NOSTALGIA DE OBAMA
En
primer lugar debo señalar que el título de esta reflexión lo he tomado
prestado, si se quiere, de un artículo publicado en el diario “El País”, el
pasado 27 de Diciembre, el cual me detuvo a reflexionar de nuevo sobre el
significado y la trascendencia de la Presidencia de Barack Obama durante 8
años, y la cual entregara a sucesor hace ya casi un año.
Por
allá, en Marzo del 2016 publique una reflexión denominada “Lo extrañaremos
Presidente”, cuando aún no había culminado su período, pero se acercaba el
final de su gobierno.
En
esa oportunidad señalaba: “Han pasado casi 8 años desde que asumió el poder por
primera vez; luego de ganar un segundo mandato en Noviembre del 2012, y ya se
apresta a entregar el poder en Enero del próximo año a su sucesor en la Casa
Blanca.
En un análisis desapasionado de su gestión encontraremos numerosos
aciertos y también numerosas fallas, podremos estar de acuerdo o no con su
gestión, pero lo que si no podemos dejar
de reconocer es su creencia inquebrantable de que es posible unir a la gente
alrededor de una política de propósito común; su férrea voluntad por mejorar la
calidad de vida del pueblo americano, su vocación de luchador social para
beneficiar a las clases más desposeídas y elevarles su condición como
ciudadanos; su firme voluntad por asegurar una presencia y un liderazgo
internacional de los EEUU frente al resto del mundo; la manera sobria y
ecuánime de abordar las enormes dificultades de todo orden que tuvo que
afrontar en sus dos periodos; su firmeza en tomar las decisiones que
fuesen, por difíciles que fueran las
circunstancias, por manera de asegurar la seguridad de este país frente a
amenazas internas y externas. Son muchas las cosas que se pudiesen decir del
Presidente Obama, y no pretendo incluir todas aquí pues ello requeriría un
análisis mucho más profundo y detenido de su gestión.
Lo
que si no puedo dejar de destacar son características muy relevantes de su
personalidad, su carácter sobrio y sencillo, trabajador, padre de familia, caballeroso,
educado, sensible, su accesibilidad a la gente y otras tantas, que delinearon
su Presidencia y que deja como impronta de su gobierno.”
Comentaba
el articulista que la entrevista reciente del Príncipe Harry de Inglaterra a
Barack Obama, estimulaba la nostalgia, porque un año de Trump era más que
suficiente. Ciertamente, y en ello no nos hemos equivocado, este primer año de
gobierno de Trump nos ha mostrado, en múltiples ocasiones, la categoría de
Presidente que tenemos.
Que
podemos resaltar de este Gobierno, a punto de cumplir un año en el poder. Un
hombre sediento de aclamación, que ha hecho ciertas las palabras de la ex
primera dama Michelle Obama cuando lo resumió así: “la presidencia no cambia
quién eres, revela quién eres”.
Efectivamente,
Trump se ha revelado como lo que siempre ha sido, una personalidad enigmática,
arrogante, populista, ególatra y desconcertante, que cree de veras que liderar
a este país es poco más o menos que manejar una cualquiera de sus empresas.
Cuan equivocado puede estar. Según la última encuesta Gallup, Trump tiene un
índice de aprobación del 33%, el más bajo de cualquier Presidente moderno.
Aunque Trump puede pretender hacernos creer que encabeza
una economía sólida, su primer año en la Casa Blanca no ha sido como esperaba
en victorias legislativas, con pobres resultados sobre todo en el tema de salud
y migratorio. Su campaña, y hoy su gobierno, se encuentra bajo escrutinio
federal por una presunta colusión con Rusia, investigación está que ha llegado
hasta el corazón de su administración.
No
ha habido en los tiempos modernos, un Presidente a quien se le hayan ido,
tantos cercanos colaboradores, en tan corto tiempo.Sus
permanentes ataques a los medios, ya sea impresos o audiovisuales; sus ataques
al llamado “establishment”republicano, sus coqueteos con la derecha racista;
sus pretensiones de acabar con el programa DACA, su obsesión con lo del muro
con México; en fin no han hecho más que erosionar su base de apoyo, aun dentro
de los propios republicanos que consideran que Trump no está preparado para
ocupar una posición de tales dimensiones, siendo que prominentes Senadores
republicanos hayan afirmado el “flagrante desprecio” de Trump por la verdad y
la decencia; y lo acusaron de “degradar” a la Nación.
En
lo internacional, ni hablar de sus extravagancias y errónea política de
confrontación con el régimen de Corea del Norte con todos los riesgos que ello
implica; sus idas y venidas con el Gobierno Ruso; sus desacertadas posiciones
en relación con el régimen Iraní , provocando situaciones cada vez más
conflictivas en la región .
Y
como corolario de su primer año de gobierno, acaba de desatarse una
controversia con motivo de las revelaciones contenidas en el libro “Fire and
Fury”, próximamente en la calle, del periodista Michael Wollf, en el que el
otrora asesor estrecho de Trump, el Sr Steve Bannon hace afirmaciones muy
comprometedoras , que pudieran tener un mayor impacto en la investigación sobre
la trama Rusa, y que pudieran afectar de manera significativa a cercanos
colaboradores y/o familiares del Presidente, y que , una vez más, ponen en
entredicho y en tela de juicio, el buen proceder de este Gobierno.
A
pesar de sus reiteradas pretensiones de acabar de raíz con el legado del
Presidente Obama y de su gobierno, sus desacertadas actuaciones y su
controvertida personalidad lo que han hecho es acrecentar la nostalgia de
Obama, quien con todos sus aciertos y sus errores, supo elevar y dignificar la
condición, no escrita, de lo que significa ser el Presidente de los Estados
Unidos de América.
Weston
, Enero 4, 2018
FPP
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