o acontecimientos insólitos.

Recordando tan excelente programa radial, me preguntaba si Rafael Sylva, junto con Porfirio Torres, pudiesen desarrollar un programa similar a Nuestro Insólito Universo, cambiándole apenas una palabra y llamándole ”Nuestro Insólito País”.

Como sería de esperar, el programa no podría durar 5 minutos porque no hay capacidad de síntesis que resista los innumerables aspectos, hechos, eventos y situaciones que han rodeado la vida de nuestro país en los últimos 17 años.
Podría quizás hacerse en segmentos de 5 minutos, que cubran en reducida síntesis, un evento o circunstancia en particular que ilustre al oyente desde el comienzo de esta pesadilla, y así de 5 en 5, ir elaborando sobre el acontecer Venezolano, en sus aspectos más relevantes, desde 1998 hasta el presente.

Interesante sería observar a través de esa narrativa, como ha ocurrido la destrucción de un país en toda su integridad; ya no solo la destrucción material y moral del mismo, sino la voluntad  de buena parte de la ciudadanía que aún se mantiene fiel a este régimen y a esta pseudo-ideología, mal llamada Socialismo del siglo XXI.

Creo que miles de Venezolanos, si así les fuere propuesto, podrían contribuir a escribir las pautas fundamentales o guía de estas breves narraciones sobre situaciones vividas, hechos presenciados o eventos en los que haya participado, a lo largo de todos estos desperdiciados y desastrosos años.

Yo, por mi parte, me atrevería sugerir algunos de los segmentos a ser incluidos en esta serie de narraciones, y solo a título de ejemplo:
-Las expropiaciones y sus terribles consecuencias
-El entreguismo, en todas sus facetas a un país extranjero ( Cuba).
-La destrucción de PDVSA
-El colapso del sistema eléctrico nacional
-La separación de poderes en Venezuela
-El masivo endeudamiento de la Republica ( PDVSA incluída)
-Los 200.000 millones de dólares de FONDEN. Dónde están ?
-La delincuencia y la impunidad desatada en Venezuela
-La escasez de alimentos y medicinas
-La crisis en el sistema de salud público y privado

Lo anterior no representa sino una pequeña muestra de los cientos y cientos de temas que pudieran abordarse en el análisis. Al fin y al cabo, abundante material tendríamos para alimentar este programa.

De todo esto, lo que verdaderamente me preocuparía, serían las consecuencias que acarrearía llevar a término una idea, aparentemente, tan descabellada como ésta; tal  vez llevaría al cierre de la emisora que se atreva a transmitirlos; o quizás a su expropiación o pérdida de la concesión, todo ello con el consiguiente encarcelamiento de sus dueños, junto con el Director y Narrador, imputados y sometidos a juicio por traición a la Patria.( No olvidemos que en Venezuela, todo lo que se diga o haga que vaya de alguna manera en contra del Gobierno, es considerado traición a la Patria; por supuesto, todo convalidado y refrendado por nuestro imparcial e inefable Tribunal Supremo de Justicia).

En fin, soñar no cuesta nada; pero tal vez, algún día, no muy lejano,  a alguien se le ocurra reseñar en estos micros, lo que fueron y significaron estos 17 años de sinrazón e ignominia. Ello solo será posible en una Venezuela libre y democrática, para que quede registrado en la conciencia nacional  como una de las páginas más oscuras y funestas de nuestra historia Republicana.

Junio 7, 2016

FPP

   

Friday, June 3, 2016

YA NI PROVOCA

La verdad, es que ya ni provoca escribir sobre Venezuela. En años y meses recientes he escrito varias reflexiones sobre lo que pienso en relación a lo que acontece en mi atribulado país.

Desde la trilogía de los sueños que comenzaron por allá en el año 2004, hasta el presente, con reiterados comentarios sobre el devenir Venezolano de estos días Cuando menciono que ya ni provoca escribir sobre Venezuela, es porque me anima la frustración y el desaliento cuando observo por, circunstancias muy personales, desde lejos, lo que cada día ocurre en mi país.

Quisiera poder elaborar sobre un panorama más alentador, pero tristemente ello hoy no es posible. La situación de Venezuela es cada vez más crítica y desoladora que nunca. Muy desafortunadamente me toca repetir lo que ya decía en el año 2014, “ en todos estos últimos  años lo que hemos visto es como la ignominia, la barbarie, la insensatez, la incompetencia, la deshonestidad y todas aquellas otras lacras que se enseñorean en Venezuela, hasta convertirla en lo que es hoy, que es casi equivalente a decir, un país hundido, deteriorado hasta los tuétanos en lo físico-material, pero más grave aún, en lo moral e intelectual; un hueco profundo del que solo podremos salir a través de un titánico esfuerzo colectivo que inicie el proceso de rediseño y reconstrucción de un país nuevo, diferente, donde los valores del espíritu sean la guía y el norte que oriente las acciones de sus dirigentes y de sus ciudadanos”.

Ya estamos en el 2016, y la insensatez y la sinrazón continua más que nunca presente en nuestro país. Un país en absoluta quiebra material y moral; un país donde los niños, y personas con enfermedades de alto cuidado, mueren todos los días por la ausencia de medicamentos que les permita afrontar sus delicados problemas de salud; un país donde la gente, léase el pueblo, cada día tiene que salir a luchar para conseguir, si es que ello es posible, la comida necesaria para alimentar a su familia; un país donde para salir a la calle hay que armarse de mucho valor, por el temor a ser víctima del hampa y la delincuencia desatada, que impunemente actúa a lo largo y ancho del país, ante la mirada imperturbable de las autoridades llamadas, por mandato constitucional y legal, a brindar protección a sus ciudadanos; un país en el que los órganos del poder público están más que prestos a favorecer las iniciativas de este gobierno fallido, delincuente y mafioso, en contra de los más elementales derechos de todos sus ciudadanos.

Resulta bochornoso y vergüenza debería darles, por el lenguaje procaz, soez e insolente que utiliza el mal llamado Presidente y sus secuaces, para dirigirse a Presidentes de otras naciones, Jefes de Gobierno y autoridades de organismos internacionales, en la medida en que estos manifiesten algún desacuerdo sobre lo que ocurre en Venezuela, o se manifiesten en contra de esta pseudo-ideología dizque revolucionaria, hoy por hoy aborrecida por casi todos los países del mundo.

Inicié esta reflexión señalando que ya ni provoca escribir sobre Venezuela; pero lo que si es cierto es que por razones de principios y hasta por la indignación que me produce ver lo que ocurre con mi país, seguiré, aunque no me provoque, escribiendo sobre el acontecer Venezolano, denunciando, expresándome por cualquier medio a mi alcance, para poner mi granito de arena, desde lejos, en hacer saber al mundo, muchas veces indolente, sobre las barbaridades que día a día envilecen a los Venezolanos.

Todo esto con la esperanza, tal y como lo decía hace unos meses “de ver resurgir a una Venezuela, en donde los que hoy forzados por las circunstancias estamos lejos de ella, podamos regresar con nuestros hijos y nietos, y que ellos puedan aprender a quererla como la hemos querido nosotros, y que a pesar de tener una patria adoptiva que les abrió sus puertas y oportunidades, puedan decir y sentir con orgullo “YO SOY VENEZOLANO” , pero no como un cliché o una frase hueca o vacía, sino llena de contenido por lo que significa pertenecer a un país donde impere una democracia plena, prodiga en oportunidades para todos, un estado de derecho que funcione, y en donde los valores del trabajo, el respeto y la honestidad sean los que orienten el devenir de sus ciudadanos”.

Concluyo esta nota, parafraseando al distinguido columnista Antonio Sánchez García al señalar en su escrito de hoy “saldremos de esta pesadilla sin el auxilio de nadie. Con nuestras propias uñas. O garras, que a la canalla asesina se la debe combatir por todos los medios. Que cada quien asuma sus responsabilidades.”

Junio 3, 2016
FPP


Wednesday, June 1, 2016

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

En días recientes, leyendo la prensa digital, tanto nacional como internacional, me asaltó una inquietud derivada de la naturaleza de las noticias que estaban en el orden del día. Noticias estas que se repiten en forma reiterada día tras día; varían las circunstancias, la magnitud, el país de origen; al fin y al cabo de lo que se trata es de la identificación de aquellos hechos o eventos que nos están indicando un cambio sustancial de la vida en nuestro planeta; pero más importante aún, un cambio en la manera como los seres humanos conceptualizamos y afrontamos los nuevos retos que nos plantea el Siglo XXI.

Sería prolijo enumerar la multiplicidad de eventos/ cambios o circunstancias que ocurren día a día; por ello me limitaré solo a mencionar algunos de ellos, que permanentemente son noticia o son objeto de atención, ya sea por la comunidad científica o por la sociedad en general.

Así vemos cómo va in crescendo la confrontación político-militar y religiosa en el Medio Oriente, hoy por hoy exacerbada por la presencia cada vez más intensa del denominado Estado Islámico (ISIS). Este grupo ha logrado en pocos años, desestabilizar aún más el precario equilibrio en esa región del mundo, con el agravante de la problemática que ha generado su persecución político-religiosa a poblaciones enteras, tanto en Irak como en Siria, con la consiguiente crisis de las migraciones hacia otros países, generándose así una situación inédita en cuanto a la acogida de refugiados en otros países de Europa y del resto del mundo. Una manipulada concepción religiosa, utilizada como excusa y con propósitos hegemónicos; y a través del uso del terrorismo como arma de amedrentamiento de poblaciones enteras, hoy vemos con estupor como este grupo pretende imponer, por la fuerza del terror, su concepción política-religiosa al resto del mundo.

Otros conflictos bélicos, manifestados en diferentes regiones del mundo, y cuando no son tales, al menos se presentan como una amenaza latente para la seguridad internacional, como es el caso de Corea del Norte y sus permanentes amenazas de utilización de armas nucleares, y su retórica reiterada de iniciar una guerra con Corea del Sur, lo cual, indefectiblemente, involucraría a los EEUU en el conflicto. Difícil la tarea de lidiar con un maniático, que funge de líder y del cual se puede esperar cualquier locura de consecuencias catastróficas.

El denominado cambio climático o calentamiento global. Una verdad que nos viene agobiando desde hace años, complementada con la indolencia de las grandes potencias mundiales. Situación que nos agobia y nos apremia. Para nadie es un secreto la veracidad de lo que por años se ha venido alertando. Finalmente, en fecha reciente los líderes mundiales han dado un paso importante para iniciar las medidas de alivio necesarias para palear, al menos, los ingentes daños que este proceso ha causado y continúa causando a nuestro planeta.

No deja de ser motivo de preocupación que instituciones de tanta credibilidad como sería la NASA, hayan informado en días pasados, que es posible esperar que este año tengamos tal vez el verano más intenso de toda la historia. Todo esto sin contar con inviernos severos, el deshielo de los glaciares con sus funestas consecuencias; el efecto invernadero, en fin todas las consecuencias nefastas que para la tierra está ocasionando la contaminación industrial acumulada a través de los años.

Las alteraciones de todo orden en el plano social. Los conflictos sociales que se generan cada vez con más frecuencia, como consecuencia de las cada vez más crecientes desigualdades sociales entre los diferentes estratos de la sociedad. El hambre como una derivación de esas desigualdades, los problemas sanitarios, las enfermedades endémicas, el resurgimiento de enfermedades que se creían ya vencidas, la contaminación ambiental a nivel global, la contaminación de las aguas de los ríos y de los océanos, con todos los daños que implica a la flora y la fauna marina; en fin podríamos no parar mencionando tantos problemas que afectan al humanidad en su conjunto, que de no tomarse ahora las acciones necesarias para su corrección, estaríamos dejando un desastroso legado a las generaciones del futuro.

Si todo lo anterior no representa una amenaza abierta para la subsistencia de la humanidad, al menos como la concebimos hoy en día, entonces quiere decir que estamos adentrándonos en el ciclo que anuncia el fin de la vida en el planeta, al menos como lo hemos experimentado hasta hoy.

No será que es hora de atender al llamado bíblico, como una invitación a la atención constante a los signos de los tiempos, los cuales deben interpretarse como lo señalara el Papa Juan XXIII en su encíclica “Pacem inTerris”, que deben entenderse como “una nueva forma de interpretación de las manifestaciones de Dios en las mediaciones humanas, particularmente, la historia, concretamente, las realidades sociales, políticas, religiosas y culturales del mundo y de la Iglesia.”

Lo anterior no representa una visión apocalíptica de lo que pudiera ocurrir en la tierra en algún momento en el tiempo, representa, por el contrario, una acuciante realidad que toca nuestras vidas todos los días; de allí el sentido de urgencia a las acciones que debemos tomar todos, sin excepción, para contribuir a salvar, de ser ello posible, este minúsculo espacio en el cual nacimos y vivimos, que llamamos nuestro hogar.

Mayo 31, 2016

FPP