ESPAÑA: UNA SOLA NACIÓN
Desde
hace más de un año que no escribo nada sobre España, país que siempre ha sido
centro de mi atención, por multiplicidad de factores, y siempre preocupado por
todo lo que acontece en ese querido país. En aquellas oportunidades en que
publicara algunas reflexiones sobre lo que ocurría en España para ese momento,
estaban básicamente vinculadas a sus avatares políticos, y todo lo que
significaron esos meses de incertidumbre luego de las elecciones generales de
Diciembre del 2015.
Hoy
son otras las motivaciones que me llevan a reflexionar sobre lo que ha estado
ocurriendo en España en los últimos meses hasta el presente, todas ellas
relacionadas con el llamado proceso independentista Catalán, con miras a que la
Generalitat de Cataluña se separe definitivamente de España, y se erija como
una nación independiente.
Para
abordar un tema complicado y escabroso, es pertinente referirnos, aunque
brevemente, sobre los orígenes de este conflicto, y de cómo esas circunstancias
históricas han marcado y aún marcan el devenir del pueblo español. Sabemos que
España es el producto de la unificación, a veces forzada, de una serie de
reinos y sus respectivas extensiones territoriales, hasta que fue posible la
unificación total ya para el año 1492.
Antes
de eso, España como nación no existía, era una sumatoria de pequeños reinos en los que habían derivado a partir de
la época medioeval; señores feudales que se adueñaron de vastos territorios donde
eran amos y señores, y que convirtieron en reinos, de alguna manera
independientes. Es relevante señalar que dependiendo de la ubicación geográfica
de dichos reinos dentro de la península ibérica, y derivado de la influencia,
mayor o menor, que hubiesen tenido aquellos conquistadores que estuvieron en la
península desde tiempos inmemoriales, pasando por los celtas, visigodos,
carolingios, romanos , árabes, quienes
dejaron inmensa huella en lo cultural, económico y social en la península.
Producto
de la paulatina unificación territorial que se fue dando en España, ya fuese a
través de guerras, matrimonios de conveniencia u otras, se fueron delimitando
reinos cada vez más fuertes y poderosos, no solo en lo territorial sino en lo
militar, cultural y económico. No fue sino hasta 1492, con el matrimonio de
Isabel de Castilla , Reina de Castilla y León y Fernando de Aragón, Rey de Aragón,
cuando se produce la reconquista de España y con ella la unificación
territorial . La unificación total se logra en 1512 con la anexión de Navarra,
consolidándose así España como una sola
nación, y así se da inicio a la edad moderna y a su ubicación en el mundo, y a
su deslumbrante desarrollo en los siglos por venir.
Sería
demasiado prolijo continuar analizando estos orígenes, solo quería dejar
sentado que no tiene por qué sorprendernos la pretensión de Cataluña para
declararse independiente, y por ende, consumar su separación de España.
Cataluña,
sin duda presenta unas características singulares, en términos de cultura,
tradiciones, lengua y orígenes, que al través de los años se han expresado en
sus aspiraciones de consolidarse como una nación independiente. Sin menoscabo
de que ello pudiese ser una aspiración legítima, es importante tener presente
que la misma no podría materializarse en detrimento de las normas legales y
constitucionales que aplican a la totalidad de los Españoles.
Desde
que se aprobara la Constitución Española, en referéndum el 6 de Diciembre de
1978, quedó definido que ese era el marco constitucional aplicable a todos sus
ciudadanos, respetando sus diferencias étnicas, sus tradiciones e incluso sus
diferentes lenguas o dialectos, pero siempre apegados a esas normas
constitucionales que rigen para todos.
No
se puede pretender realizar una consulta popular , solo en Cataluña, a todas
luces ilegal e inconstitucional; y con fundamento en dicha consulta someter al Parlamento
Catalán una Ley de Ruptura; y posteriormente pretender hacer una declaración de
independencia irrita, y totalmente fuera del marco legal y constitucional
vigente en España.
Si
los Catalanes quieren mantener sus aspiraciones de independencia, deberían
hacerlo con el uso de las herramientas que la Constitución establece, y
siguiendo todos los pasos que correspondan, para que sea la totalidad del
pueblo español quien exprese su voluntad, en referéndum sobre una eventual
reforma de la Constitución que reconozca a las comunidades autónomas su derecho
a la autodeterminación, tal y como ha sido reiterado por el Tribunal
Constitucional Español.. Mientras nada de esto ocurra, deben y tienen que apegarse
a la Ley y a la Constitución, caso contrario serían reos de delito, por
violación de la Constitución, y , por ende, sujetos a la aplicación de las
penas que la ley establece para ello.
En
el fondo, de lo que se trata es de respetar las reglas del juego democrático, y
no que a través de argucias e interpretaciones legales, llevar por un solo camino la voluntad
no expresada libremente del pueblo español en su globalidad.
Es
mi opinión, sin detrimento del debido respeto a los que opinan lo contrario,
España será más fuerte mientras se mantenga unida. No presagiaría nada bueno
para Cataluña si su separación pudiera materializarse.
Toda
la gente que ha hecho esto debería asumir sus responsabilidades de todo tipo,
incluidas las judiciales y apartarse voluntariamente de la política,
probablemente para siempre. Los Catalanes no se merecen estos gobernantes
frívolos e irresponsables que han hecho un inmenso daño a Cataluña y a los
Catalanes, fruto de sus ambiciones personales y políticas.
Weston,
Noviembre 17,2017
FPP
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