LA TOLERANCIA
Siguiendo
la línea que me he trazado recientemente de publicar algunas reflexiones sobre
diversos valores humanos, hoy quisiera referirme a un valor, que no
precisamente nos proponemos cultivar de una manera efectiva, por el contrario
la tendencia más generalizada es hacia un comportamiento contrario al mismo.
Me
refiero a la Tolerancia como uno de los valores humanos más respetados y que
guarda una relación directa con la aceptación de aquellas personas, situaciones
o cosas que se alejan de lo que cada persona posee o considera dentro de sus creencias.
En
pocas palabras podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la
diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de
saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las diversas formas de entender
y posicionarse en la vida, siempre que esto no atente contra los derechos
fundamentales de la persona.
La
tolerancia es entendida como el respeto y la consideración a la diferencia,
como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar
distinta a la propia. De igual modo se considera a la tolerancia como una virtud, pues tiende a evitar los
conflictos.
La importancia
de la tolerancia radica en la posibilidad que nos otorga de convivir en un
mismo espacio con personas de diferentes culturas o con diferentes creencias.
La tolerancia es la que nos permite vivir en armonía en un mismo país con
personas que profesan diferentes religiones, que apoyan otras tendencias políticas,
que poseen una condición sexual diferente y tantas otras. La tolerancia no solo
es aplicable a nivel de país, sino que es algo que debemos desarrollar en nuestros
hogares con aquellas personas a las que más queremos, como nuestra familia y amigos,
así como también, a nivel más global, en nuestro país y con el resto del mundo
donde se intenta convivir en armonía con un sinnúmero de culturas y personas
diversas.
La
intolerancia, por el contrario, pareciera ser el desiderátum de nuestros días, y así vemos como de alguna manera hay quienes
se encargan de exacerbar y de promover la xenofobia y la homofobia, entre
otros, como instrumentos de retaliación cultural, y generando sentimientos anti
casi todo que no se parezca a las creencias de aquellos que la fomentan. En el
plano político lo hemos visto en muchas partes del mundo, y como ejemplo de
ello lo podemos observar en países como el mío, donde la división social ha
sido un producto directo del fomento por parte del gobierno de turno, de todo aquello
que nos separa sea en lo económico, cultural, religioso o de cualquier otro
orden, para convertirlos en mecanismos de separación social entre ciudadanos de
un mismo país.
Algo
parecido pudiera ocurrir, dependiendo del gobierno de turno, en países que han
sido baluartes en la diversidad y en fomentar el respeto a las diferencias, cuando
por diseño político se propicia el irrespeto a esas diferencias y se producen
todo género de intolerancias sociales, raciales, religiosas o sexuales, con todas las consecuencias que tal conducta o propósito
pueda ocasionar en la sociedad. La intolerancia puede manifestarse a través de
una variedad de comportamientos, que van desde la ignorancia pasiva hacia el
diferente, hasta la persecución o el exterminio. De eso la historia se ha
encargado de darnos múltiples ejemplos.
Así
tenemos, que la tolerancia es un valor moral que implica el respeto integro
hacia el otro, hacia sus ideas, practicas o creencias, independientemente de
que sean diferentes a las nuestras. En este sentido, la tolerancia es también el
reconocimiento de las diferencias inherentes a la naturaleza humana, a la
diversidad de culturas, de religiones o de las maneras de ser o de actuar.
Por
ello, la tolerancia es una actitud fundamental para la vida en sociedad. Es un
concepto relacionado con el respeto y la consideración ante las acciones u
opiniones de otras personas cuando estas difieren de la propias o se
contraponen al marco personal de creencias; y así se erige como un valor básico para convivir armónica y pacíficamente.
No se trata solo de respetar lo que los demás digan o hagan, sino de reconocer
y aceptar la individualidad y las diferencias de cada ser humano.
Serian
muchas las áreas sobre las que podemos reflexionar en relación con la
tolerancia, y cada una merecería una reflexión separada, pero concluyamos con
un pensamiento del Emperador Romano Marco Aurelio cuando nos dice :
“
La verdadera grandeza de un hombre reside en la conciencia de un propósito honrado
en la vida, fundado en una justa estima de sí y de los demás, en un autoexamen
frecuente, y en la constante obediencia a la idea que considera justa, sin preocuparse
de lo que los demás puedan pensar o decir, o de si hacen o nó lo que el piense,
dice y hace.”
Enero
2, 2017
FPP
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