Friday, October 21, 2016

HORA DE DESPERTAR AMERICA


En los meses recientes, he seguido muy de cerca la evolución del acontecer político de los Estados Unidos. He escrito y comentado hasta la saciedad los diferentes eventos ocurridos desde Marzo de este año, cuando ni siquiera sabíamos quiénes serían los candidatos que se disputarían las elecciones por parte de los dos principales partidos, el Demócrata y el Republicano, hasta hoy cuando nos encontramos a menos de 3 semanas para la celebración de tan importante evento cívico.

Pero no es de eso que quería comentar en esta reflexión; lo que realmente me ha llamado la atención en los últimos meses es la transformación, que de alguna manera, ha ocurrido en la sociedad norteamericana; todo ello a propósito de la retórica populista que ha utilizado el Sr.Trump a lo largo de su campaña, por manera de asegurar así el apoyo electoral, presentándose como una suerte de figura mesiánica, y además la única, capaz de resolver con eficacia y eficiencia los graves y urgentes retos que este país enfrenta , tanto en lo interno, sino de cara a su rol protagónico en el ámbito internacional.

Así es, este empresario, con suerte y dinero, pretende asumir el rol de líder de este gran país, sobre la base de atribuirse condiciones únicas para enfrentar y resolver todos los males  que, en su opinión, le aquejan.

Su discurso populista, premeditado, de alto contenido demagógico y sin sustancia ni fundamento, ha logrado, en corto tiempo, socavar y extraer del alma del pueblo americano que lo apoya, sentimientos que nunca antes en la historia republicana se habían puesto de manifiesto de una manera tan dramática.

Discurso este que, de alguna forma, ha logrado dividir al país, ya no entre demócratas y republicanos, sino entre aquellos que representan lo que se ha denominado el establishment; y aquellos que ahora piensan que este líder de pacotilla puede ser su representante.

He sido por años un estudioso de la historia de este país, y a pesar de tantas etapas superadas de oscurantismo, persecuciones y de atropellos por motivos de raza, sexo o condición social; no podemos dejar de señalar, que siempre han quedado restos de esos sentimientos en el alma del pueblo americano, que hoy ve como alguien con posibilidades de acceder al poder, los utiliza para su propio beneficio político.

Siempre he considerado que el común de la gente, el norteamericano de a pie como les llaman, conservan en su fuero interno, como en casi todas las sociedades, resentimientos sociales de diversa naturaleza, que muy desafortunadamente se ven convertidos en fuerza impulsora de los intereses políticos del Sr. Trump. Para entender esto no hay que pasearse por la historia más reciente de los llamados caudillos que se han enquistado en algunos países de Latinoamérica, cuyo mejor ejemplo es el caso de Venezuela.

Muy tristemente, si bien este país puede considerarse la primera potencia del mundo, también es cierto que tiene sus carencias, y muchas de ellas derivan del enorme desconocimiento, del pueblo americano en general, sobre lo que acontece fuera de sus fronteras.

Esa aparente ignorancia o visión parcial sobre los asuntos más relevantes que gravitan sobre el mundo de hoy; esa indolencia para conocer y entender muchos de los graves problemas que agitan al mundo a nivel global, y particularmente aquellos específicos de este país, ha sido el caldo de cultivo donde han ido germinando y floreciendo esas posiciones de antagonismo social, de virulencia verbal, de inconsistencia conceptual, de radicalización y de enfrentamiento contra todo lo que ha sido el basamento político de esta Nación.

Lo anterior ha encontrado un supuesto representante en la figura del Sr. Trump, quien se ha encargado de exacerbar esos sentimientos, y quien se muestra como el adalid y defensor de todas sus inquietudes y aspiraciones, por muy legítimas que estas sean, y que se ha empeñado y continua empeñándose en socavar las bases tradicionales de un sistema que, aunque no le guste al Sr. Trump, ha representado el sustento o la base del  régimen democrático, que ha identificado a lo largo de los años a los Estados Unidos.

No nos llamemos a engaños, el pueblo americano tiene y debe despertar para darse cuenta que este individuo no les representa, él no es lo mejor de este país; él no es más que una caricatura de líder político que solo aboga por sus intereses, y que solo piensa en satisfacer su egolatría y sus ambiciones personales.

El pueblo americano entenderá y pensará, con sensatez y sabiduría, que este no puede ser el camino a seguir, y el 8 de Noviembre enviará un contundente mensaje al mundo, que no es otro que su determinante voluntad de continuar viviendo en un país de libertades y cuya democracia ha sido ejemplo para el mundo; un país en el que sus instituciones son sólidas y respetadas por todos, un país respetuoso de las leyes y de los derechos de sus ciudadanos; en fin, un país que ha demostrado a lo largo de su historia su voluntad firme de vivir en paz, en armonía, y en concordancia con los valores que soñaron sus padres fundadores.

Octubre 20,2016

FPP  

  

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