VENEZUELA: UN PAIS FALLIDO
Aquí
de regreso, luego de un tiempo fuera de circulación por razones de salud. Obviamente,
cuando tienes que vivir con un dolor las 24 horas del día y los 7 días de la
semana, no resulta estimulante sentarse
a escribir sobre tantas cosas que acontecen en el mundo, particularmente las
que ocurren en mi atribulado país, y sobre todas aquellas cosas que transitan
por nuestra mente como una especie de torrente sin fin de imágenes, de
recuerdos, de inquietudes, y sobre todo de reflexiones sobre la vida y sus
circunstancias.
Había
decidido, desde el pasado 6 de Septiembre el no volver a escribir sobre
Venezuela y sus desgracias. En esa oportunidad escribí una reflexión que titulé
“CONSUMMATUM EST”, toda vez que a mi juicio todo se había consumado en
Venezuela y ya no valía la pena seguir dándole vueltas a un tema ya casi
agotado, y que lo único que deja es rabia, frustración y desesperanza a la luz
de los acontecimientos que se desarrollan día a día en nuestro país.
En
aquella oportunidad señalaba: “No puede uno dejar de
sorprenderse de la capacidad de destrucción que ha tenido este gobierno para
que en apenas 18 años haya convertido a Venezuela en uno de los países, si no
el primero, con mayor inseguridad en el mundo; un país con la mayor inflación
del planeta; sin reservas financieras en el Banco Central, con una profunda
crisis humanitaria por la escasez de alimentos y medicinas para los más
necesitados; un país con más de 600 presos políticos que han recibido y
continúan recibiendo tratos inhumanos en los recintos donde los tienen
recluidos, un país sin justicia, sin poderes públicos independientes; por el
contrario los que existen son apéndices del gobierno y solo siguen instrucciones
del chofer de Miraflores. Un país donde las Fuerzas Armadas se han plegado al
régimen para poder seguir disfrutando de las prebendas que este le otorga, a
cambio de su subordinación y su lealtad, siendo la manera de encubrir el más
profundo sistema de corrupción a todos los niveles dentro de las Fuerzas
Armadas, y en general, en toda la red de los poderes públicos en Venezuela.
“Un país donde no se puede confiar en el árbitro de unas
elecciones libres y transparentes, como quedó demostrado con las elecciones
para elegir a la Asamblea Nacional Constituyente, donde se evidenció el inmenso
fraude que realizara el gobierno, con el apoyo y la anuencia del Consejo
Nacional Electoral.”
“Frente
a toda esta debacle de proporciones mayúsculas, la oposición en Venezuela se
prepara para acudir a unas elecciones regionales de Gobernadores y Alcaldes, en
fecha, aún no precisada, con el mismo árbitro encabezado por la inefable
Tibisay, y hemos dejado, no solo las calles como medio de expresión legitimo
del descontento de un pueblo obstinado y harto de seguir sufriendo las
inequidades de este gobierno corrupto y forajido; sino también hemos dejado de
lado el momento histórico para haber forzado un cambio que facilitara una
transición hacia una democracia verdadera.”
Tal y
como me lo imaginaba, la resultante de lo anterior fue obtener apenas 5
gobernaciones de los 23 que se dirimían en el proceso, dejando evidenciado no
solo el fraude mayúsculo cometido por el CNE , sino la incongruencia de una
oposición que en busca de satisfacer sus apetencias políticas, dejara de lado
el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que estaba decidido a lograr el cambio
que todos anhelábamos en nuestro país. No es perdonable haber antepuesto
intereses mezquinos y personales ante la batalla que costara tantas vidas
inocentes que lo dieron todo en la búsqueda de un futuro mejor.
Que
hemos logrado, pues nada, solo avalar el que este gobierno se entronizara aún más
en el poder, y ahora cabizbajos no ha quedado más remedio que ver como se les
entrega un país, que se hunde en la ignominia y la desgracia.
Hoy, con
tristeza, nos encontramos con un país fallido en el más estricto sentido del término,
es decir, un país caracterizado por un
fracaso social, político y económico, con un gobierno tan débil e ineficaz, que
tiene poco control sobre su territorio, no provee ni puede proveer servicios
básicos, con altos niveles de corrupción y de criminalidad, así como una
marcada degradación económica. Un estado que no es capaz de aplicar las leyes
de manera uniforme, registrando por ende, altas tasas de mercado informal,
burocracia, ineficiencia judicial, interferencia militar en la política,
poderes civiles no estatales con recursos financieros y poder político
superiores al propio gobierno.
Esas han
sido las amargas consecuencias que nos ha dejado este gobierno de incapaces y
corruptos, que insisten en imponernos su mal llamado socialismo a como dé
lugar. Contra ello, solo nos queda una única opción, y no es otra que la de
luchar, luchar y seguir luchando, con todos los medios a nuestro alcance, hasta
que logremos deshacernos de este cáncer que ya hace metástasis en nuestra
Venezuela.
Weston,
Noviembre 16,2017
FPP
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