EL RESPETO COMO VALOR MORAL
En
el diario acontecer de los seres humanos, nos tropezamos con la realidad
expresada en el hecho de comportarse con respeto hacia los demás.
Circunstancias
muy particulares y personales, me han conducido a reflexionar sobre uno de los
valores morales más importantes del ser humano, El RESPETO.
El
respeto es un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar; es
decir o es equivalente a tener veneración, aprecio y reconocimiento por una
persona o cosa.
El
respeto es fundamental para poder lograr una armoniosa interacción social. Una
de las premisas más importantes sobre el respeto es que para ser respetado, es
preciso o necesario aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus
intereses y necesidades. De allí que el respeto debe ser mutuo, y nacer de un
sentimiento de reciprocidad.
Muy
tristemente, cada vez más acentuada en el mundo de hoy, la falta de respeto
derivada de una carencia en la enseñanza del respeto como valor. La enseñanza
del respeto debe empezar en el hogar, primordialmente, siendo que la velocidad
con que nos empuja el diario quehacer en estos tiempos modernos, no nos permite
detenernos en la enseñanza a nuestros hijos de la importancia del respeto como
valor moral y social; y que debe ser indefectiblemente parte de nuestro acervo
moral como persona.
El
respeto debe empezar por el respeto a sí mismo, y partiendo de allí surge el
respeto hacia los demás; independientemente de la condición, edad u otras
características que definan a las personas con los que contactamos cada día.
Muy
importante el respeto a los mayores, no solo por el hecho de ser mayores, sino
que las diferencias cronológicas obligan a guardar un mínimo respeto y
consideración por aquellos que nos doblan la edad. De igual modo, el respeto es
para todos, mayores, menores, padres, hermanos, hijos, suegros; no hay
distinción, es y deberá ser siempre una norma de conducta y comportamiento en
cualquier entorno social en que nos desenvolvamos.
Y
qué no decir del respeto en el ámbito familiar. Nosotros, como padres somos
responsables de educar a nuestros hijos inculcándoles el respeto como valor
fundamental, entre otros no menos importantes, en su educación y en su
formación, enfatizando en el respeto a sus padres, a sus hermanos, a sus maestros,
a sus amigos o compañeros; en fin a todas las personas que los rodean cada día
En
la medida que nuestros hijos crezcan en un entorno familiar, de armonía, de
respeto y de consideración con los demás; así mismo cuando ya sean hombres o
mujeres, podrán igualmente comportarse con respeto hacia sus padres, hermanos,
suegros, esposa , familia y amigos.
Cuando
una persona no ha sido educada con ese valor, es decir, para manifestar respeto
hacia los demás, no puede menos que esperarse que se conduzca acostumbrado a
irrespetar a los demás como su norma de vida, ya que ese valor no formó parte
de su proceso educativo.
Muy
desafortunadamente, aquellas personas que se acostumbran a irrespetar a los
demás, sean estos familiares o no, lo único que logran es un momento de
satisfacción personal, al pretender imponer sus puntos de vista, obviando los
de los que le rodean; al propio tiempo que sin darse cuenta, que esa
satisfacción ególatra, circunstancial o momentánea, puede tener un impacto o
consecuencias mucho más amplias y extensas de lo que pudiera imaginarse. Las
personas que se consideran autosuficientes, que son faltas de respeto, que
satisfacen su egolatría y sus carencias de verdaderos valores morales, con
comportamientos alejados del mínimo necesario para convivir armoniosamente, al
final del camino solo consiguen el auto aislamiento al que tienen que
confinarse por el rechazo natural de los demás, a vivir en soledad, en su
propio mundo y sin posibilidades de compartir con quienes le rodean en todos
los ámbitos, ya sean estos familiares o no.
En
este sentido, respetar también es ser tolerante con quien no piensa igual que tú,
con quien no comparte tus gustos o intereses, con quien es diferente o ha
decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones o
maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser
justas y a garantizar una sana convivencia.
El
respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia, en base a
normas e instituciones. Implica reconocer en sí y en los demás los derechos y
las obligaciones, por ello suele sintetizarse en la frase “no hagas a los demás
lo que no quisieras que te hicieran a ti.”
En
síntesis, la mala educación, la falta de tolerancia con respecto a las ideas o
formas de vida del prójimo, la ausencia de valores, la soberbia y el
egocentrismo son algunos de los elementos que más frecuentemente originan las
faltas de respeto.
Me
gustaría terminar esta reflexión con una frase que resume un poco lo antes
reseñado:
“MADURAR
ES CUIDAR LO QUE DICES, RESPETAR LO QUE ESCUCHAS Y MEDITAR LO QUE CALLAS”
Enero
13, 2017
FPP