LA HUMILDAD
Hoy
quiero referirme a lo que considero uno de los valores humanos más importantes
y, además, una de las virtudes más preciadas que, desafortunadamente, no se
encuentra muy arraigada en el corazón y la mente de los seres humanos de estos tiempos.
La
humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y
debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. En otras palabras la
humildad sería la ausencia de soberbia.
Una
característica propia de las personas modestas es la de que no se sienten muy
importantes o mejores que los demás, independientemente de cuán lejos hayan
podido llegar en la vida.
Una
persona que posee la cualidad de ser humilde es capaz de demostrar modestia y
deja de lado el yo para
preocuparse por los demás. Una persona humilde no es egoísta ni egocéntrica, no se centra en
su propia persona y sus logros ni busca destacarse ante los demás. De esta
manera su accionar es objetivo y no se deja llevar por lo subjetivo.
La
humildad es difícil de encontrar en la actualidad, cuando vivimos en una
sociedad llena de egoísmo, donde las personas viven preocupadas por lo
material, por el éxito, por el dinero y por el poder. Es más común ser individualista y egoísta que
humilde. Por eso es que una persona humilde suele destacarse.
Muchas
religiones, en principal aquellas que siguen a Cristo, consideran la humildad
como una de las virtudes más importantes que debe seguir el ser humano. Jesús
era modelo de humildad y de hecho es considerado el rey de los humildes, por eso,
quienes siguen su doctrina deben ser fieles a esta concepción de ser humildes
también. Tanto la dedicación al otro como el amor al prójimo son pilares dentro
del catolicismo.
Cuando uno observa lo que
acontece en el mundo de hoy, lleno de trivialidades y banalidades, en el cual
se permanece en una eterna lucha de poder y, para ello, los que participan en
ese fraticida enfrentamiento, se manifiesta en una forma que denota, en la
mayoría de los casos, una enorme soberbia, una pretensión de superioridad sobre
los demás, una voluntad de imposición con fundamento en considerarse poseedores
de la verdad o de la razón; en definitiva sin un ápice de humildad.
Reconocer
nuestras debilidades, cualidades y capacidades, y aprovecharlos para obrar en
bien de los demás, sin decirlo, es y debería ser una condición humana que es
preciso cultivar y sostener a lo largo de nuestra existencia.
Muy
tristemente, en el mundo de hoy, no está generalizado el obrar en bien de los
demás; por el contrario de lo que se trata es de obrar para aprovecharse de los
demás, con el objeto de obtener beneficios particulares de cualquier orden.
El
mundo moderno, los avances tecnológicos, la globalización, la comunicación
global, han ido convirtiendo el mundo en un lugar cada vez más inhóspito, más
hostil, si se quiere más cruel, y en el que cada vez menos se divulgan o enseñan los verdaderos valores humanos,
siendo uno de ellos el que es objeto de esta reflexión.
En
este mundo cada objeto tiene un valor y siendo ello así, nos preguntamos , es
que acaso el ser humano no tiene valor? Por supuesto que lo tiene y no es uno
solo, tiene muchos valores que es preciso internalizar, hacerlos nuestros ,
para así hacer de la vida de cada quien un fiel reflejo de esos valores.
El
hecho de ser humilde no debe confundirse con ser sumiso, callar y obedecer; por
el contrario, de lo que se trata es de escuchar, aprender, respetar y sobre
todo ayudar en lo que sea posible.
Si
todos fuésemos más humildes, si fuésemos capaces de entender que aunando
voluntades seremos más fuertes, más comprometidos en el logro de objetivos
comunes, ya sean estos para nuestras familias, para nuestro entorno, nuestra
ciudad y por ende, nuestro país, entonces podríamos tener la satisfacción de
alcanzar metas colectivas como producto del esfuerzo de todos y no de uno o de
unos individuos, que muy posiblemente solo buscan su satisfacción personal,
cualquiera que sea su naturaleza.
Concluyamos
con una frase del renombrado poeta hindú Rabindranath Tagore, cuando dice:
“ Cuanto
más grandes somos en humildad, tanto más cerca estamos de la grandeza”
Noviembre
18, 2016
FPP