Thursday, July 13, 2017

SE ACERCA EL FINAL


Reflexionaba sobre el tema que nos oprime y angustia a todos los venezolanos, ya sean estos los que viven y sufren día a día en nuestra sufrida Venezuela, como a aquellos que aun fuera de nuestro país, nos duele el sin fin de penurias y calamidades de todo orden que nuestros compatriotas sufren en nuestro país.

Sin muchas disquisiciones sobre el particular, no existe la menor duda, si es que alguna vez existió, de que estamos en una lucha en contra de una dictadura, que arropada por visos democráticos por su origen, se ha convertido a lo largo de estos 18 años, en una feroz dictadura, que ya sin caretas ni escrúpulos de ninguna índole, arremete contra todos los venezolanos que exigen cambio pacífico y constitucional.

Sería interminable reseñar aquí todas las atrocidades cometidas en los últimos meses por este gobierno despótico y sanguinario; las incesantes violaciones de los derechos humanos; la crisis profunda en lo atinente a la carestía, el alto costo de la vida, la inflación galopante, la falta de recurso médicos para atender a los más necesitados, el hambre y la miseria, los presos políticos,  en fin, un incontable número de tragedias y de horrores que cada día se acrecienta, y que ha colocado a nuestro país al borde de una crisis humanitaria, por una parte, de mayúsculas proporciones; y por la otra, a una crisis política que amenaza con desatar la más cruenta lucha de la que tengamos conocimiento en la historia republicana de Venezuela.

En Venezuela hemos tenido dictaduras, no más recordar las más recientes, como fueron las dictaduras de Juan Vicente Gómez, y la de Marcos Pérez Jiménez, pero nunca como la que hemos padecido y padecemos ahora, compartida entre el innombrable Hugo Chávez Frías, y su grotesco sucesor. Ni que hablar de otras dictaduras en América Latina a lo largo del siglo pasado y lo que va de este.

Irremisiblemente todas las dictaduras, sin excepción, terminan cayendo estrepitosamente; ya sea porque son removidas abruptamente, normalmente con intervención militar, o porque la fuerza de un pueblo decidido en la calle les obliga a claudicar y entregar el poder. Así ha sido siempre, y Venezuela no será la excepción a esa regla histórica.

Como ya lo hemos reseñado anteriormente, el proceso que actualmente se vive en Venezuela es de naturaleza irreversible; no hay manera de que pueda darse marcha atrás, aun cuando eso signifique una mayor pérdida de vidas. Con cada víctima se acrecienta la sed de justicia y libertad, y esa masificación de la protesta conducirá indefectiblemente a la confrontación final entre un gobierno fascista y represor contra un pueblo decidido a conquistar su libertad a cualquier precio.

Creo firmemente que estamos llegando a un punto de inflexión, y eso en el horizonte refiere a la celebración  el próximo domingo 16 de Julio de la consulta popular convocada por las fuerzas opositoras venezolanas, para que sea el pueblo venezolano quien manifieste su voluntad de aceptar o nó, la celebración de unas elecciones para elegir una Asamblea Nacional Constituyente, a todas luces ilegal e inconstitucional. Esa manifestación de voluntad, libremente expresada a lo largo y ancho del país, así como en todos los países donde se encuentre algún venezolano, será la más nítida expresión de la unida voluntad de un pueblo que rechaza, y que se niega a ser sometido a la voluntad de unos pocos, y a que le impongan a la fuerza un régimen político, que hasta hoy ha sido la peor desgracia que haya podido ocurrirle a nuestro país.

Por otra parte tenemos, la celebración de unas elecciones para elegir una Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Gobierno para el próximo 31 de Julio. Elecciones estas con la cual se pretende no solo eliminar de un plumazo la Asamblea Nacional electa por el pueblo en las elecciones de Diciembre del 2015, así como el resto de los poderes públicos, facilitándole así al dictador, las modificaciones constitucionales que les permita imponer en Venezuela un estado comunal, eufemísticamente denominado así, para no decir un estado comunista de la peor calaña.

Como vemos, se trata de la confrontación de dos visiones de país completamente antagónicas, siendo que hasta ahora el gobierno ha dispuesto del beneficio de las armas a través del soporte indigno que le han dado a este gobierno , al menos una parte, la más podrida, de nuestras Fuerzas Armadas, y así, mediante el amedrentamiento y la represión más despiadada, han enlutado hasta la fecha alrededor de 95 hogares venezolanos, mayoritariamente jóvenes, que han sido los baluartes de la resistencia contra este oprobioso régimen.

Los eventos indicados, nos conducen, a mi juicio, irremediablemente a la confrontación final, de cuyos resultados no tengo dudas, y ello porque la barbarie, la sinrazón, la ignominia, el despotismo, la crueldad y el salvajismo de este régimen, no podrá nunca contra la decisión inquebrantable de un pueblo de recobrar su libertad, y que lucha sin descanso por la paz y la justicia para todos los venezolanos.

Vienen días y quizás semanas, duras, difíciles, de alta incertidumbre, pero llegó la hora de poner la carne en el asador, sin dudas y sin temor, con valentía y firmeza ya demostrada, para alcanzar la meta anhelada de la liberación de Venezuela. Sí, se acerca el final de una larga batalla por la conquista de nuestro futuro, y más que el nuestro, el de las futuras generaciones de venezolanos , que tendrán la dicha de vivir , crecer y luchar en una Venezuela libre, democrática, próspera y encaminada  a la consecución de su destino como Nación.

Weston, Julio 12, 2017


FPP     

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