LA SABIDURÍA
Luego
de variadas y diversas reflexiones sobre los acontecimientos políticos más
relevantes en los últimos tiempos, ocurridos tanto en los Estados Unidos, como
en España y en Venezuela, he decidido dar un giro en cuanto a la temática que
me propongo abordar en mis escritos.
Ya
en Estados Unidos se preparan para un nuevo Gobierno a partir de Enero del
2017, y sobre lo que ocurra de allí en adelante, ya tendremos tiempo para
ocuparnos de ello en su momento; ya España tiene de nuevo Gobierno, y solo el
tiempo nos dirá sobre los resultados de una nueva gestión del Partido Popular,
desenvolviéndose en un inédito marco político . Y qué no decir o hablar sobre
Venezuela, donde nuestra oposición decidió entregar las armas de la razón, para
hundirse en un dialogo con la banda de
forajidos que rigen los destinos de nuestro país, cuyos resultados sabemos que
serán infructuosos; de allí que gracias a esa entrega nos volveremos a ver en
el 2018 cuando, Dios mediante, tendremos nuevas elecciones, si ese es el caso.
Dejando
de lado todo lo anterior, quería referirme a un concepto que resume lo que
todos aspiramos obtener a lo largo de nuestras vidas, y que no es otra que “la
Sabiduría”, que bastante falta está haciendo en estos turbulentos tiempos.
Si
nos atenemos a su origen etimológico, podemos determinar que proviene del latín,
concretamente del verbo “sapere”, que es sinónimo de “tener inteligencia y buen
gusto”. La primera acepción del término sabiduría que menciona la Real Academia
Española de la Lengua (RAE) hace referencia al “nivel más elevado de
conocimiento”. En ese sentido quien posee sabiduría, dispone de saber y de un
entendimiento profundo sobre algún tema.
La
Sabiduría es un carácter que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia
en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor
entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando
conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La
sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que
actúa con buen juicio. Algunas veces se asocia sabiduría como una forma
especialmente bien desarrollada de sentido común.
En
la sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento;
la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para
resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o
aconsejar a otros. Es lo opuesto a la estupidez y la locura, y a menudo se
contrasta con estas. Santo Tomas de Aquino define la sabiduría como “el
conocimiento cierto de las causas más profundas de todo”.
La
sabiduría toma sus referencias de lo que se denomina memoria a largo plazo. En
otras palabras, lo vivido ha de haberse experimentado con suficiente frecuencia
intensidad como para que no se borre de nuestro recuerdo, se inserte en los
esquemas de lo que consideramos bueno o malo y se tome en cuenta como parte de
los procesos de supervivencia del individuo.
La
sabiduría implica amplitud de conocimiento y profundidad de entendimiento, que
son los que aportan la sensatez y claridad de juicio que la caracterizan . El
hombre sabio atesora conocimiento, y así tiene un fondo al cual recurrir.
Aunque la sabiduría es la cosa
principal, el punto es que con el conocimiento también adquieres el
entendimiento y este añade fuerza a la sabiduría, contribuyendo en gran manera
a la discreción y a la previsión, cualidades que también son características
notables de la sabiduría.
En
definitiva, la sabiduría se presenta como una fortaleza humana y se define como
la capacidad que tiene una persona de adquirir información y de utilizarla de
la manera más positiva y beneficiosa posible, tanto para sí mismo como para los
demás.
Toda
esta reflexión sobre la sabiduría, nos lleva a pensar cuanta falta hace en el
mundo de hoy hombres y mujeres sabios; que tengan la sabiduría requerida para
que como líderes en alguna parte, llámese país, ciudad, pueblo, empresa,
comunidad, partidos políticos, familia y tantos otros que no cabría enumerar
aquí, hagan uso de esa sabiduría para orientar y encaminar al mundo hacia
derroteros más optimistas, a lo que vemos hoy en día; que visualicen un mundo
mejor para todos basado en la conciencia del respeto a los derechos de los
individuos, el respeto a las instituciones, y sobre todo basado en todos
aquellos valores inmutables en la historia de la humanidad como son la justicia
y la libertad.
Noviembre
16, 2016
FPP
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