Friday, November 11, 2016

UNA NUEVA ETAPA


Con esta reflexión quiero cerrar un ciclo que se inició en Marzo de este año, y a los cuales hice referencia en mi escrito de fecha 13 de Octubre.

Allí señalaba que en 5 diferentes oportunidades a lo largo del año, me había permitido emitir mi opinión sobre los acontecimientos políticos que se desarrollaban en los EEUU, desde las primarias de los partidos Demócrata y del Republicano, hasta que se definieron los candidatos que serían los abanderados de sus respectivos partidos en las elecciones generales que se celebrarían el 8 de Noviembre, para elegir el próximo Presidente de los Estados Unidos.

En dicha ocasión señalé lo siguiente, “He sido por años un estudioso de la historia de este país, y a pesar de tantas etapas superadas de oscurantismo, persecuciones y de atropellos por motivos de raza, sexo o condición social; no podemos dejar de señalar, que siempre han quedado restos de esos sentimientos en el alma del pueblo americano, que hoy ve como alguien con posibilidades de acceder al poder, los utiliza para su propio beneficio político.

Siempre he considerado que el común de la gente, el norteamericano de a pie como les llaman, conservan en su fuero interno, como en casi todas las sociedades, resentimientos sociales de diversa naturaleza, que muy desafortunadamente se ven convertidos en fuerza impulsora de los intereses políticos del Sr.Trump. Para entender esto solo hay que pasearse por la historia más reciente de los llamados caudillos que se han enquistado en algunos países de Latinoamérica, cuyo mejor ejemplo es el caso de Venezuela.

Muy tristemente, si bien este país puede considerarse la primera potencia del mundo, también es cierto que tiene sus carencias, y muchas de ellas derivan del enorme desconocimiento, del pueblo americano en general, sobre lo que acontece fuera de sus fronteras.

Esa aparente ignorancia o visión parcial sobre los asuntos más relevantes que gravitan sobre el mundo de hoy; esa indolencia para conocer y entender muchos de los graves problemas que agitan al mundo a nivel global, y particularmente aquellos específicos de este país, ha sido el caldo de cultivo donde han ido germinando y floreciendo esas posiciones de antagonismo social, de virulencia verbal, de inconsistencia conceptual, de radicalización y de enfrentamiento contra todo lo que ha sido el basamento político de esta Nación.”

Ahora bien, contra todo pronóstico y llevándose por delante las opiniones de expertos, las encuestas, y a todos los que presagiaban el triunfo de la Sra. Clinton; el Sr.Trump, en las elecciones del pasado 8 de Noviembre, se alzó con la victoria, y así se convertirá el próximo 20 de Enero del 2017 en el 45th Presidente de los Estados Unidos de América.

Hasta hace apenas unos días, fuimos testigos de una de las más patéticas, desafortunadas, lamentables y preocupantes campañas electorales que hemos podido observar en los últimos tiempos en los Estados Unidos. Muy tristemente, una campaña llena de sobresaltos, sin sustancia, descalificaciones de todo orden, con el propósito de desacreditar o atacar a su opositor; todo ello muy particularmente en la campaña llevada adelante por el Sr. Trump.

En los últimos meses, el Sr.Trump logró lo que ningún otro candidato Republicano en su historia había hecho, y es, por una parte, dividir el país, y aún más al Partido Republicano, y colocarlo en una disyuntiva compleja de apoyar o no a su candidato, quien a todas luces no representaba, en modo alguno, los valores, la ideología o filosofía política del más antiguo partido de la historia republicana de los Estados Unidos. Por otra parte logró auto descalificarse frente al electorado por sus posturas, prácticamente anti todo, por su arrogancia, por su errático carácter, por su altivez, por su ego exacerbado, por sus posiciones anti inmigrantes, por su homofobismo; y particularmente por su comportamiento y ataques a la mujer, de quienes se ha expresado al través de los años en forma denigrante; todo ello dentro de una retórica populista e inflamable, pretendiendo con ello conquistar a los preteridos de este país que querían ver en el Sr. Trump  la tabla de salvación a la que aferrarse para lograr sus más que legítimas aspiraciones. Vaya que lo logró, y eso es preocupante.

Creo que ha llegado el momento de que, despojados de nuestra personal orientación política, cada ciudadano de este país se avoque a continuar trabajando y luchando por sus creencias, sus valores, sus principios, y por todo aquello que constituyen sus sueños para este país y sus familias.

Hay que buscar puntos de encuentro, y como bien lo dijera el Presidente Obama el día de ayer, el éxito del Sr. Trump es el éxito del país; y es allí donde debemos focalizarnos para asegurar que  esta nueva etapa en la vida política de este país, se inicie de la mejor forma, y en el mejor interés y por el bienestar de este pueblo y de todos los  que aquí convivimos, trabajamos, y que hemos hecho de los EEUU nuestra segunda Patria.

Independientemente de mis valoraciones personales sobre las capacidades del Sr. Trump para liderar este País, quiero tener la confianza de que gracias a la visión y a las previsiones de los padres fundadores, que siempre tuvieron en mente que alguien como el Sr. Trump pudiera llegar a la Casa Blanca, la Constitución dispone de un elaborado sistema de contrapesos destinado a evitar un gobierno que no se adecue estrictamente a los mandatos constitucionales.

Espero que dichos mecanismos, junto a la sensatez y buen juicio de muchos actores políticos del partido Republicano, se apliquen a fondo durante el gobierno por iniciarse; tomando en cuenta que como cualquier populista debe aprender que los votos no lo justifican todo y que, en democracia siempre prevalece la Ley, la Libertad y los Derechos Individuales.

Noviembre 11, 2016
FPP



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