Thursday, May 19, 2016

REMOLINOS


Remolinos, que sugestivo nombre para un libro. Efectivamente un libro escrito por mi hermano de la vida el Dr. Luis Enrique Bottaro Lupi, con quien me unen más de 40 años de amistad, y con quien tuve la oportunidad de  compartir recientemente en los cálidos predios del sur de la Florida. Encuentro lleno de recuerdos, anécdotas, vivencias compartidas, y de atesorar una de nuestras grandes pasiones cuales son la de leer y escribir.

Es precisamente esa pasión por la lectura, lo que a través del tiempo ha motivado a Luis Enrique a escribir, y ahora nos sorprende con su quinto libro, ”Remolinos”, el cual no puede tener un nombre más acertado, ya que adentrarse en su lectura es como verse inmerso en el medio de un tornado de gran fuerza y velocidad, para llevarnos a través de vivencias y experiencias personales por lo que nos resulta más común en nuestra vida diaria y que ha sido o es parte integral de nuestro discurrir en este tránsito terrenal.

Como bien lo afirma su editor y amigo Nilson Guerra Zambrano, “Con una bien estructurada cultura literaria, agudo observador y certero en la reflexión, hoy nos ofrece una visión de la sociedad universal, desde la persona, proyectando su interioridad, con emociones, alegrías, temores e ilusiones, para provocar en el lector evocaciones intimas que producen identificación o desacuerdo” .

Así es efectivamente, y como el mismo Luis Enrique nos advierte desde su introducción, este libro “es la visión del ser humano que se dirige hacia su destino irrevocable, cargado de vivencias, pleno de recuerdos, de alegrías y sinsabores, escéptico, cansado, pero aun con el deseo intacto de seguir luchando e, increíblemente, de continuar aprendiendo con lo poco que le queda por vivir. La vida es un amasijo de cosas, de eventos, de hechos, de situaciones, de aconteceres; en fin, vivencias que se suceden en el día a día de los seres humanos”.

Quien lea este libro no podrá menos que sentirse identificado o retratado en alguna, o en más de una de las vivencias o experiencias allí narradas. Quien no podrá pensar, pero si eso yo también lo he pensado, eso yo también lo he vivido, eso yo también lo he experimentado; en fin, recogiendo en ese remolino todo el cúmulo de vivencias y experiencias, desde la infancia hasta la adultez, hasta la madurez que nos dan los años, y que con absoluta genuinidad Luis recoge en su magnífico recorrido por las vicisitudes que informan la vida de los seres humanos.

Yo, particularmente me he sentido reflejado en muchos de sus pasajes y, además, por conocer, al menos los últimos 40 años de la vida de Luis, me he visto casi que reflejado en muchas de sus vivencias, porque  algunas de ellas han sido vividas y compartidas en el momento de su ocurrencia.

"Remolinos", nos lleva de la mano por temas que, si bien no agotan, abordan buena parte de la infinidad de circunstancias por la que todos hemos pasado o vivido, o estamos por vivir en algún momento de nuestra vida. Desde la caridad, como virtud cristiana  fundamental, pasando por la amistad,  el pesimismo, las religiones, la soledad, la madre, los niños, en síntesis por muchas de esas cosas que copan nuestro tiempo y espacio vital.

En todo caso, y aun cuando en algunos pasajes pareciera denotar un cierto pesimismo, en el fondo, Remolinos está lleno de llamados a la lucha diaria, sin descanso , con tesón, sin conformarnos, siguiendo y mirando siempre adelante; y como bien lo indica el autor, “el tiempo pretérito fenece para nosotros cuando amanece el mañana, claro, luminoso y promisorio”. No se vive del pasado, se recuerda, pero cada vez en forma más tenue. Uno debe alimentarse del hoy, del presente y, sobre todo, del mañana esperanzador, prometedor”.

Si hay alguno de los capítulos sobre el cual quisiera comentar algo en particular, sería el de la amistad. Sobre ese tema el autor y el suscrito han tenido innumerables conversaciones a lo largo de los años, y sus conclusiones, también las hago mis conclusiones, porque compartimos el mismo concepto sobre lo que debe ser una amistad en su sentido más estricto. Creo que en nuestro caso, se han dado las dos cualidades cardinales que él menciona( autenticidad y solidaridad), y así ha sido, consecuente a lo largo de todos estos años; y por ello siempre me sentiré privilegiado si de alguna manera he cumplido con las dos condiciones o cualidades que le atribuye.

Ya para concluir, yo si espero que Luis Enrique sea capaz de cruzar otra vez “el umbral de la enorme dificultad que significa asaltar las hojas blancas y borronearlas con escritura, para que ellas se conviertan en páginas de un nuevo libro”. Al menos es mi deseo y mi esperanza, para continuar disfrutando de los resultados de su quehacer intelectual, plasmado en obras como la que hoy, con muy especial cariño, me he permitido reseñar.

Mayo 19, 2016


FPP

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