Wednesday, December 21, 2016

LA PACIENCIA

En estos tiempos de incertidumbre, de desasosiego y de expectativas; donde todo ocurre de prisa, en forma acelerada, que nos conduce a vivir en una especie de montaña rusa, impidiéndonos determinar o reflexionar, en la mayoría de los casos, sobre nuestra actitud y nuestro comportamiento frente a las adversidades y a las urgencias que nos agobian.

Deteniéndome a meditar un poco sobre estas realidades, llegué a la conclusión de que hay algo que el común de la gente no cultiva, y eso es la Paciencia.
Efectivamente, la palabra paciencia describe la capacidad que posee el ser humano para tolerar, atravesar o soportar una determinada situación, sin experimentar nerviosismo ni perder la calma. Así podemos decir que una persona con paciencia es aquella que no suele alterarse.

Como sabemos y experimentamos cada día, vivimos en un mundo frenético. Los avances tecnológicos y el progreso de las comunicaciones, así como nos han brindado grandes beneficios y comodidades, al propio tiempo nos ha hecho olvidar la paciencia y la serenidad. Hoy todo es urgente. Te mandé un email y no lo viste. Te llamé tres veces y no me contestaste. Te envié un whatsapp y no me respondiste. Te estuve esperando 15 minutos y no llegaste; en fin y así podríamos seguir en una interminable lista de hechos o circunstancias que demuestran lo agitado del mundo de hoy y la generalizada impaciencia en la mayoría de la gente.

La paciencia, en definitiva, guarda una estrecha relación con la calma y con la paz. Una persona paciente, según las definiciones teóricas, es aquella que sabe esperar y logra tomarse las cosas con tranquilidad. Un error muy común es confundir la paciencia con la pasividad, con la falta de compromiso frente a la vida y los obstáculos propios de la realidad humana. Esto es inapropiado, ya que la paciencia es una facultad que es sinónimo de fortaleza y de perseverancia, y normalmente es el pilar fundamental para el desarrollo personal y profesional. No podríamos pensar en un gran escritor o en un médico reconocido, ni a un pintor importante que hayan realizado su labor en una forma inconsciente o impulsiva, sin dedicación, y sin antes haber aprendido de sí mismos y de su entorno.

De igual modo, es del conocimiento popular que los grandes creadores suelen ser incomprendidos por la sociedad; en el mayor de los casos, el hecho de dar con un descubrimiento extraordinario o revolucionario, o proponer una nueva forma de pensar o de actuar, suelen ser motivo de ataques o de persecución, todo ello producto de la envidia y de la falta de libertad de la mayoría de los seres humanos. Frente a esta actitud barbárica, las personas adelantadas a su tiempo deben armarse de coraje y paciencia para conseguir, con mucho esfuerzo, que sus ideas trasciendan.

Aristóteles en sus Éticas alude a esta virtud cómo : “el equilibrio entre emociones extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores, en particular el Estoicismo. “

Así, la paciencia es un rasgo de una personalidad madura. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que consideran que las cosas que no dependen estrictamente de uno, se les debe otorgar tiempo.

Las reacciones espontáneas no tienen una finalidad precisa, por lo cual se recomienda tomarse un tiempo para escuchar, razonar y en el momento más indicado actuar o emitir la opinión más acertada a la circunstancia. Si olvidamos esto, nos vencerá la desesperación.

Que ganamos con ser pacientes? Son múltiples, desde el mantenimiento y mejora de nuestras relaciones de pareja, con nuestros hijos y compañeros de trabajo y hasta con las amistades más duraderas. Así la persona que vive pacientemente, logra comprender mejor la naturaleza de los sucesos, creando paz y armonía a su alrededor. Es decir, posee la sensibilidad para afrontar todas aquellas vicisitudes conservando la calma y por ende, su equilibrio interior.

Culminemos esta reflexión con una cita del afamado psiquiátra Norteamericano Brian Weiss cuando dice:
“La paz interior es imposible sin paciencia. La sabiduría requiere paciencia. El crecimiento espiritual implica el dominio de la paciencia. La paciencia permite que el destino se desarrolle a su propio ritmo”.
FPP

Diciembre 21, 2016

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