EN TUS 28
En
días recientes, me comentaba mi hija menor después de leer uno de mis escritos
sobre su abuelo, que no había escrito nada sobre ella, cuando ya nos acercamos
a la fecha en que cumplirá sus primeros 28 años.
Pensé,
y que podría yo escribir sobre mi hija?, pues podría escribir muchas cosas,
pero con el cuidado de tratar de hacer un balance adecuado entre lo que siento
por ella, y lo que pienso sobre ella.
Obviamente,
si nos referimos en primer lugar a lo que atañe a los sentimientos, solo podría
decir lo que diría cualquier padre, y es que el amor que se siente por los
hijos es inconmensurable, es decir, no tiene medida. Es profundo hasta doler,
es infinito hasta el fin de nuestros días y más allá; es auténtico, pues no
tiene medias tintas ni dobleces de ninguna naturaleza; es eso simplemente,
amor, y del más puro.
En
general, el amor por los hijos es algo que solo tiene explicación en el
interior de cada quien, es lo que esa persona significa para uno, y de cómo
desde que nacen llenan nuestras vidas, no solo de alegrías, sino de la ilusión
por verlos crecer, por ser parte de sus vidas, por compartir sus logros, sus
caídas y sus tristezas; por ser sus amigos y confidentes, por ser el hombro
amable en el que pueden recostar todas sus angustias y todas sus desilusiones.
Ahora
bien, ese amor sin límites, conlleva un sin número de responsabilidades; no se
trata solo de amar a tus hijos, lo cual es algo natural por ser parte
indisoluble de tu ser, sino que va mucho más allá, y es la responsabilidad de
hacer todo lo necesario, lo indecible, para que puedan crecer en el entorno
familiar y emocional que les proporcione las herramientas, para desarrollarse
en todas las facetas de su proceso de crecimiento.
Es en el hogar donde todo
comienza, pues es la solidez familiar, el vivir la vida conforme a firmes
convicciones morales y espirituales, que día a día tratamos de transmitirles,
para que las hagan suyas y formen parte de su acervo personal y espiritual; una
educación familiar basada en el entendimiento, en el respeto a los padres, y a
los demás, en la importancia del sentido de responsabilidad por las cosas que
hacen; en fin todas aquellas cosas que serán al fin y al cabo los elementos que
forjarán su personalidad, y delinearán su actitud frente a la vida y su proyección hacia el futuro.
Siempre
he sido un fiel creyente que allí está la raíz de todo lo que podemos
brindarles a nuestros hijos. Si ellos viven y crecen en un hogar donde se
trasmita amor todos los días, donde exista el respeto entre sus padres, donde
se predique con el ejemplo en todas aquellas cosas, por pequeñas que están
sean, serán el punto de referencia para ellos, y así las asumirán para sí; y
precisamente de ello se trata. Muchas veces no es cuestión de hablarles, sino
de transmitirles lo que es importante. Ellos lo entienden, y en ocasiones los
mensajes silenciosos son más efectivos que aquellos que se transmiten en forma
oral. No quiere decir ello que estos no sean importantes, que lo son y mucho,
sino que en ese proceso natural de imitación a lo que ven y escuchan, van
tomando sus propias decisiones sobre lo que consideran valioso o no de aquello,
y así lo hacen suyo para siempre.
Todo
lo anterior está escrito pensando en ti mi niña, la neni de la casa para tus
hermanas, Lola para tus amigos, princesa para tu mami y Toti para tu papá.
Cuando me refiero a eso quiero significar que siendo la mujer que eres hoy en
día, tu mami y yo nos enorgullecemos profundamente por un trabajo bien hecho.
Como padres, con todas nuestras virtudes y defectos, creemos sinceramente que
hemos cumplido.
Hoy
eres, una mujer en todo el sentido de la palabra, preparada, estudiosa, culta,
inteligente, curiosa por saber y aprender más cada día. De personalidad muy
definida, en ocasiones muy radical en tus posiciones; de carácter recio y
firme. No dejas de sorprendernos cada día con tu sentido del humor y tus
ocurrencias, tu risa estruendosa es algo que te caracteriza, y basta que te
rías para que todos lo que te conocen sepan que estas allí.
A
muy temprana edad te trajímos a los Estados Unidos, país en el que te has
educado, has crecido y te has formado, país al que amas como el tuyo propio;
pero lo que más nos sorprende es que a pesar de haber dejado a tu país
Venezuela cuando aún eras una niña, no has abandonado tus raíces, amas a tu
país profundamente, y sufres con todos los venezolanos que aún viven en nuestra
tierra, y continuas soñando por una Venezuela mejor. Lo he visto en tus
escritos sobre lo que ocurre en Venezuela, y en ellos veo la imagen de una
venezolana más , que aunque lejos lucha y sufre por su país, hoy sumergido en
la más grande de las desgracias , y peor aún, en la peor degradación moral y
material que país alguno haya sufrido en los últimos tiempos.
Eso
me trae a colación un aspecto muy importante, y es tu afición por escribir; no
sé si te vino de los genes de tu abuelo, y en algunos de los de tu papá, pero
lo que si se, es que tienes un don natural para escribir, con soltura, con elegancia, con coherencia, con solidez,
con convicción sobre lo que dices, y con un uso del lenguaje, ya sea este
castellano o inglés, que a mi particularmente me asombra. Creo firmemente que
debes cultivar y desarrollar esa habilidad o facilidad con que la naturaleza te
ha dotado para continuar expresándote en la forma en que lo haces.
Otro
aspecto que te caracteriza es tu profundo amor por tu familia, no ya por tus
padres, sino por tus hermanas, sobrinos
y sobrinas en particular, sino por todos aquellos que forman parte de tu
familia; y allí incluyo a tus amigos y amigas más cercanos a quienes sé que
amas con sinceridad y sin mezquindades, y que los has hecho parte de tu
familia. Dios quiera que los conserves toda la vida pues es un regalo
maravilloso que la vida nos proporciona, el de poder disfrutar de verdaderos
amigos para que te acompañen en el camino de la vida.
Por
si fuera poco lo anterior, desde muy pequeña mostraste mucho interés por
el deporte, ya no necesariamente como
practicante, sino si por estar informada en detalle en aquellos que más te
apasionan o te interesan. No he conocido ninguna mujer que tenga el conocimiento
sobre el futbol mundial que tú. Yo me atrevería a retar a cualquiera cercano a
ti que pudiera discutirte o tener una conversación contigo sobre el equipo de
tus amores como lo es el Barcelona FC, de quien eres fanática furibunda, igual
que yo.
Son
tantas y tantas las cosas que pudiese escribir sobre ti mi niña, pero no quiero
atosigarte, solo quiero dejar sentado por escrito lo que pienso sobre lo que
eres como persona y como ser humano, no ya sobre lo que siento como tu papá. He
tratado de ser lo más objetivo y equilibrado posible, tarea harto difícil
cuando de hablar sobre los hijos se trata; sin embargo creo que es una
semblanza bastante ajustada a la verdad que confronto todos los días.
Por
supuesto, como todo ser humano, tienes innumerables virtudes, al propio tiempo
que tienes tus defectos, como todos, pero estos se pueden corregir cuando se
pueden identificar y se pone un verdadero interés en ello. Las virtudes siempre
están allí, para cultivarlas y evaluarlas permanentemente, y profundizarlas, asegurándonos de que están bien sembradas en
nuestra mente y en nuestro corazón.
Al
fin y al cabo, hijita, de eso se trata la vida. De eso se trata la tarea de los
padres, que no acaba nunca, cual es la de educar y proveer las herramientas
imprescindibles para el desarrollo de una personalidad propia, labrada para
obtener todas las recompensas que la vida pueda brindarte.
Como
lo indicaba en el escrito sobre tu
abuelo, uno en la vida nunca deja de aprender, cualquiera que sea la edad que
tengas; tener conciencia de eso es muy importante, y tiene mucho que ver con la
humildad con que enfrentamos la vida y sus circunstancias. Nunca pierdas tus
deseos de aprender, de saber más, de educarte, de escuchar que no solo de oir,
de allí sacarás muchos aprendizajes que seguirán fortaleciéndote como persona y
como ser humano.
Siempre
te hemos dicho que hay valores que siempre tienen que estar presentes en
cualquier cosa que hagas en la vida, la humildad para enfrentar los retos que
la vida te pondrá por delante; la generosidad con los demás, pero
particularmente con aquellos que menos tienen y más lo necesitan, la honradez
como valor fundamental, y no solo la honradez material sino la honestidad
intelectual.
Mantente
siempre firme en tus valores y en tus convicciones, siempre dispuesta a
aceptar, y a cambiar cuando lo consideres necesario. En estos tiempos de
profundos cambios en todos los aspectos de la vida, cambios de todo orden, no
solo tecnológicos que ya son bastantes, sino cambios en la manera como se
enfrenta la vida que te toca y tocará vivir, es importante ser flexible de
pensamiento para poder asegurarse la necesaria adaptación a los nuevos tiempos
por venir.
Siempre
te he dicho que “Dios escribe derecho pero con las letras torcidas”, en otras
palabras, aun cuando en ocasiones no entendamos por qué ocurren las cosas,
siempre existe una razón que va tomando forma con el tiempo; son mensajes a
veces incomprensibles, pero a los cuales hay que estar atentos para tomar las
decisiones correctas en el momento correcto. Nunca olvides que en la vida lo
mejor siempre está por venir; y a ti te llegará tu momento, en el que podrás
visualizar el cumplimiento de todos tus sueños y todas tus aspiraciones como
mujer y como profesional.
Ya
para finalizar, lo único que podría añadirle a esta reflexión sobre ti, es
feliz 28 mi niña, que Dios te colme de bendiciones siempre, y que la vida te
proporcione todo lo que te mereces, y que esta sea larga, y llena de satisfacciones en todos los
órdenes. Independientemente de la edad que tienes ahora, o de la que puedas
tener en lo adelante, mientras tus padres estemos por estos lares, tu siempre
serás la neni para tus hermanas, la princesa para tu mamá, Lola para tus
amigos, y Toti para mí.
Te
amamos profundamente……….
Weston, April 24, 2018
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