Saturday, June 10, 2017


LA AURORA DE UN NUEVO AMANECER


Cada día que pasa me digo a mi mismo que hoy es el día para escribir de nuevo sobre lo que acontece en nuestra atribulada Venezuela. Cada día quisiera cerrarlo, y poder escribir hasta ese momento. Ello no es posible; son tantos, continuos y sorprendentes los acontecimientos, que no hay forma de hilvanar una cadena de sucesos, para luego sacar conclusiones de algún valor.

Cada día es tal el nivel de información, que son tantas las cosas que quisiera decir, que no sé por dónde empezar.

En todo caso, empezaré diciendo ”lo primero que viene a mi mente y es “Gracias”, gracias a la Venezuela buena, noble y generosa; gracias a nuestros jóvenes que cada día entregan su alma, sus esfuerzos, sus esperanzas, y hasta su vida, por un futuro mejor para ellos y para las generaciones futuras; gracias a todos los venezolanos que sin distingos de edad, clase o condición social, hoy luchan denodadamente, sin cesar, por una Venezuela libre y soberana; gracias a las mujeres venezolanas que también sin descanso y sin tregua se han incorporado a esta lucha terminal por nuestro futuro como país; y por último gracias a nuestros dirigentes, los de antaño y los de hoy, que con su valentía y decisión se han erigido en líderes de este maravilloso movimiento de masas, y que hoy conducen, sin dobleces, al pueblo venezolano a la conquista de su mejor futuro.

Lo que hemos visto en los últimos casi dos meses en Venezuela, no tiene parangón en la historia republicana de nuestro país; un país de pie, luchando solo con sus ideales, sin pausa, sin descanso y sin tregua, en contra de un régimen dictatorial, ya sin caretas, encabezado por un payaso y títere del gobierno Cubano, junto a la satrapía de sus colaboradores de su misma calaña.

Un régimen que  ha desnudado ante el mundo su talante antidemocrático, autoritario, criminal y despótico, y que solo a través de una brutal represión pretende imponerle a la mayoritaria voluntad del pueblo venezolano una Asamblea Nacional Constituyente a todas luces violatoria de la Constitución y de sus principios básicos, en cuanto a que la soberanía reside en el pueblo y es este a través del voto quien puede determinar si es su voluntad o no, de ir a una Asamblea Nacional Constituyente para el refundamiento de la República.

Esa patraña fraudulenta, mediante la cual el régimen pretende legitimar su permanencia en el poder a perpetuidad, ha encontrado los cómplices perfectos en las 4 comadres del Consejo Nacional Electoral, quienes asombrosamente “diligentes” se apresuraron a aprobar las bases comiciales sometidas por el Presidente de la República, y a movilizar el aparato electoral para la constitución de una Asamblea Nacional Constituyente para el 31 de Julio del corriente año.

Ello no ocurrirá, y será así gracias a la indoblegable voluntad de la mayoría del pueblo venezolano, que impedirá tamaño desafuero jurídico e institucional. No es posible que un puñado de delincuentes puedan determinar a su antojo el futuro de nuestro país, y que a lo Jalisco pretendan imponernos un régimen que en definitiva sería copia fiel y exacta del régimen cubano, quienes son los que controlan y diseñan las políticas y las estrategias para el logro de tales objetivos.

Yo no sé cuantos más muertos el régimen ha decidido tienen que ocurrir, para engrosar su ya larga lista de jóvenes asesinados, como consecuencia de la brutal represión a la han sido sometidos por la Guardia Nacional, la Policía Nacional Bolivariana, y sus secuaces los denominados “colectivos”; lo que si se es que este proceso es irreversible, y que tarde o temprano se impondrá la voluntad de un pueblo decidido a recobrar su libertad y la democracia para Venezuela.

En esta lucha no se trata simplemente de sustituir a un régimen; se trata del rescate al derecho de decidir qué clase de sistema y de gobierno los venezolanos queremos tener en nuestro país. Se trata de la lucha de la Venezuela decente contra una banda de improvisados y de forajidos, que en el curso de los últimos 18 años se han encargado de destruir a nuestro país; que  se han enriquecido en el marco de las más grande mafia de corruptelas de la que hayamos podido tener noticias en  nuestro país. En fin, se trata de reemplazar la barbarie, por la justicia y la libertad, y del rescate de nuestra dignidad pisoteada por este régimen oprobioso y criminal.

Ha quedado demostrado, de todas las formas posibles, que en Venezuela se enseñorea una dictadura, con todos los males que arrastra, y es a esa dictadura la que hemos decidido enfrentar con todas nuestras fuerzas, y que no descansaremos hasta que podamos desalojar del poder a todos aquellos que han sido causantes de la peor desgracia que ha vivido Venezuela en toda su historia republicana.

Dios quiera y no esté equivocado, pero soy de los que piensa que el final está cerca. No hay forma, ni con la represión más brutal, que se pueda doblegar una manifestación de resistencia pacífica y un deseo de cambio tan arraigado en el sentimiento un pueblo que sufre, que no encuentra el sustento básico para su familia, que no encuentra las medicinas necesarias para salvaguardar la salud de los suyos, y que está harto de tanta mentira, incompetencia y desfachatez por parte de un régimen plagado de incapaces y depredadores.

Ya en diversas oportunidades he publicado reflexiones sobre lo que quisiera o espero para mi país. Por allá en el año 2004 me pronuncié por primera vez, por escrito, sobre cuales eran mis sentimientos y pensamientos sobre lo que ocurría en Venezuela en ese momento.

En ese entonces escribí: “Es la hora de la verdad, es la hora de contraponer el dolor con la alegría, la tristeza con la esperanza, y es la hora de decirle al mundo que somos un solo pueblo, un solo país, una sola nación luchando palmo a palmo, sin tregua y sin descanso para liberar a Venezuela de esta horrenda pesadilla.

Es la hora de soñar, de soñar por una Venezuela posible y anhelada. Tenemos todo, lo primero su gente, quienes con su capacidad creadora serán capaces de reconstruir un país; tenemos los recursos que la Providencia ha puesto en nuestra tierra y sobre todo tenemos la voluntad para renacer de las cenizas y hacer de Venezuela el país que todos soñamos tener.

Es la hora de nuestros hijos, la hora de dar un paso al frente, con coraje, con valentía y con la dignidad que les permita rescatar lo que les pertenece por derecho propio y que nunca les debió ser arrebatado.

Es la hora de soñar y de creer en un país distinto, en donde quepamos todos los venezolanos, con nuestras diferencias; un país que sea ejemplo de democracia real, de funcionarios probos, de una administración pública eficiente, de servicios públicos que funcionen; un país donde la solidaridad con los demás no sea un slogan político sino una obligación moral para con nuestros compatriotas y arraigada en el corazón; un país donde nuestros hijos y nietos puedan vivir en libertad, donde tengan oportunidades de crecimiento personal y profesional; un país donde existan y funcionen las instituciones; un país donde impere el estado de derecho y sobre todo la justicia, pero no una justicia vacía sino aquella que tenga contenido social y sea igual para todos; un país abierto, sensible, moderno y donde no existan diferencias ni odios, sino la voluntad y el esfuerzo colectivo y creador para hacerla cada vez más grande y próspera; en fin un país donde valga la pena vivir y luchar. 

Me pregunto, Es que acaso los sueños no son posibles?  En la madurez de mis años he aprendido que los sueños cuando se corresponden con una realidad tangible y en la cual se pueda ser un actor principal, por supuesto que son posibles y para ello solo requerimos el valor, el coraje, la determinación y la voluntad sincera de hacer lo que cada uno de nosotros tiene que hacer con sinceridad, con honestidad, sin egoísmos, en un mismo esfuerzo como nación para lograr la meta.”

Hoy veo con orgullo de Venezolano, un país de pie, noble y valiente, y dispuesto a participar activamente en la construcción de una nueva Venezuela.

Hoy como hace 13 años, esos pensamientos siguen vigentes y no era más que la idealización de un sueño, cuyo cumplimiento ya se asoma en el horizonte, anunciando luminosamente LA AURORA DE UN NUEVO AMANECER.

Weston, Junio 9, 2017


FPP    

No comments:

Post a Comment