UNA NUEVA ETAPA
Con
esta reflexión quiero cerrar un ciclo que se inició en Marzo de este año, y a los
cuales hice referencia en mi escrito de fecha 13 de Octubre.
Allí
señalaba que en 5 diferentes oportunidades a lo largo del año, me había
permitido emitir mi opinión sobre los acontecimientos políticos que se
desarrollaban en los EEUU, desde las primarias de los partidos Demócrata y del
Republicano, hasta que se definieron los candidatos que serían los abanderados
de sus respectivos partidos en las elecciones generales que se celebrarían el 8
de Noviembre, para elegir el próximo Presidente de los Estados Unidos.
En
dicha ocasión señalé lo siguiente, “He sido por años un estudioso de la
historia de este país, y a pesar de tantas etapas superadas de oscurantismo,
persecuciones y de atropellos por motivos de raza, sexo o condición social; no
podemos dejar de señalar, que siempre han quedado restos de esos sentimientos
en el alma del pueblo americano, que hoy ve como alguien con posibilidades de
acceder al poder, los utiliza para su propio beneficio político.
Siempre
he considerado que el común de la gente, el norteamericano de a pie como les
llaman, conservan en su fuero interno, como en casi todas las sociedades,
resentimientos sociales de diversa naturaleza, que muy desafortunadamente se
ven convertidos en fuerza impulsora de los intereses políticos del Sr.Trump.
Para entender esto solo hay que pasearse por la historia más reciente de los
llamados caudillos que se han enquistado en algunos países de Latinoamérica,
cuyo mejor ejemplo es el caso de Venezuela.
Muy
tristemente, si bien este país puede considerarse la primera potencia del
mundo, también es cierto que tiene sus carencias, y muchas de ellas derivan del
enorme desconocimiento, del pueblo americano en general, sobre lo que acontece
fuera de sus fronteras.
Esa
aparente ignorancia o visión parcial sobre los asuntos más relevantes que
gravitan sobre el mundo de hoy; esa indolencia para conocer y entender muchos
de los graves problemas que agitan al mundo a nivel global, y particularmente
aquellos específicos de este país, ha sido el caldo de cultivo donde han ido
germinando y floreciendo esas posiciones de antagonismo social, de virulencia
verbal, de inconsistencia conceptual, de radicalización y de enfrentamiento
contra todo lo que ha sido el basamento político de esta Nación.”
Ahora
bien, contra todo pronóstico y llevándose por delante las opiniones de
expertos, las encuestas, y a todos los que presagiaban el triunfo de la Sra.
Clinton; el Sr.Trump, en las elecciones del pasado 8 de Noviembre, se alzó con
la victoria, y así se convertirá el próximo 20 de Enero del 2017 en el 45th
Presidente de los Estados Unidos de América.
Hasta
hace apenas unos días, fuimos testigos de una de las más patéticas,
desafortunadas, lamentables y preocupantes campañas electorales que hemos
podido observar en los últimos tiempos en los Estados Unidos. Muy tristemente,
una campaña llena de sobresaltos, sin sustancia, descalificaciones de todo
orden, con el propósito de desacreditar o atacar a su opositor; todo ello muy
particularmente en la campaña llevada adelante por el Sr. Trump.
En
los últimos meses, el Sr.Trump logró lo que ningún otro candidato Republicano
en su historia había hecho, y es, por una parte, dividir el país, y aún más al
Partido Republicano, y colocarlo en una disyuntiva compleja de apoyar o no a su
candidato, quien a todas luces no representaba, en modo alguno, los valores, la
ideología o filosofía política del más antiguo partido de la historia
republicana de los Estados Unidos. Por otra parte logró auto descalificarse
frente al electorado por sus posturas, prácticamente anti todo, por su
arrogancia, por su errático carácter, por su altivez, por su ego exacerbado,
por sus posiciones anti inmigrantes, por su homofobismo; y particularmente por
su comportamiento y ataques a la mujer, de quienes se ha expresado al través de
los años en forma denigrante; todo ello dentro de una retórica populista e
inflamable, pretendiendo con ello conquistar a los preteridos de este país que
querían ver en el Sr. Trump la tabla de
salvación a la que aferrarse para lograr sus más que legítimas aspiraciones.
Vaya que lo logró, y eso es preocupante.
Creo
que ha llegado el momento de que, despojados de nuestra personal orientación
política, cada ciudadano de este país se avoque a continuar trabajando y
luchando por sus creencias, sus valores, sus principios, y por todo aquello que
constituyen sus sueños para este país y sus familias.
Hay
que buscar puntos de encuentro, y como bien lo dijera el Presidente Obama el día
de ayer, el éxito del Sr. Trump es el éxito del país; y es allí donde debemos
focalizarnos para asegurar que esta
nueva etapa en la vida política de este país, se inicie de la mejor forma, y en
el mejor interés y por el bienestar de este pueblo y de todos los que aquí convivimos, trabajamos, y que hemos
hecho de los EEUU nuestra segunda Patria.
Independientemente
de mis valoraciones personales sobre las capacidades del Sr. Trump para liderar
este País, quiero tener la confianza de que gracias a la visión y a las
previsiones de los padres fundadores, que siempre tuvieron en mente que alguien
como el Sr. Trump pudiera llegar a la Casa Blanca, la Constitución dispone de
un elaborado sistema de contrapesos destinado a evitar un gobierno que no se
adecue estrictamente a los mandatos constitucionales.
Espero
que dichos mecanismos, junto a la sensatez y buen juicio de muchos actores políticos
del partido Republicano, se apliquen a fondo durante el gobierno por iniciarse;
tomando en cuenta que como cualquier populista debe aprender que los votos no
lo justifican todo y que, en democracia siempre prevalece la Ley, la Libertad y
los Derechos Individuales.
Noviembre
11, 2016
FPP
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