REMOLINOS
Remolinos, que sugestivo nombre
para un libro. Efectivamente un libro escrito por mi hermano de la vida el Dr.
Luis Enrique Bottaro Lupi, con quien me unen más de 40 años de amistad, y con
quien tuve la oportunidad de compartir
recientemente en los cálidos predios del sur de la Florida. Encuentro lleno de
recuerdos, anécdotas, vivencias compartidas, y de atesorar una de nuestras
grandes pasiones cuales son la de leer y escribir.
Es precisamente esa pasión por
la lectura, lo que a través del tiempo ha motivado a Luis Enrique a escribir, y
ahora nos sorprende con su quinto libro, ”Remolinos”, el cual no puede tener un
nombre más acertado, ya que adentrarse en su lectura es como verse inmerso en
el medio de un tornado de gran fuerza y velocidad, para llevarnos a través de
vivencias y experiencias personales por lo que nos resulta más común en nuestra
vida diaria y que ha sido o es parte integral de nuestro discurrir en este tránsito
terrenal.
Como bien lo afirma su editor y
amigo Nilson Guerra Zambrano, “Con una bien estructurada cultura literaria,
agudo observador y certero en la reflexión, hoy nos ofrece una visión de la
sociedad universal, desde la persona, proyectando su interioridad, con
emociones, alegrías, temores e ilusiones, para provocar en el lector
evocaciones intimas que producen identificación o desacuerdo” .
Así es efectivamente, y como el
mismo Luis Enrique nos advierte desde su introducción, este libro “es la visión
del ser humano que se dirige hacia su destino irrevocable, cargado de vivencias,
pleno de recuerdos, de alegrías y sinsabores, escéptico, cansado, pero aun con
el deseo intacto de seguir luchando e, increíblemente, de continuar aprendiendo
con lo poco que le queda por vivir. La vida es un amasijo de cosas, de eventos,
de hechos, de situaciones, de aconteceres; en fin, vivencias que se suceden en el día
a día de los seres humanos”.
Quien lea este libro no podrá
menos que sentirse identificado o retratado en alguna, o en más de una de las
vivencias o experiencias allí narradas. Quien no podrá pensar, pero si eso yo
también lo he pensado, eso yo también lo he vivido, eso yo también lo he
experimentado; en fin, recogiendo en ese remolino todo el cúmulo de vivencias y
experiencias, desde la infancia hasta la adultez, hasta la madurez que nos dan
los años, y que con absoluta genuinidad Luis recoge en su magnífico recorrido
por las vicisitudes que informan la vida de los seres humanos.
Yo, particularmente me he
sentido reflejado en muchos de sus pasajes y, además, por conocer, al menos los
últimos 40 años de la vida de Luis, me he visto casi que reflejado en muchas de
sus vivencias, porque algunas de ellas
han sido vividas y compartidas en el momento de su ocurrencia.
"Remolinos", nos lleva de la mano
por temas que, si bien no agotan, abordan buena parte de la infinidad de
circunstancias por la que todos hemos pasado o vivido, o estamos por vivir en
algún momento de nuestra vida. Desde la caridad, como virtud cristiana fundamental, pasando por la amistad, el pesimismo, las religiones, la soledad, la
madre, los niños, en síntesis por muchas de esas cosas que copan nuestro tiempo
y espacio vital.
En todo caso, y aun cuando en
algunos pasajes pareciera denotar un cierto pesimismo, en el fondo, Remolinos
está lleno de llamados a la lucha diaria, sin descanso , con tesón, sin
conformarnos, siguiendo y mirando siempre adelante; y como bien lo indica el
autor, “el tiempo pretérito fenece para nosotros cuando amanece el mañana,
claro, luminoso y promisorio”. No se vive del pasado, se recuerda, pero cada
vez en forma más tenue. Uno debe alimentarse del hoy, del presente y, sobre
todo, del mañana esperanzador, prometedor”.
Si hay alguno de los capítulos
sobre el cual quisiera comentar algo en particular, sería el de la amistad.
Sobre ese tema el autor y el suscrito han tenido innumerables conversaciones a
lo largo de los años, y sus conclusiones, también las hago mis conclusiones,
porque compartimos el mismo concepto sobre lo que debe ser una amistad en su
sentido más estricto. Creo que en nuestro caso, se han dado las dos cualidades
cardinales que él menciona( autenticidad y solidaridad), y así ha sido,
consecuente a lo largo de todos estos años; y por ello siempre me sentiré
privilegiado si de alguna manera he cumplido con las dos condiciones o
cualidades que le atribuye.
Ya para concluir, yo si espero
que Luis Enrique sea capaz de cruzar otra vez “el umbral de la enorme
dificultad que significa asaltar las hojas blancas y borronearlas con
escritura, para que ellas se conviertan en páginas de un nuevo libro”. Al menos
es mi deseo y mi esperanza, para continuar disfrutando de los resultados de su
quehacer intelectual, plasmado en obras como la que hoy, con muy especial
cariño, me he permitido reseñar.
Mayo 19, 2016
FPP
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