Tuesday, April 24, 2018




EL AVE FÉNIX


En los últimos días he estado trabajando intensamente en la recopilación de mis escritos y su inminente publicación. De esta manera he decidido recoger en una sola edición alrededor de 86 escritos o reflexiones como les llamo.

Esa es la razón por la cual he estado alejado del teclado, pero ahora ya es necesario regresar a la tarea que nos hemos impuesto desde el año 2016, de poner por escrito mis apreciaciones, comentarios u opiniones que me han merecido situaciones, eventos o simplemente temas que me han motivado a escribir sobre ellos.

Como es normal en todos los seres humanos, nuestro cerebro no para de recibir información, mensajes  de todo tipo, ya sea por medios audio visuales o no, que de alguna manera nos generan todo tipo de respuestas sensoriales, ya sean estas de alegrías, de tristezas, de desazón, de angustia, de sorpresa, en fin de todo lo imaginable, y son precisamente esas reacciones naturales las nos que motivan a expresarnos de alguna manera.

Algunas personas lo hacen en forma oral, otros lo hacemos en forma escrita, sea como fuere es una respuesta a la necesidad de decir lo que pensamos sobre algo y de cómo lo analizamos y lo visualizamos.

Tengo tiempo pensando en abordar un tema álgido y lleno de una preocupación genuina por lo que significa para el futuro de nuestro país Venezuela.

Es tema constante, y así ha sido expresado por innumerables columnistas por diferentes medios, muchos de ellos de gran respetabilidad y credibilidad, la ingente tarea que nos espera para la recuperación económica de un país virtualmente en ruinas. Es muy obvio el deterioro del aparato productivo del país; la casi inexistente producción de nada, ya casi ni siquiera de petróleo que era nuestro principal producto de exportación; la persistente crisis humanitaria que vive la mayoría del pueblo venezolano debido a la escasez de alimentos y medicinas; con un sistema de salud colapsado, y con la renuencia del gobierno de aceptar ayuda humanitaria del exterior para paliar la mencionada crisis; hacer lo contrario significaría la admisión de su responsabilidad y de su fracaso en el manejo de la misma.

No tengo dudas de que la crisis económica de Venezuela es algo que, apenas logremos deshacernos de este ignominioso gobierno, será resuelta en el corto plazo en virtud de la disposición de muchos gobiernos del mundo y de los organismos internacionales de asistencia financiera, de apoyarnos para comenzar a resolver en lo económico todos los dislates cometidos en los últimos 18 años por este fallido, incompetente y corrupto gobierno.

Lo que a mi particularmente me preocupa, no es solo la crisis económica, sino más 
relevante aun la crisis moral y de valores actualmente haciendo vida en nuestro país. Muy tristemente hemos sido testigos al paso de los años de como, por diseño y con los buenos auspicios de la dictadura castro-comunista de Cuba, se han sembrado en el alma del Venezolano , toda clase de dogmas, mentiras, anti valores, en fin todo aquello que contradice y atenta contra los más elementales valores morales y espirituales que siempre fueron parte intrínseca del sentir venezolano.

Nuestro país hoy está conformado, en su gran mayoría, por una generación que, o si bien era muy joven cuando Chávez accedió al poder en 1999, o que nació en los inicios de este régimen, y hoy son jóvenes que muy desafortunadamente han sido educados bajo un sistema educativo que pregona las bondades de un supuesto socialismo, pero que no es más que un hacedor de miserias y desigualdades. Estos jóvenes se han venido formando bajo un esquema en el que el Estado lo es todo, y es el único proveedor de bienestar para sus ciudadanos.

Mayor mentira imposible, cuando sabemos que estos jóvenes no han sido educados bajo un  esquema de una educación para el trabajo sino para la dádiva del todo poderoso Estado. Esta generación de venezolanos requerirán una atención urgente, y muy particular, para sacarlos de esa mescolanza político-ideológica que les ha sido sembrada en sus mentes y en sus corazones, para convertirlos , en la medida de lo posible, en agentes de cambio para el futuro, proveyéndolos de una educación fundada en verdaderos valores educativos.

Se requerirá una reforma profunda de nuestro sistema educativo, y desde allí es como comenzará la verdadera revolución y con ella la reconstrucción del país. Un país en donde la educación sea privilegiada en el sentido de que sea la máxima prioridad para cualquier gobierno; una educación en donde los maestros y profesores sean personas formadas y preparadas para esa gigantesca labor de formación, orientada a poner por delante las herramientas fundamentales que provean a los estudiantes de un entorno donde la prioridad sea el estudio, el conocimiento profundo de las realidades de nuestro país, de su historia y de sus más urgentes necesidades. Esa masa de nuevos venezolanos será la que al fin y al cabo dirigirá los cambios que habrá que hacer para sacar a Venezuela del retroceso a que ha sido sometida por un régimen que nos ha regresado a los tiempos del atraso, la barbarie y la sinrazón.

Me he permitido titular esta reflexión cómo  “El Ave Fénix” , siendo el Fénix un ave mitológica, que se consumía por el fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. En otras palabras el Fénix se desvanece para renacer con toda su gloria.
Pues de eso se trata, Venezuela se está desvaneciendo cada día que pasa, pero tendrá que renacer como el Ave Fénix en toda su gloria y majestad, para que las futuras generaciones de Venezolanos, nazcan, crezcan, se eduquen y vivan en un país libre, democrático, donde lo fundamental sea el bien común de todos sus ciudadanos, y en el que la educación haya sido el pilar que la haya dado el sostén a esa nueva estructura al país que tanto hemos soñado.  

Weston, Abril 23, 2018

FPP   

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