Saturday, September 16, 2017


EL “ESTADISTA” TRUMP



Tengo varios días debatiéndome sobre cuál debería ser mi próxima reflexión. En las oportunidades más recientes he escrito sobre mi país, Venezuela, y sus tribulaciones de todo orden. Muy tristemente hoy puedo decir que estoy desencantado, por no decir otra cosa, sobre la manera como las cosas se han ido desenvolviendo en el plano político, y también en cómo se acrecienta la crisis en todos los órdenes de la vida ciudadana.

Por esas y muchas otras razones, he decidido regresar a un tema sobre el cual me he pronunciado antes, y no es más que los últimos o más recientes acontecimientos que han ocurrido y ocurren en mi país de adopción , los Estados Unidos de América.

En reiteradas ocasiones he expresado, mucho antes de que ni siquiera fuese candidato a la Presidencia de este país, sobre lo que pienso del Sr Donald Trump, y de lo que significaría para los EEUU la gestión que estaría llamado a realizar como Presidente. No he escatimado en reiterar lo que avizoraba, serían las consecuencias de elegir Presidente al Sr Trump.

Hace unos meses me referí a las situaciones o crisis que se habían generado cuando ni siquiera tenía 100 días como Presidente; ahora toca comentar sobre los últimos acontecimientos, que lo que han hecho es acrecentar y profundizar muchas de las situaciones sobre las que habíamos comentado antes.

Es impresionante observar como en tan pocos meses el Sr Trump, ha tenido la capacidad de envolver a los EEUU en situaciones controversiales, por decir lo menos, algunas de ellas más críticas que otras, pero no por ello menos importantes.

Ciertamente que el Sr.Trump no se nos ha presentado como el Presidente que muchos de sus allegados esperaban, por el contrario se ha presentado como lo que siempre ha sido, un demagogo y un populista, que ha pretendido imponer un estilo de gobernar que no se corresponde en modo alguno con la tradición y lo que se espera del líder del país más poderoso del planeta. Por el contrario, no ha dejado de mostrarse como lo que es, un arrogante empresario, mas no político, que asume su liderazgo a través de querer imponer a los demás sus pretensiones, sin considerar la dificultad que tiene la interrelación entre naciones, y la necesidad de articular políticas coherentes, y en las que debe aproximarse a obtener apoyos o respaldos de sus aliados naturales, por manera de ser más fuertes en la defensa de los intereses, no solo de los EEUU, sino del resto de los países democráticos del mundo.

Por el contrario, el Sr. Trump ha generado adversarios políticos importantes con sus posiciones reflejadas en el retiro de los EEUU del Acuerdo de París sobre cambio climático, por poner un ejemplo. Si a esto le agregamos los otros eventos al inicio de su gobierno como su enfrentamiento con la prensa; y sus veleidades guerreristas con Corea del Norte, no podemos menos que estar preocupados por la forma en que su gobierno se desenvuelve.

Refiriéndonos a los sucesos más recientes, hemos visto las idas y venidas en cuanto a las relaciones conflictivas con Corea del Norte, que continúan siendo motivo de preocupación a todos los niveles a nivel mundial. Las amenazas de uno contra el otro suponen una escalada en las ya tensas relaciones, poniendo en riesgo no solo el equilibrio político de la región, sino que mantienen en vilo a la comunidad internacional en su totalidad, frente a eventuales situaciones que pudiesen conducir a eventos de impredecibles consecuencias.

Si a lo anterior le agregamos los conflictos internos derivados de las posiciones ambiguas del Sr. Trump en relación con las manifestaciones homofóbicas y racistas de grupos que abogan por la supremacía blanca frente al resto de los ciudadanos, mejor ejemplo lo tenemos en los sucesos recientes ocurridos en la ciudad de Charlottesville,  en el Estado de Virginia.

Es insólito observar como se ha ido desarrollando un sentimiento que pudiese conducir a una profunda división en la sociedad norteamericana, y que no se corresponde tampoco con lo que han sido los valores culturales y sociales de un país de inmigrantes, consagrados esos valores en sus instituciones fundamentales. No es aceptable que el Presidente mire hacia un lado cuando se trata de proteger y defender los derechos de los ciudadanos en su globalidad y, de alguna manera, contribuya a fortalecer, sin decirlo, un movimiento que a la larga lo que hará será romper con la convivencia pacífica y respetuosa de los ciudadanos de este país, y a generar una profunda división en la sociedad norteamericana, también de muy serias consecuencias..

Por otro lado, que no podríamos decir de los ingentes esfuerzos del gobierno por acabar en su totalidad con el conocido sistema de salud denominado Obama Care. No han dejado de insistir, con el apoyo de la mayoría republicana en el Congreso, en sus pretensiones de eliminar dicho sistema, sin que se tenga claro lo que ofrecen en sustitución del mismo. Lo único que sí está claro es que tal circunstancia afectará a millones de personas y familias que ya no podrán tener un seguro de salud que les proteja.

Por si lo anterior fuera poco, acabamos de asistir a otro hecho que muestra claramente el talante de este gobierno, cuando el Presidente anunció el fin del Programa “Deferred Action for Childhood Arrivals”, mejor conocido como DACA. Dicho programa fue instaurado por El Presidente Obama en el 2012, a través de una Orden Ejecutiva, para proteger aproximadamente unos 800,000 inmigrantes que eran niños cuando llegaron a este país ilegalmente. El programa les protege en contra de la deportación, y además les permite trabajar legalmente y estudiar.

Lo anterior, ha sido eliminado de un plumazo por el Presidente Trump, dejando abierto un periodo de 6 meses, para que sea el Congreso quien legisle sobre la materia y proponga mediante una Ley la solución a esta situación. Como sabemos los beneficiarios del DACA son conocidos como “Dreamers”, y no porque sean precisamente soñadores, que lo son, sino que ello se deriva de un Proyecto de Ley denominado Development,Relief and Education for Alien Minors ( DREAM ACT), que espera en el Congreso por su aprobación. Excelente oportunidad para reabrir la discusión a nivel del Congreso para que un acuerdo bipartidista permita regular, en forma definitiva, el futuro de tantos jóvenes que sueñan con un futuro mejor.

Quisiera finalizar, explicando el por qué del título de esta reflexión, y para ello me atengo a la definición de la Real Academia de la Lengua Española de lo que significa ser un Estadista, “ Persona con gran saber y experiencia en los Asuntos del Estado”; obviamente ese no es el caso del Sr. Trump, pues ni tiene gran saber y mucho menos experiencia en los asuntos del Estado.

Confirmemos lo anterior con la forma sabia con qué Sir Winston Churchill define a un Estadista: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. También resulta obvio que el Sr. Trump no está pensando en las próximas generaciones, ergo el puesto le queda demasiado grande, razón por la cual para él no habrán próximas elecciones.

Weston, Septiembre 14, 2017


FPP       

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