Wednesday, June 1, 2016

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

En días recientes, leyendo la prensa digital, tanto nacional como internacional, me asaltó una inquietud derivada de la naturaleza de las noticias que estaban en el orden del día. Noticias estas que se repiten en forma reiterada día tras día; varían las circunstancias, la magnitud, el país de origen; al fin y al cabo de lo que se trata es de la identificación de aquellos hechos o eventos que nos están indicando un cambio sustancial de la vida en nuestro planeta; pero más importante aún, un cambio en la manera como los seres humanos conceptualizamos y afrontamos los nuevos retos que nos plantea el Siglo XXI.

Sería prolijo enumerar la multiplicidad de eventos/ cambios o circunstancias que ocurren día a día; por ello me limitaré solo a mencionar algunos de ellos, que permanentemente son noticia o son objeto de atención, ya sea por la comunidad científica o por la sociedad en general.

Así vemos cómo va in crescendo la confrontación político-militar y religiosa en el Medio Oriente, hoy por hoy exacerbada por la presencia cada vez más intensa del denominado Estado Islámico (ISIS). Este grupo ha logrado en pocos años, desestabilizar aún más el precario equilibrio en esa región del mundo, con el agravante de la problemática que ha generado su persecución político-religiosa a poblaciones enteras, tanto en Irak como en Siria, con la consiguiente crisis de las migraciones hacia otros países, generándose así una situación inédita en cuanto a la acogida de refugiados en otros países de Europa y del resto del mundo. Una manipulada concepción religiosa, utilizada como excusa y con propósitos hegemónicos; y a través del uso del terrorismo como arma de amedrentamiento de poblaciones enteras, hoy vemos con estupor como este grupo pretende imponer, por la fuerza del terror, su concepción política-religiosa al resto del mundo.

Otros conflictos bélicos, manifestados en diferentes regiones del mundo, y cuando no son tales, al menos se presentan como una amenaza latente para la seguridad internacional, como es el caso de Corea del Norte y sus permanentes amenazas de utilización de armas nucleares, y su retórica reiterada de iniciar una guerra con Corea del Sur, lo cual, indefectiblemente, involucraría a los EEUU en el conflicto. Difícil la tarea de lidiar con un maniático, que funge de líder y del cual se puede esperar cualquier locura de consecuencias catastróficas.

El denominado cambio climático o calentamiento global. Una verdad que nos viene agobiando desde hace años, complementada con la indolencia de las grandes potencias mundiales. Situación que nos agobia y nos apremia. Para nadie es un secreto la veracidad de lo que por años se ha venido alertando. Finalmente, en fecha reciente los líderes mundiales han dado un paso importante para iniciar las medidas de alivio necesarias para palear, al menos, los ingentes daños que este proceso ha causado y continúa causando a nuestro planeta.

No deja de ser motivo de preocupación que instituciones de tanta credibilidad como sería la NASA, hayan informado en días pasados, que es posible esperar que este año tengamos tal vez el verano más intenso de toda la historia. Todo esto sin contar con inviernos severos, el deshielo de los glaciares con sus funestas consecuencias; el efecto invernadero, en fin todas las consecuencias nefastas que para la tierra está ocasionando la contaminación industrial acumulada a través de los años.

Las alteraciones de todo orden en el plano social. Los conflictos sociales que se generan cada vez con más frecuencia, como consecuencia de las cada vez más crecientes desigualdades sociales entre los diferentes estratos de la sociedad. El hambre como una derivación de esas desigualdades, los problemas sanitarios, las enfermedades endémicas, el resurgimiento de enfermedades que se creían ya vencidas, la contaminación ambiental a nivel global, la contaminación de las aguas de los ríos y de los océanos, con todos los daños que implica a la flora y la fauna marina; en fin podríamos no parar mencionando tantos problemas que afectan al humanidad en su conjunto, que de no tomarse ahora las acciones necesarias para su corrección, estaríamos dejando un desastroso legado a las generaciones del futuro.

Si todo lo anterior no representa una amenaza abierta para la subsistencia de la humanidad, al menos como la concebimos hoy en día, entonces quiere decir que estamos adentrándonos en el ciclo que anuncia el fin de la vida en el planeta, al menos como lo hemos experimentado hasta hoy.

No será que es hora de atender al llamado bíblico, como una invitación a la atención constante a los signos de los tiempos, los cuales deben interpretarse como lo señalara el Papa Juan XXIII en su encíclica “Pacem inTerris”, que deben entenderse como “una nueva forma de interpretación de las manifestaciones de Dios en las mediaciones humanas, particularmente, la historia, concretamente, las realidades sociales, políticas, religiosas y culturales del mundo y de la Iglesia.”

Lo anterior no representa una visión apocalíptica de lo que pudiera ocurrir en la tierra en algún momento en el tiempo, representa, por el contrario, una acuciante realidad que toca nuestras vidas todos los días; de allí el sentido de urgencia a las acciones que debemos tomar todos, sin excepción, para contribuir a salvar, de ser ello posible, este minúsculo espacio en el cual nacimos y vivimos, que llamamos nuestro hogar.

Mayo 31, 2016

FPP



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