Saturday, July 28, 2018





TU AUSENCIA

Son tantas las cosas que se arremolinan en la mente a cada instante, es como un torrente de ideas, de reflexiones, en mi caso, sobre cosas, situaciones o hechos que quisiera comentar, pero no alcanzo a determinar por dónde empezar a expresar esos pensamientos o sentimientos que se agolpan, y que en ocasiones te agotan.

Hoy me siento como solo, he querido escribir y no puedo; es esa sensación de que te falta algo o mejor dicho alguien; hay cosas o personas que forman parte integral de tu vida, y cuando no las tienes cerca, te llenas de una especie de desasosiego, de desazón, de inquietud que casi te paraliza.

Existen diferentes variantes de la soledad, aquella simplemente física, es decir donde simplemente estas solo en el espacio y en el tiempo. Esta soledad en ocasiones es buena para la reflexión y el análisis. Para hacer cosas que has dejado pendientes, soledad pasajera o momentánea. Es necesario darle un espacio a ese tipo de soledad, ya que en la misma es posible encontrar respuestas a tantas interrogantes, y que solo puedes encontrarlas en esa introspección en uno mismo para encontrar el sentido de muchas cosas.

Hay ocasiones en que aun estando acompañado te sientes y encuentras solo, ya sea porque la compañía de que se trate no significa mucho para ti, o simplemente porque no te deja nada esa compañía. Esa soledad se manifiesta hacia adentro  aunque en apariencia te encuentres acompañado.

No es necesario estar solo para sentirse solo. La sensación de soledad representa un sentimiento muy personal, y son muy pocas las personas en la vida que  te sustraen de ese sentimiento. Esas personas normalmente están vinculadas a tu entorno más personal, esposa , hijos, y alguno que otro, que de alguna manera llena un espacio para mitigar esa sensación.

No quisiera aquí referirme a la ausencia definitiva, eso sería tema de otro tipo de reflexión; en realidad de lo que se trata es de cómo manejar la ausencia, aunque fuere temporal, de alguien importante en tu vida. Es difícil encontrar los espacios para llenar ese vacío de alguien, que está tan intrínsecamente ligado a ti, que cuando no la tienes cerca es como si te falta algo, ese algo que te hace sentir que estás vivo, que estás aquí, y que tienes a esa persona que te acompaña en todos los sentidos.

Hay etapas en la vida en que la soledad no es una buena compañía, y mucho menos una buena consejera. El tener a tu lado a la persona que amas, para todos los efectos, para conversar, para reflexionar, para planear, para discutir, en fin para cualquier cosa, así sea permanecer en silencio contemplando un atardecer tomados de la mano, es parte vital de la vida en pareja, donde el compartir todos los momentos, cualesquiera que estos sean, forma parte fundamental de nuestra estabilidad emocional.

Y ya personalizando esto un poco más, de lo que se trata es de cómo me afecta el no tenerte cerca Gorda; puedo estar muy acompañado por muchas personas, pero no es lo mismo cuando no estoy contigo. Tu sola presencia es lo que le da sentido a todo lo que me rodea. Oír tu voz, tocar tus manos, besar tu frente, son alimentos para mi espíritu.

Cuando han pasado los años, cuando ya has culminado el proceso de educar y ver crecer a tus hijos, cuando ya estos son hombres y/o mujeres adultas e independientes, lo único que nos queda es esa persona que ha sido tu compañera fiel e incondicional, que ha estado toda la vida para ti; y su ausencia, así fuere por horas, nos pone a dar vueltas en círculo, algo así como un perrito sin amo.

Yo no sé cómo explicar mejor esto, pero lo que si se, es que me haces una falta inmensa. 
Cuento los días, las horas y los minutos para tu regreso. Con el pasar de los años pareciera que va en aumento, lo cual es toda una bendición de Dios, porque tristes aquellos que no sienten o aprecian la importancia de atesorar lo que significa tener allí a su esposa, novia, pareja, como fuere, pero esa persona que forma parte fundamental de tu vida.

Como te lo escribí recientemente, “ La vida es y siempre será un misterio, quien iba a decir que esa fortuita circunstancia me colocaría en esas lejanas tierras de mi patria, para encontrar allí no solo al amor de mi vida, sino a la compañera de aventuras en este devenir que es nuestro tránsito terrenal; que llenaría mi vida de todo el amor que sería posible, y que ha estado siempre a mi lado, aun en las peores circunstancias, para apoyarme, consolarme, estimularme, y compartiendo siempre todas las cosas buenas y malas que la vida puede brindarle al ser humano.

Su omnipresencia ha sido un acicate permanente en toda mi vida profesional. Ya hoy siendo y viviendo un periodo diferente y en nuestra plena madurez física e intelectual, sigue estando allí para complementar lo que sea necesario, para continuar siempre adelante con fe, con optimismo y con mucha valentía para seguir enfrentando los retos que nos ofrece la vida.”

Sí, tu ausencia es una situación, que cada vez más me cuesta mucho asimilar, y aun sabiendo que es por un periodo muy breve, tu presencia resulta vital para todos los que te amamos; así que regresa pronto que la vida continúa.

Sunrise, Julio 28, 2018




Monday, July 23, 2018





LA RESPONSABILIDAD



Como bien saben los que han leído mi libro Reflexiones Solitarias, en el  dediqué un capítulo a los valores humanos. Allí me referí a varios de ellos, y hoy he querido retomar esa línea de reflexión para referirme a otros, que quizás pueda publicar en alguna oportunidad futura.

Particularmente quiero referirme a un valor, como es el caso en casi todos ellos, que con facilidad se olvida, o se le da muy poca relevancia en la actuación diaria y común de la gente. Me refiero en particular a la responsabilidad como valor humano de singular importancia y que considero todos debemos tener presente en nuestras vidas y cultivarlo.

La responsabilidad tiene muchas acepciones y significados, dependiendo del punto de vista o a  la aplicación que quisiera dársele. En efecto, en general podemos decir que la responsabilidad se considera una cualidad y un valor del ser humano. Se trata de una característica positiva de las personas que son capaces de comprometerse y actuar de forma correcta. En muchos casos la responsabilidad viene dada por un cargo, un rol o una circunstancia, cualquiera que esta sea.

En una sociedad, se espera que las personas actúen de forma responsable, ejerciendo sus derechos y desempeñando sus obligaciones como ciudadanos. Es muy obvio que la responsabilidad en la mayoría de los casos responde a cuestiones éticas y morales.

Existen multiplicidad de conceptos aplicables a los diferentes tipos de responsabilidad, como lo es la responsabilidad social, la cual representa el compromiso u obligación que los miembros de una sociedad, como individuos o miembros de algún grupo, tienen entre sí, y para la propia sociedad. También podemos hablar de la responsabilidad civil, como lo es la obligación de una persona de reparar un daño a otra que lo haya sufrido, y tantas otras.

Desde el punto de vista filosófico, la responsabilidad es la virtud individual de concebir libre y conscientemente los máximos actos posibles de nuestra conducta. Dicho de otra manera, la responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona que estudia la ética, sobre la base de la moral. Una persona se caracteriza por su responsabilidad porque tiene la virtud no solo de tomar decisiones de manera consciente, sino también de asumir las consecuencias que tengan las citadas decisiones, y de responder de las mismas ante quien corresponda en cada momento.

Ser responsable implica asumir que se han cometido errores, reconocer las fallas y enfrentar las situaciones, para decidir y aprender de esos desaciertos. Esa libertad nos da la capacidad para escoger nuestros actos, y sea así una vía para aprovechar las situaciones y transformarlas en oportunidades, y así de esta forma avanzar. Por otro lado, exige tanto valentía como humildad, para afrontar y aceptar las equivocaciones.

Las personas responsables tienen cierto sentido de la justicia sobre el cumplimiento del deber, saben usar su inteligencia, son honrados, respetuosos, trabajadores, serviciales, puntuales, características estas que les brindan el respeto de los demás.

En definitiva, ser responsables es una condición del individuo, propia de su naturaleza social que surge como respuesta al sentido de compromiso presente en cada uno. Es imperativo hacerse cargo de nuestras obligaciones, no permitir que otros hagan lo que nos corresponde, no dar excusas o culpar a los demás, medir las consecuencias antes de actuar, para de esta manera, ser cumplidos y confiables.

Si cada de nosotros aportamos nuestra cuota positiva a través de una conducta comprometida en cuanto al rol que cumplimos en la sociedad, estaremos generando ese sentido de responsabilidad que necesitamos para lograr un mundo mejor para todos.

En mi criterio, la responsabilidad no es algo que nos viene dado de origen; por el contrario, es algo que se aprende. La mejor manera de aprenderlo es en el hogar, en la familia; es allí donde a los padres nos corresponde la obligación de enseñar a nuestros hijos el sentido de la responsabilidad; todo ello comienza con nosotros mismos, ya que para ellos, nuestros hijos, sus padres son el ejemplo a seguir, y es en esa prédica constante con el ejemplo, la más efectiva manera de transmitirles a nuestros hijos el valor de la responsabilidad.

La responsabilidad es algo que todo ser humano tiene que hacer suya en su concepto más integral. No basta con ser responsable para algunas cosas; es necesario ser responsable en todas las cosas. Aquí me refiero a la combinación de responsabilidades que cada quien tiene que asumir en la vida, cualquiera que sea el ámbito o entorno en el que se desenvuelva, para hacer que funcionen correctamente.

Así como cumplo con mis responsabilidades como padre, como hijo, como esposo, como hermano, y pare de contar, también tengo que cumplir con mis responsabilidades frente a la sociedad en que vivo, y frente a los demás; haciendo valer mis derechos pero también cumpliendo estrictamente con mis obligaciones.

Si todos internalizáramos la relevancia de ser responsable, muy probablemente viviríamos en un mundo más justo y más solidario. +

Sunrise, Julio 23, 2018

Thursday, July 19, 2018


EL REENCUENTRO


Desde que regresé de Denver, he estado debatiéndome sobre lo que debía decir en esta reflexión, con motivo de este maravilloso viaje que tuvo y tendrá siempre una especial significación para todos los que tuvimos la fortuna de estar allí.

Era una ocasión muy especial; se trataba de la celebración de la graduación de High School de Sebastián, nuestro nieto mayor, y quien como lo he indicado antes, nos ha llenado de mucho orgullo y satisfacción por todos sus logros académicos alcanzados, en esta primera fase de su formación.

Pero además de ello, esa particular circunstancia fue el motivo suficiente para que se produjera este reencuentro familiar, con muy especiales características.

En efecto, fue la oportunidad para que nuestras 4 hijas se pudiesen encontrar en un mismo lugar al mismo tiempo, cosa que no ocurría desde hacía 7 años. Eso por si solo ya era un motivo más que suficiente para sentirnos regocijados que ello hubiese sido posible. Elimer vino desde Madrid; Sabrina, Carlos y los niños vinieron desde Orlando; Victoria, Carmen Zoila y yo vinimos desde Miami, y por supuesto Alejandra nos esperaba ansiosa por tan singular acontecimiento.

A la anterior mezcla de alegrías y emociones encontradas, había que agregar que también vinieron de Venezuela Aníbal y Mirna, los padres de Jonathan, así como como Rene y Marianela también de Venezuela.

Cualquiera podría decir, y bueno que tiene eso de extraño o de especial? Pues sí que lo tiene y mucho, y ahora paso a explicarlo, en el contexto de lo que siempre hemos considerado lo mas importante como lo es la familia en su concepto más integral.

En efecto, la familia como siempre se ha dicho no es solo la base fundamental de la sociedad, es mucho más que eso. Es el conjunto de personas que unidas por lazos de sangre, y también por aquellos que no lo son, pero que igualmente forman parte integral de tu familia.

Es en el entorno familiar más estrecho, es decir, aquel formado por padre, madre e hijos, donde todo se inicia; es allí donde nos formamos y nos educamos, donde los padres tienen un rol fundamental, cual es el de sembrar en sus hijos aquellos valores que luego serán el faro o la guía que los convertirá en personas de bien, Esos valores solo se aprenden en el hogar en su acepción más estricta. Es el trabajo de cada día para asegurarle a nuestros hijos un entorno familiar donde la base fundamental sea el amor, el respeto mutuo y compartido, donde cada quien tiene sus derechos y sus obligaciones. 

Es el lugar donde aprendemos todo; a hablar, a comer, a vestirnos, a comportarnos correctamente, donde aprendemos reglas y normas de conducta en sociedad, en nuestras relaciones con los demás; en fin es el lugar donde adquirimos esas herramientas que luego formaran parte de nosotros mismos en nuestra vida futura.

Ese estricto entorno familiar se encuentra ampliado por todos aquellos que entran a formar parte de cada familia, ya sean estos, yernos, nueras, consuegros, amigos, primos lejanos o cercanos, no importa, pero que los une algo en común, no necesariamente lazos familiares consanguíneos, sino más importante que eso los une el afecto, el cariño genuino manifestado y compartido a través de los años,  las experiencias compartidas, los buenos y los malos momentos, las alegrías y las tristezas, en fin todas aquellas cosas que la vida pone en nuestro camino .

Bueno, de eso se trataba todo, teníamos un motivo y una ocasión más que especial para estar todos reunidos, en familia para celebrar los éxitos de Sebastián, pero más allá de eso, también teníamos que celebrar la posibilidad de ese reencuentro con personas unidas a nuestro afecto y a quienes teníamos años sin ver o compartir, pero que siempre han estado allí.

Circunstancias sobrevenidas a través del tiempo, nos han colocado lejos en el espacio pero muy cerca de nuestros sentimientos; por ello estos encuentros están llenos de mucha alegría pero también de mucha nostalgia; y la tristeza que nos arropa cuando llega el momento de las despedidas, de la nueva separación, sin siquiera poder atinar cuando será posible una nueva oportunidad para volvernos a ver.

En cualquier caso, debemos dar gracias a Dios por permitirnos la materialización de este reencuentro, que siempre evocaremos con mucho cariño y afecto verdadero por todos con quienes tuvimos la oportunidad de compartir. Ni hablar de nuestras hijas, quienes después de tanto tiempo pudieron compartir y disfrutar esos días maravillosos.

Dios quiera y la Divina Providencia, nos permita que un reencuentro como este pueda realizarse de nuevo, tan pronto sea posible. Tengo la sensación de que ello pudiera ocurrir más pronto de lo que imaginamos. Dios dirá.

Sunrise, Julio 2018