Friday, January 13, 2017

EL RESPETO COMO VALOR MORAL



En el diario acontecer de los seres humanos, nos tropezamos con la realidad expresada en el hecho de comportarse con respeto hacia los demás.

Circunstancias muy particulares y personales, me han conducido a reflexionar sobre uno de los valores morales más importantes del ser humano, El RESPETO.

El respeto es un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar; es decir o es equivalente a tener veneración, aprecio y reconocimiento por una persona o cosa.

El respeto es fundamental para poder lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más importantes sobre el respeto es que para ser respetado, es preciso o necesario aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. De allí que el respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.

Muy tristemente, cada vez más acentuada en el mundo de hoy, la falta de respeto derivada de una carencia en la enseñanza del respeto como valor. La enseñanza del respeto debe empezar en el hogar, primordialmente, siendo que la velocidad con que nos empuja el diario quehacer en estos tiempos modernos, no nos permite detenernos en la enseñanza a nuestros hijos de la importancia del respeto como valor moral y social; y que debe ser indefectiblemente parte de nuestro acervo moral como persona.

El respeto debe empezar por el respeto a sí mismo, y partiendo de allí surge el respeto hacia los demás; independientemente de la condición, edad u otras características que definan a las personas con los que contactamos cada día.

Muy importante el respeto a los mayores, no solo por el hecho de ser mayores, sino que las diferencias cronológicas obligan a guardar un mínimo respeto y consideración por aquellos que nos doblan la edad. De igual modo, el respeto es para todos, mayores, menores, padres, hermanos, hijos, suegros; no hay distinción, es y deberá ser siempre una norma de conducta y comportamiento en cualquier entorno social en que nos desenvolvamos.

Y qué no decir del respeto en el ámbito familiar. Nosotros, como padres somos responsables de educar a nuestros hijos inculcándoles el respeto como valor fundamental, entre otros no menos importantes, en su educación y en su formación, enfatizando en el respeto a sus padres, a sus hermanos, a sus maestros, a sus amigos o compañeros; en fin a todas las personas que los rodean cada día

En la medida que nuestros hijos crezcan en un entorno familiar, de armonía, de respeto y de consideración con los demás; así mismo cuando ya sean hombres o mujeres, podrán igualmente comportarse con respeto hacia sus padres, hermanos, suegros, esposa , familia y amigos.

Cuando una persona no ha sido educada con ese valor, es decir, para manifestar respeto hacia los demás, no puede menos que esperarse que se conduzca acostumbrado a irrespetar a los demás como su norma de vida, ya que ese valor no formó parte de su proceso educativo.

Muy desafortunadamente, aquellas personas que se acostumbran a irrespetar a los demás, sean estos familiares o no, lo único que logran es un momento de satisfacción personal, al pretender imponer sus puntos de vista, obviando los de los que le rodean; al propio tiempo que sin darse cuenta, que esa satisfacción ególatra, circunstancial o momentánea, puede tener un impacto o consecuencias mucho más amplias y extensas de lo que pudiera imaginarse. Las personas que se consideran autosuficientes, que son faltas de respeto, que satisfacen su egolatría y sus carencias de verdaderos valores morales, con comportamientos alejados del mínimo necesario para convivir armoniosamente, al final del camino solo consiguen el auto aislamiento al que tienen que confinarse por el rechazo natural de los demás, a vivir en soledad, en su propio mundo y sin posibilidades de compartir con quienes le rodean en todos los ámbitos, ya sean estos familiares o no.

En este sentido, respetar también es ser tolerante con quien no piensa igual que tú, con quien no comparte tus gustos o intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones o maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a garantizar una sana convivencia.

El respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia, en base a normas e instituciones. Implica reconocer en sí y en los demás los derechos y las obligaciones, por ello suele sintetizarse en la frase “no hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti.”

En síntesis, la mala educación, la falta de tolerancia con respecto a las ideas o formas de vida del prójimo, la ausencia de valores, la soberbia y el egocentrismo son algunos de los elementos que más frecuentemente originan las faltas de respeto.

Me gustaría terminar esta reflexión con una frase que resume un poco lo antes reseñado:

“MADURAR ES CUIDAR LO QUE DICES, RESPETAR LO QUE ESCUCHAS Y MEDITAR LO QUE CALLAS”

Enero 13, 2017

FPP

No comments:

Post a Comment