EL AVE FÉNIX
En
los últimos días he estado trabajando intensamente en la recopilación de mis
escritos y su inminente publicación. De esta manera he decidido recoger en una
sola edición alrededor de 86 escritos o reflexiones como les llamo.
Esa
es la razón por la cual he estado alejado del teclado, pero ahora ya es
necesario regresar a la tarea que nos hemos impuesto desde el año 2016, de
poner por escrito mis apreciaciones, comentarios u opiniones que me han
merecido situaciones, eventos o simplemente temas que me han motivado a
escribir sobre ellos.
Como
es normal en todos los seres humanos, nuestro cerebro no para de recibir
información, mensajes de todo tipo, ya
sea por medios audio visuales o no, que de alguna manera nos generan todo tipo
de respuestas sensoriales, ya sean estas de alegrías, de tristezas, de desazón,
de angustia, de sorpresa, en fin de todo lo imaginable, y son precisamente esas
reacciones naturales las nos que motivan a expresarnos de alguna manera.
Algunas
personas lo hacen en forma oral, otros lo hacemos en forma escrita, sea como
fuere es una respuesta a la necesidad de decir lo que pensamos sobre algo y de
cómo lo analizamos y lo visualizamos.
Tengo
tiempo pensando en abordar un tema álgido y lleno de una preocupación genuina por
lo que significa para el futuro de nuestro país Venezuela.
Es
tema constante, y así ha sido expresado por innumerables columnistas por
diferentes medios, muchos de ellos de gran respetabilidad y credibilidad, la
ingente tarea que nos espera para la recuperación económica de un país
virtualmente en ruinas. Es muy obvio el deterioro del aparato productivo del
país; la casi inexistente producción de nada, ya casi ni siquiera de petróleo
que era nuestro principal producto de exportación; la persistente crisis
humanitaria que vive la mayoría del pueblo venezolano debido a la escasez de
alimentos y medicinas; con un sistema de salud colapsado, y con la renuencia
del gobierno de aceptar ayuda humanitaria del exterior para paliar la
mencionada crisis; hacer lo contrario significaría la admisión de su
responsabilidad y de su fracaso en el manejo de la misma.
No
tengo dudas de que la crisis económica de Venezuela es algo que, apenas
logremos deshacernos de este ignominioso gobierno, será resuelta en el corto
plazo en virtud de la disposición de muchos gobiernos del mundo y de los
organismos internacionales de asistencia financiera, de apoyarnos para comenzar
a resolver en lo económico todos los dislates cometidos en los últimos 18 años
por este fallido, incompetente y corrupto gobierno.
Lo
que a mi particularmente me preocupa, no es solo la crisis económica, sino más
relevante aun la crisis moral y de valores actualmente haciendo vida en nuestro
país. Muy tristemente hemos sido testigos al paso de los años de como, por
diseño y con los buenos auspicios de la dictadura castro-comunista de Cuba, se
han sembrado en el alma del Venezolano , toda clase de dogmas, mentiras, anti
valores, en fin todo aquello que contradice y atenta contra los más elementales
valores morales y espirituales que siempre fueron parte intrínseca del sentir venezolano.
Nuestro
país hoy está conformado, en su gran mayoría, por una generación que, o si bien
era muy joven cuando Chávez accedió al poder en 1999, o que nació en los
inicios de este régimen, y hoy son jóvenes que muy desafortunadamente han sido
educados bajo un sistema educativo que pregona las bondades de un supuesto
socialismo, pero que no es más que un hacedor de miserias y desigualdades.
Estos jóvenes se han venido formando bajo un esquema en el que el Estado lo es
todo, y es el único proveedor de bienestar para sus ciudadanos.
Mayor
mentira imposible, cuando sabemos que estos jóvenes no han sido educados bajo
un esquema de una educación para el
trabajo sino para la dádiva del todo poderoso Estado. Esta generación de
venezolanos requerirán una atención urgente, y muy particular, para sacarlos de
esa mescolanza político-ideológica que les ha sido sembrada en sus mentes y en
sus corazones, para convertirlos , en la medida de lo posible, en agentes de
cambio para el futuro, proveyéndolos de una educación fundada en verdaderos
valores educativos.
Se
requerirá una reforma profunda de nuestro sistema educativo, y desde allí es
como comenzará la verdadera revolución y con ella la reconstrucción del país.
Un país en donde la educación sea privilegiada en el sentido de que sea la máxima
prioridad para cualquier gobierno; una educación en donde los maestros y profesores
sean personas formadas y preparadas para esa gigantesca labor de formación,
orientada a poner por delante las herramientas fundamentales que provean a los
estudiantes de un entorno donde la prioridad sea el estudio, el conocimiento
profundo de las realidades de nuestro país, de su historia y de sus más
urgentes necesidades. Esa masa de nuevos venezolanos será la que al fin y al
cabo dirigirá los cambios que habrá que hacer para sacar a Venezuela del
retroceso a que ha sido sometida por un régimen que nos ha regresado a los
tiempos del atraso, la barbarie y la sinrazón.
Me
he permitido titular esta reflexión cómo
“El Ave Fénix” , siendo el Fénix un ave mitológica, que se consumía por
el fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. En otras palabras
el Fénix se desvanece para renacer con toda su gloria.
Pues
de eso se trata, Venezuela se está desvaneciendo cada día que pasa, pero tendrá
que renacer como el Ave Fénix en toda su gloria y majestad, para que las
futuras generaciones de Venezolanos, nazcan, crezcan, se eduquen y vivan en un
país libre, democrático, donde lo fundamental sea el bien común de todos sus
ciudadanos, y en el que la educación haya sido el pilar que la haya dado el
sostén a esa nueva estructura al país que tanto hemos soñado.
Weston,
Abril 23, 2018
FPP
No comments:
Post a Comment