Tuesday, April 10, 2018




RESISTENCIA



Fue a finales de Diciembre del 2017 cuando publiqué una reflexión en mi blog, pensando en aquel momento que esta sería la última que escribiría sobre la situación en mi país, y por ello lo titulé “Perdí a mi país”. En dicha oportunidad manifesté al inicio del mismo un profundo pesimismo sobre el futuro de Venezuela; pero a medida que avanzaba en la escritura, en mi fuero interno me resistía a cerrar ese capítulo como si fuera el final de la historia.

Efectivamente, no ha sido ni es el final de la historia; ésta está todavía por escribirse, independientemente de cuales sean los resultados. En la Venezuela de hoy no hay manera de predecir nada, porque mientras escribo esta reflexión pudiera estar ocurriendo algo que cambiaría totalmente el rumbo de la historia.

En aquella oportunidad indicaba: “Hemos sido testigos y uno no puede dejar de sorprenderse de la capacidad de destrucción que ha tenido este gobierno para que en apenas 18 años haya convertido a Venezuela en uno de los países, si no el primero, con mayor inseguridad en el mundo; un país con la mayor inflación del planeta, 2000% para el 2017, 82% de pobreza, 15% come de la basura, el dólar paso de 500 a 112.000 bajo este régimen, 3.500 asesinatos políticos, 70% de las empresas cerradas, 555% de incremento en el salario mínimo en 10 meses, 63% de deserción escolar, 20% de la población ha huido del país; sin reservas financieras en el Banco Central, con una profunda crisis humanitaria por la escasez de alimentos y medicinas para los más necesitados; un país con más de 600 presos políticos que han recibido y continúan recibiendo tratos inhumanos en los recintos donde los tienen recluidos, un país sin justicia, sin poderes públicos independientes; por el contrario los que existen son apéndices del gobierno y solo siguen instrucciones del chofer de Miraflores. Un país donde las Fuerzas Armadas se han plegado al régimen para poder seguir disfrutando de las prebendas que este le otorga, a cambio de su subordinación y su lealtad, siendo la manera de encubrir el más profundo sistema de corrupción a todos los niveles dentro de las Fuerzas Armadas, y en general, en toda la red de los poderes públicos en Venezuela.

Y así pudiéramos seguir mencionando índices hasta el cansancio que demuestran claramente el nivel de desgracia que sufre Venezuela, y muy lamentablemente no se vislumbra una luz al final del túnel. Cada día que pasa siento que perdí a mi país, que no hay opciones para lograr el anhelado cambio, que es tal el nivel de sojuzgamiento al que tienen sometido al pueblo venezolano que pareciera que hemos perdido la voluntad de luchar. El hambre, la miseria y las necesidades del pueblo venezolano lo han desviado del camino, y hoy solo se lucha por sobrevivir; mientras tanto el régimen se consolida y se atornilla en el poder.

Sé que el título de esta reflexión puede sonar muy pesimista de mi parte, pero es que los signos que vemos en nuestro pueblo parecieran señalar que el gobierno ha tomado todos los espacios, y tienen todo el poder para mantenernos a raya en nuestras aspiraciones de libertad.”

Ahora, a estas alturas, debatimos sobre si votamos o no en unas írritas elecciones convocadas ilegalmente por la Asamblea Nacional Constituyente para el próximo 20 de Mayo. Aquí no puede uno dejar de sorprenderse, y apenas atina a observar como parte de la oposición venezolana incomprensiblemente, se presta a participar en esta farsa que apunta definitivamente a entronizar en el poder a Nicolás Maduro, con todo lo que ello implica para nuestro país. No es entendible, que haya quienes piensan que ello es posible, y de que seremos capaces de sacar del poder a esta pandilla de forajidos por la vía de los votos; y más que eso piensan que son capaces de movilizar a un pueblo hambriento y depauperado a expresarse en unas elecciones cuyos resultados ya están cantados, gracias a los buenos oficios del siempre bien dispuesto Consejo Nacional Electoral.

Increíble pero cierto; frente a todo esto, lo que nos queda es resistir, y seguir resistiendo, con el apoyo de la comunidad internacional, que ha sido reiterativa en su apoyo a Venezuela en su lucha por regresar a una democracia plena, y al logro de unas elecciones libres y transparentes que nos permita elegir a gobernantes probos que estén dispuestos a luchar sin cansancio por la reconstrucción de Venezuela.

Todas mis aseveraciones de las reflexiones del pasado año, continúan siendo una reveladora realidad, hoy en día agravadas en sus consecuencias. La situación es cada vez peor, y el país se encuentra sumido en la peor de las crisis de todo orden, que incluso preconizan nuestro regreso a situaciones similares ocurridas ya hace más de 200 años.

Tristemente, el deterioro no solo es material, sino más grave aún, la decadencia moral del país en general, no nos hacen presagiar nada bueno para el futuro. Sin embargo, estoy convencido de que será una tarea ardua, difícil, llena de contratiempos, pero que con el apoyo manifestado de la comunidad internacional, por una parte, en lo atinente a la crisis humanitaria que se vive en Venezuela, y a su recuperación económica; y por la otra, con la voluntad firme de los Venezolanos, que sabrán afrontar, con decisión y coraje, la ineludible tarea de la reconstrucción moral de nuestro país.

Concluyamos, citando al distinguido columnista Antonio Sánchez García, quien en su reciente artículo titulado “Saló o los últimos días de la Barbarie”, señalaba:

“Es esa la barbarie que ha renacido en Venezuela de la mano de los teniente coroneles Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas y sus secuaces, que han asaltado el Estado, se han apropiado de nuestras riquezas, le han entregado nuestra soberanía a sus socios cubanos y aferrados a las ubres petroleras como monstruosas sanguijuelas se niegan a soltarlas, bajo la atroz decisión de terminar por hacer tierra arrasada del país que durante cuarenta años viviera el milagro incomprensible de una democracia honorable, respetable y exitosa.

Es la barbarie que se repliega por instantes y simula cambios lampedusianos sirviéndose de figuras políticas de mala muerte. Reflotando la parte más obscena y corrupta que macula a unas clases políticas ajenas a todo verdadero patriotismo. Son la mano blanda y enguantada del monstruo carnicero de esta Guerra a Muerte. Simulan combates mientras contabilizan sus recompensas. Es el horror. Que Dios nos ampare.”

Weston, Abril 6, 2018

FPP

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