Wednesday, September 20, 2017


EL MUNDO EN CRISIS

Hace  poco más de un año, me permití publicar una reflexión denominada “Los Signos de los Tiempos”, todo ello derivado de la preocupación al momento por las consecuencias de la multiplicidad de eventos que estaban ocurriendo en el planeta, y que afectaban y afectarían en el futuro la forma en que los seres humanos percibíamos o conceptualizábamos los retos que nos planteaba el siglo XXI.

Para aquel momento, ya estaban presentes una serie de hechos, eventos o circunstancias, que hoy podemos verificar, como se han incrementado o, al menos, se mantienen vigentes y, por supuesto, son motivo de profunda preocupación para los ciudadanos del mundo.

Así vemos cómo se mantiene la confrontación político-militar y religiosa en el Medio Oriente, hoy por hoy exacerbada por la presencia cada vez más intensa del denominado Estado Islámico (ISIS). Este grupo ha logrado en pocos años, desestabilizar aún más el precario equilibrio en esa región del mundo, con el agravante de la problemática que ha generado su persecución político-religiosa a poblaciones enteras, tanto en Irak como en Siria, con la consiguiente crisis de las migraciones hacia otros países, generándose así una situación inédita en cuanto a la acogida de refugiados en otros países de Europa y del resto del mundo. Una manipulada concepción religiosa, utilizada como excusa y con propósitos hegemónicos; y a través del uso del terrorismo como arma de amedrentamiento de poblaciones enteras, hoy vemos con estupor como este grupo pretende imponer, por la fuerza del terror, su concepción política-religiosa al resto del mundo. Así lo evidencian los ataques terroristas más recientes, como el ocurrido en la ciudad de Barcelona, España.

Otros conflictos bélicos, manifestados en diferentes regiones del mundo, y cuando no son tales, al menos se presentan como una amenaza latente para la seguridad internacional, como es el caso de Corea del Norte y sus permanentes ya no solo amenazas de utilización de armas nucleares, sino el lanzamiento de varios misiles y de pruebas nucleares, además de su retórica reiterada de iniciar una guerra con Corea del Sur, lo cual, indefectiblemente, involucraría a los EEUU en el conflicto. La diatriba ha ido subiendo de tono, y las amenazas de parte y parte ya rayan el límite, todo lo cual podría conducir a situaciones de consecuencias impredecibles.  Difícil la tarea de lidiar con un maniático, que funge de líder y del cual se puede esperar cualquier locura, sumándole las actitudes y posiciones de nuestro Presidente acá en los EEUU, el cual también es impredecible; de allí lo delicado de una situación, ya de por si  peligrosa, y potencial de producir consecuencias catastróficas.

El denominado cambio climático o calentamiento global. Una verdad que nos viene agobiando desde hace años, complementada con la indolencia de las grandes potencias mundiales. Situación que nos agobia y nos apremia. Para nadie es un secreto la veracidad de lo que por años se ha venido alertando. Finalmente, en fecha reciente los líderes mundiales han dado un paso importante para iniciar las medidas de alivio necesarias para palear, al menos, los ingentes daños que este proceso ha causado y continúa causando a nuestro planeta.

Hoy por hoy vemos, y no entendemos como, los Estados Unidos se ha retirado del Acuerdo de Paris sobre la base del cuestionamiento de sus dirigentes actuales en cuanto a la veracidad sobre el impacto de la contaminación ambiental en el cambio climático. Me pregunto, es que acaso la actual temporada de huracanes no representa una variante con respecto a lo que ha sido el promedio a través de los años, no solo en número de huracanes sino en la intensidad de los mismos; y que podríamos decir con respecto al número de terremotos ocurridos en los últimos meses, igualmente en su intensidad y duración, como el acontecido en la Ciudad de México el día de ayer. Es que acaso todas estas manifestaciones de la naturaleza no nos estarían mostrando que algo estamos haciendo mal, e indicándonos de una manera dramática las consecuencias de ignorar lo que sucede a nuestro alrededor, es decir, los signos de los tiempos.

Lo anterior no representa sino meros ejemplos de lo que acontece cada día y que genera una angustiosa preocupación por los resultados que no podemos o no queremos visualizar, pero que serían determinantes para el futuro de la humanidad.

Quisiera concluir de la misma forma que lo hiciera hace más de un año, pues la preocupación está latente, por no decir que más angustiosa que antes;  “Lo anterior no representa una visión apocalíptica de lo que pudiera ocurrir en la tierra en algún momento en el tiempo, representa por el contrario una acuciante realidad que toca nuestras vidas todos los días; de allí el sentido de urgencia a las acciones que debemos tomar todos, sin excepción, para contribuir a salvar, de ser ello posible, este minúsculo espacio en el cual nacimos y vivimos, que llamamos nuestro hogar”.

Weston, Septiembre 20,2017


FPP

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