LA PACIENCIA
En
estos tiempos de incertidumbre, de desasosiego y de expectativas; donde todo
ocurre de prisa, en forma acelerada, que nos conduce a vivir en una especie de
montaña rusa, impidiéndonos determinar o reflexionar, en la mayoría de los
casos, sobre nuestra actitud y nuestro comportamiento frente a las adversidades
y a las urgencias que nos agobian.
Deteniéndome
a meditar un poco sobre estas realidades, llegué a la conclusión de que hay
algo que el común de la gente no cultiva, y eso es la Paciencia.
Efectivamente,
la palabra paciencia describe la capacidad que posee el ser humano para
tolerar, atravesar o soportar una determinada situación, sin experimentar
nerviosismo ni perder la calma. Así podemos decir que una persona con paciencia
es aquella que no suele alterarse.
Como
sabemos y experimentamos cada día, vivimos en un mundo frenético. Los avances
tecnológicos y el progreso de las comunicaciones, así como nos han brindado
grandes beneficios y comodidades, al propio tiempo nos ha hecho olvidar la
paciencia y la serenidad. Hoy todo es urgente. Te mandé un email y no lo viste.
Te llamé tres veces y no me contestaste. Te envié un whatsapp y no me
respondiste. Te estuve esperando 15 minutos y no llegaste; en fin y así
podríamos seguir en una interminable lista de hechos o circunstancias que
demuestran lo agitado del mundo de hoy y la generalizada impaciencia en la
mayoría de la gente.
La
paciencia, en definitiva, guarda una estrecha relación con la calma y con la
paz. Una persona paciente, según las definiciones teóricas, es aquella que sabe
esperar y logra tomarse las cosas con tranquilidad. Un error muy común es
confundir la paciencia con la pasividad, con la falta de compromiso frente a la
vida y los obstáculos propios de la realidad humana. Esto es inapropiado, ya
que la paciencia es una facultad que es sinónimo de fortaleza y de
perseverancia, y normalmente es el pilar fundamental para el desarrollo
personal y profesional. No podríamos pensar en un gran escritor o en un médico
reconocido, ni a un pintor importante que hayan realizado su labor en una forma
inconsciente o impulsiva, sin dedicación, y sin antes haber aprendido de sí
mismos y de su entorno.
De
igual modo, es del conocimiento popular que los grandes creadores suelen ser
incomprendidos por la sociedad; en el mayor de los casos, el hecho de dar con
un descubrimiento extraordinario o revolucionario, o proponer una nueva forma
de pensar o de actuar, suelen ser motivo de ataques o de persecución, todo ello
producto de la envidia y de la falta de libertad de la mayoría de los seres
humanos. Frente a esta actitud barbárica, las personas adelantadas a su tiempo
deben armarse de coraje y paciencia para conseguir, con mucho esfuerzo, que sus
ideas trasciendan.
Aristóteles
en sus Éticas alude a esta virtud cómo : “el equilibrio entre emociones
extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las
emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es
necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas
de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores,
en particular el Estoicismo. “
Así,
la paciencia es un rasgo de una personalidad madura. Es la virtud de quienes
saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin
lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con
calma a que las cosas sucedan, ya que consideran que las cosas que no dependen
estrictamente de uno, se les debe otorgar tiempo.
Las
reacciones espontáneas no tienen una finalidad precisa, por lo cual se
recomienda tomarse un tiempo para escuchar, razonar y en el momento más
indicado actuar o emitir la opinión más acertada a la circunstancia. Si
olvidamos esto, nos vencerá la desesperación.
Que
ganamos con ser pacientes? Son múltiples, desde el mantenimiento y mejora de nuestras
relaciones de pareja, con nuestros hijos y compañeros de trabajo y hasta con
las amistades más duraderas. Así la persona que vive pacientemente, logra
comprender mejor la naturaleza de los sucesos, creando paz y armonía a su
alrededor. Es decir, posee la sensibilidad para afrontar todas aquellas
vicisitudes conservando la calma y por ende, su equilibrio interior.
Culminemos
esta reflexión con una cita del afamado psiquiátra Norteamericano Brian Weiss
cuando dice:
“La paz interior es imposible sin paciencia. La sabiduría
requiere paciencia. El crecimiento espiritual implica el dominio de la
paciencia. La paciencia permite que el destino se desarrolle a su propio
ritmo”.
FPP
Diciembre 21, 2016
No comments:
Post a Comment