L-4/L-5, EPIDURAL Y EL SISTEMA MÉDICO
Circunstancias
sobrevenidas de diferente naturaleza me han mantenido alejado del teclado para
expresarme como lo he venido haciendo desde hace más de un año. La salud no es
necesariamente un tema con el que me encuentre familiarizado en lo absoluto, y
mucho menos un tema sobre el cual pueda hablar con propiedad.
En
cualquier caso, aquí no se trata de hablar de medicina, aunque ella sea la
razón primaria, sino del vía crucis que significa verse inmerso en el sistema médico
en este país, con todas sus implicaciones; al menos mi experiencia.
Todo
comenzó hace como cuatro meses, cuando un dolor, primero leve, pero que luego
fue agudizándose, me obligó a iniciar este proceso destinado a determinar, en
primer lugar, que estaba causando el mal que padecía, y por otra parte a
encontrar de algún modo una solución a una situación que cada día se hacía más
insoportable.
En
este país si no tienes seguro médico, solo tienes dos opciones, o te mueres o
te arruinas. Si bien es cierto que las instituciones médicas están obligadas a
proveer el servicio médico requerido, independientemente de si tienes o no
seguro médico, no es menos cierto, que muy posiblemente quedarás endeudado para
el resto de tu vida.
Ahora
bien, si tienes seguro médico, aquí comienza otra historia. Si tienes seguro médico
de alto costo tus problemas son menores, pues para eso pagas una prima muy alta
y puedes encontrar alivio a tus problemas médicos sin mayor dilación o
complicación. Eso está bien, pero para ello tus ingresos tienen que ser lo
suficientemente altos que te permitan costear unos costos de seguro también muy
altos.
Si
por el contrario, tus ingresos no te permiten sufragar tales costos, tus
opciones se reducen, o a muy pocas o a cero. En el pasado ello era así
indefectiblemente; hoy las personas de bajos ingresos pueden disfrutar del
beneficio de obtener el seguro denominado popularmente Obama Care, mediante el
cual pasas de no tener ningún seguro a tener uno que de alguna manera te ayuda
para asegurar debida atención médica. He sido un defensor del Obama Care, pues
vino a llenar un vacío en el sistema de seguridad social de este país, y
permitió que millones de personas que no tenían acceso a un seguro médico
pudieran tener esa posibilidad.
Si
bien, considero que el Obama Care ha sido una bendición para millones de
personas; no es menos cierto que tiene sus limitaciones y por su propia
naturaleza te lleva irremisiblemente a la centrifuga del sistema médico de este
país, plagado de una incomprensible
burocracia administrativa, con todas sus consecuencias, fundamentalmente
aquellas que impiden una solución efectiva y oportuna de tus problemas médicos.
En
efecto, casi todo el mundo sabe lo que significa una artritis ósea, que
normalmente, y en la mayoría de los casos, genera una compresión radicular en alguna parte de
tu columna vertebral; en este caso particular a nivel de las vértebras L-4 y
L-5 lumbares. Dicha compresión radicular, que no es más que un aprisionamiento
de los nervios que corren a través del canal raquídeo, produce un intenso,
profundo y limitante dolor que corre desde tu cintura hasta el pie en cualquier
lado de tu columna que se presente. Dolor este que, como dicen aquí, es 24/7, o
sea 24 horas 7 días a la semana, destruyendo tu calidad de vida e
imposibilitándote a realizar muchas de las actividades que ordinariamente
cualquier persona realiza.
Pues
bien, ese ha sido y sigue siendo mi caso. Desde el momento que pude obtener una
cita con el médico primario; no cuando tú la necesitas sino cuando a ellos les
parece, pasando por el especialista, luego el MRI ( resonancia magnética), el
especialista( anestesiólogo) para el tema de la epidural, ha pasado más de mes
y medio y aún no he encontrado un alivio o solución a mi problema. En otras
palabras, el dolor sigue allí y a nadie en este sub mundo médico parece
importarle, solo les interesa el mundo de los papeles, todos ellos orientados a
justificar o documentar lo necesario, que les permita recobrar del seguro sus
casi siempre exagerados honorarios.
Al
fin y al cabo el paciente no es más que un número en este juego; en este mundo
de trámites, referencias médicas, autorizaciones; donde lo menos importante es
la salud o el bienestar del paciente; este último que espere, en definitiva es
el último eslabón en la cadena.
Resulta
muy frustrante verificar de primera mano, que en este llamado primer mundo,
para recibir oportuna y eficiente atención médica, tengas que pasar por
innumerables trabas y limitaciones de todo orden, y mientras tanto sufrir las
consecuencias de tus padecimientos de salud, que en este caso se asocian a un dolor, el cual en múltiples ocasiones
resulta insoportable.
Esta
breve reflexión no es más que una forma de desahogo, frente a la impotencia de no poder hacer nada
frente a un sistema que por diseño se orienta más a satisfacer los intereses
del gremio médico, de las instituciones médicas u hospitalarias, y de las
compañías de seguro, sin responder cabalmente a la que debería ser su primera
prioridad, cual es el restablecimiento de la salud de sus usuarios.
No
quisiera tener que decirlo, pero pienso que aun teniéndolo todo aquí, es como
si no tuvieses nada; de allí que todo esto me hace recordar que en la Venezuela
de hoy, posiblemente no habrá jeringa, ni mucho menos un esteroide para una
inyección epidural, pero de lo que si estoy seguro es que ya me hubiesen
quitado este dolor que me atormenta y me agobia.
April
21, 2017
FPP
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