Monday, January 2, 2017

LA BONDAD


Pensando en alguien muy especial, y habiendo sido testigo por años de las virtudes y cualidades de su personalidad, me vino a la mente lo que considero uno de sus valores más acendrados, y es precisamente su bondad manifestada a lo largo de toda su vida.

Lo primero que tenemos que hacer para poder entender a la perfección el significado del término bondad es que llevemos a cabo el establecimiento de su origen etimológico y este se encuentra en el latín. Así tenemos que emana del vocablo “bonitas” que es fruto de la suma del término “bonus”, que traducido como “bueno” y del sufijo “tat” que equivale a cualidad. Es decir, que bondad es la cualidad de bueno, un adjetivo que hace referencia a lo útil, agradable, apetecible, gustoso o divertido. Por lo tanto una persona con bondad tiene una inclinación natural a hacer el bien.

En este sentido se considera a una persona bondadosa, cuando se mantiene siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesite, cuando se muestra compasiva con las personas que se encuentran sufriendo por diversas circunstancias y también cuando mantiene una actitud amable y generosa hacia los demás.

En un mundo lleno de mezquindades, de egoísmo, desconfiado, rencoroso, insensible, que se decanta por el odio, no resulta una tarea fácil conseguir personas que  hagan de su actitud bondadosa, una línea de conducta firme y sin dobleces. La bondad suele estar acompañada de otros valores como la prudencia, la generosidad, la humildad, la paciencia, entre otras.

Este hermoso valor ha sido expuesto en diferentes escritos, tanto filosóficos como de ética y religión; en donde la bondad aparece como la particularidad más verdadera y natural que puede sentir el ser humano, y la cual puede verse engrandecida o contrarrestada, dependiendo del ambiente en donde la persona haya crecido.

La bondad está presente en casi todas las religiones, es uno de los elementos esenciales de cada doctrina. Para el cristianismo representa un fundamento primordial, la bondad de Dios para con los seres humanos y la bondad de Jesucristo al entregar su vida para salvar a la humanidad. Muy desafortunadamente el ser humano se encuentra rodeado de personas que no son agradecidas con aquellos que se han mostrado bondadosos con ellos; aun así aquellos que cultivan la bondad como un valor fundamental en sus vidas, continúan siendo bondadosos siempre y con todas las personas a su alrededor.

En este mundo moderno en el que vivimos, la falta de bondad se manifiesta, o es una consecuencia del egoísmo, la mezquindad y la ausencia de grandeza humana. El que no es bueno es incapaz de sentir compasión y ve a los demás como rivales o enemigos en potencia, a los que sería una imprudencia ayudar, y de los que hay que cuidarse en extremo; se siente más seguro cultivando la desconfianza, el rencor y el odio que la simpatía o la amistad, y prefiere anular o destruir a sus semejantes que conocerlos o dialogar con ellos, a menos que sea para su propio provecho.

La falta o ausencia de bondad nos deshumaniza y nos convierte en personas indeseables e insensibles, por lo que su vida en comunidad se torna difícil e incluso peligrosa. Como dijimos antes, la bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este valor desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas en todo momento.

La bondad no se detiene a buscar las causas, sino a comprender las circunstancias que han puesto a una persona en la posición donde se encuentra, sin esperar explicaciones ni justificación, y siempre procurando encontrar los medios para que no ocurra nuevamente. La bondad nos conduce a ver lo bueno de los demás, no por haberlo comprobado, sino porque evita enjuiciar las actitudes de los demás bajo su punto de vista, además de ser capaz de sentir de alguna manera, lo que otros sienten, para solidariamente ofrecer soluciones.

En síntesis, la bondad es generosa y no espera nada a cambio; la bondad no tiene medida, es desinteresada por definición, por lo que jamás debemos esperar retribución por nuestra conducta bondadosa.

Así pues,mi querida suegra Elina María, pensando en ti, quise escribir esta reflexión sobre un valor que ha sido una constante durante toda tu vida. El amor denodado por tus hijos y tu familia, tu dedicación y entrega por el bienestar no solo de los tuyos sino de todo aquel que llegara a tu puerta en necesidad de algo. Tu sencillez aparejada con una humildad sin límites, tu actitud serena frente a todas las circunstancias de la vida; tu fortaleza para afrontar los retos y dificultades que la vida ha puesto en tu camino, y tu consecuente y permanente disposición de anteponer tus intereses o necesidades, para favorecer o beneficiar a otros. Has sido una hija, esposa y madre ejemplar, y tu ejemplo siempre ha sido y será, para aquellos que hemos tenido el privilegio de tenerte con nosotros, un estímulo constante en la eterna lucha para ser cada día mejores seres humanos.

Enero 2, 2017

FPP


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