Monday, March 26, 2018





UN EJEMPLO DE EXCELENCIA

Esta reflexión sobre la excelencia tiene un significado muy especial para mí, y con ella quiero homenajear a una persona que a través de los años ha demostrado y ejemplifica perfectamente lo que significa orientar la vida hacia el logro de la excelencia.

En el caso de los seres humanos, la excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común, o a un talento difícil de igualar. También puede tratarse de una condición moral muy elevada, aunque es más común encontrar dicho concepto en un contexto académico.

Excelencia es un una palabra maravillosa que implica muchas cosas. Pero, ¿ Qué significa realmente? ¿ Qué sentido tiene en nuestra vida? ¿ Aspirar a la excelencia es lo mismo que aspirar al perfeccionismo? ¿ Significa ser el mejor o hacer las cosas lo mejor posible cada día?

Para mí, no es una cuestión de orden operativo o de saber hacer, va mucho más allá, y es la cuestión moral que implica conseguir el mejor rendimiento en determinadas circunstancias, buscando siempre la mejora continua, lo cual alcanza un plano espiritual, de satisfacción y desarrollo personal.

En este sentido, la excelencia no es un nivel establecido de calidad o perfeccionismo; sino que es una dinámica en constante cambio, que se construye con lo que hacemos cada día. No se trata de ser perfecto en algo, lo cual es muy deseable, sino de cómo hacer las cosas lo mejor posible cada vez.

Luchar por la excelencia en lo que hacemos cada día requiere esfuerzo, sacrificio y pasión. El impulso y el compromiso para hacer las cosas bien y hacer un esfuerzo que nos ayude a lograr grandes resultados.

En muchas ocasiones, la motivación para obtener un rendimiento óptimo se nutre de un pensamiento: existe la posibilidad de marcar la diferencia. Es decir, de que existe una distancia importante entre lo que seriamos capaces de hacer con un esfuerzo mínimo y lo que seríamos capaces de hacer con una mayor dedicación. En definitiva, es el resultado de una inquietud por mejorar el rendimiento, de optimizar los resultados con los recursos que contamos; es una expresión externa de integridad interna, pasión y un fuerte sentido de responsabilidad para marcar una verdadera diferencia.

Finalmente, si no buscas la excelencia, es difícil que la encuentres. Buscar la excelencia implica actuar con excelencia, dando siempre lo mejor de uno. Incluso aunque parezca que la excelencia está muy lejos, en realidad es el interés y el esfuerzo lo que más valor tiene, porque el solo hecho de desearlo y actuar en consecuencia ya nos lleva un paso más cerca de conseguirlo.

Dicho esto, quisiera ahora referirme a la persona que inspira esta reflexión. Era apenas un niño que aún no cumplía los 2 años, cuando sus padres decidieron emprender la aventura de mudarse a los Estados Unidos de América. Esa decisión, no exenta de dudas, temores e incertidumbres, estuvo basada en la posibilidad de encontrar un entorno más adecuado para el crecimiento y desarrollo personal de la familia, y ha demostrado a través del tiempo haber sido la más acertada.

Así, en un país extraño, con un idioma diferente, se inicia la formación académica de esta persona, hasta hoy cuando a sus 18 años, se apresta a culminar su educación escolar, y a enfrentar el reto de su formación universitaria.

Yo me refiero aquí en esta reflexión a mi primer nieto, a mi querido Sebastián, de quien hoy me siento profundamente orgulloso por sus méritos académicos, que son muchos, todos ellos logrados a los largo de los años, por su dedicación, esfuerzo, sacrificio, disciplina, y más importante, por su enorme talento. Y no solo por eso, sino porque además es un joven serio y educado, consumado y dedicado deportista en su mayor pasión, el baseball, maravilloso hijo y mejor hermano, buen amigo, gentil y generoso. La obtención de todos esos logros académicos y por ser hoy la persona que es, se apuntalan también en su educación en el hogar, y en el apoyo incondicional de sus padres, quienes han estado siempre allí para él en todas las circunstancias, para estimularlo y apoyarlo en todo lo necesario para la consecución de sus objetivos.

Sebastián es hoy un joven, lleno de sueños  y aspiraciones, en busca de un promisorio futuro que alcanzará, Dios mediante, gracias a su indoblegable voluntad en la búsqueda de la excelencia en su mejor expresión.

Cuando ya nos acercamos al día de tu graduación de High School , día en el que estaremos reunidos todos en familia, tus padres, tus abuelos, tu hermano, tus tías y todos aquellos que te quieren para compartir contigo ese gran día; para felicitarte y emocionarnos con tus logros, solo me queda pedirle a Dios que me dé vida suficiente para verte alcanzar tus metas y celebrar contigo tus logros profesionales, que serán muchos, gracias a tu talento, unido a tu juvenil espíritu siempre orientado a la búsqueda de la excelencia.

Sunrise, Florida, Marzo 15, 2018

FPP
 

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