SE ACERCA EL FINAL
Reflexionaba
sobre el tema que nos oprime y angustia a todos los venezolanos, ya sean estos
los que viven y sufren día a día en nuestra sufrida Venezuela, como a aquellos
que aun fuera de nuestro país, nos duele el sin fin de penurias y calamidades
de todo orden que nuestros compatriotas sufren en nuestro país.
Sin
muchas disquisiciones sobre el particular, no existe la menor duda, si es que
alguna vez existió, de que estamos en una lucha en contra de una dictadura, que
arropada por visos democráticos por su origen, se ha convertido a lo largo de
estos 18 años, en una feroz dictadura, que ya sin caretas ni escrúpulos de
ninguna índole, arremete contra todos los venezolanos que exigen cambio pacífico
y constitucional.
Sería
interminable reseñar aquí todas las atrocidades cometidas en los últimos meses
por este gobierno despótico y sanguinario; las incesantes violaciones de los
derechos humanos; la crisis profunda en lo atinente a la carestía, el alto
costo de la vida, la inflación galopante, la falta de recurso médicos para
atender a los más necesitados, el hambre y la miseria, los presos políticos, en fin, un incontable número de tragedias y de
horrores que cada día se acrecienta, y que ha colocado a nuestro país al borde
de una crisis humanitaria, por una parte, de mayúsculas proporciones; y por la
otra, a una crisis política que amenaza con desatar la más cruenta lucha de la
que tengamos conocimiento en la historia republicana de Venezuela.
En
Venezuela hemos tenido dictaduras, no más recordar las más recientes, como fueron
las dictaduras de Juan Vicente Gómez, y la de Marcos Pérez Jiménez, pero nunca
como la que hemos padecido y padecemos ahora, compartida entre el innombrable
Hugo Chávez Frías, y su grotesco sucesor. Ni que hablar de otras dictaduras en
América Latina a lo largo del siglo pasado y lo que va de este.
Irremisiblemente
todas las dictaduras, sin excepción, terminan cayendo estrepitosamente; ya sea
porque son removidas abruptamente, normalmente con intervención militar, o
porque la fuerza de un pueblo decidido en la calle les obliga a claudicar y
entregar el poder. Así ha sido siempre, y Venezuela no será la excepción a esa
regla histórica.
Como
ya lo hemos reseñado anteriormente, el proceso que actualmente se vive en
Venezuela es de naturaleza irreversible; no hay manera de que pueda darse
marcha atrás, aun cuando eso signifique una mayor pérdida de vidas. Con cada víctima
se acrecienta la sed de justicia y libertad, y esa masificación de la protesta
conducirá indefectiblemente a la confrontación final entre un gobierno fascista
y represor contra un pueblo decidido a conquistar su libertad a cualquier
precio.
Creo
firmemente que estamos llegando a un punto de inflexión, y eso en el horizonte
refiere a la celebración el próximo
domingo 16 de Julio de la consulta popular convocada por las fuerzas opositoras
venezolanas, para que sea el pueblo venezolano quien manifieste su voluntad de
aceptar o nó, la celebración de unas elecciones para elegir una Asamblea
Nacional Constituyente, a todas luces ilegal e inconstitucional. Esa
manifestación de voluntad, libremente expresada a lo largo y ancho del país, así
como en todos los países donde se encuentre algún venezolano, será la más
nítida expresión de la unida voluntad de un pueblo que rechaza, y que se niega
a ser sometido a la voluntad de unos pocos, y a que le impongan a la fuerza un
régimen político, que hasta hoy ha sido la peor desgracia que haya podido
ocurrirle a nuestro país.
Por
otra parte tenemos, la celebración de unas elecciones para elegir una Asamblea
Nacional Constituyente convocada por el Gobierno para el próximo 31 de Julio.
Elecciones estas con la cual se pretende no solo eliminar de un plumazo la Asamblea
Nacional electa por el pueblo en las elecciones de Diciembre del 2015, así como
el resto de los poderes públicos, facilitándole así al dictador, las
modificaciones constitucionales que les permita imponer en Venezuela un estado
comunal, eufemísticamente denominado así, para no decir un estado comunista de
la peor calaña.
Como
vemos, se trata de la confrontación de dos visiones de país completamente
antagónicas, siendo que hasta ahora el gobierno ha dispuesto del beneficio de
las armas a través del soporte indigno que le han dado a este gobierno , al
menos una parte, la más podrida, de nuestras Fuerzas Armadas, y así, mediante
el amedrentamiento y la represión más despiadada, han enlutado hasta la fecha
alrededor de 95 hogares venezolanos, mayoritariamente jóvenes, que han sido los
baluartes de la resistencia contra este oprobioso régimen.
Los
eventos indicados, nos conducen, a mi juicio, irremediablemente a la
confrontación final, de cuyos resultados no tengo dudas, y ello porque la
barbarie, la sinrazón, la ignominia, el despotismo, la crueldad y el salvajismo
de este régimen, no podrá nunca contra la decisión inquebrantable de un pueblo
de recobrar su libertad, y que lucha sin descanso por la paz y la justicia para
todos los venezolanos.
Vienen
días y quizás semanas, duras, difíciles, de alta incertidumbre, pero llegó la
hora de poner la carne en el asador, sin dudas y sin temor, con valentía y
firmeza ya demostrada, para alcanzar la meta anhelada de la liberación de
Venezuela. Sí, se acerca el final de una larga batalla por la conquista de
nuestro futuro, y más que el nuestro, el de las futuras generaciones de
venezolanos , que tendrán la dicha de vivir , crecer y luchar en una Venezuela
libre, democrática, próspera y encaminada a la consecución de su destino como Nación.
Weston,
Julio 12, 2017
FPP
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