TENGO PRISA
Quizás
el título les parezca un poco extraño, pero es la verdad, tengo prisa, mucha
prisa, por expresarme. Por decir lo que siento y lo que pienso sin importarme
para nada si mi forma de hacerlo es la mejor o la más correcta. Lo que si es cierto
es que todo lo que pasa por mi cabeza siento la necesidad de ponerlo en el papel,
y dejarlo allí para que algún día, quienes lo lean, ya sea mi esposa, mis
hijas, mis hermanos, mis nietos, mi familia, mis amigos, conozcan un poco mejor
que pensaba sobre múltiples cosas este humilde aficionado a la escritura.
Por
qué tengo prisa? No lo sé, es un impulso, y solo quisiera tener tiempo para esto, pues si tuviera la
oportunidad estaría todo el día escribiendo, sobre lo que se me ocurra, sobre
un evento en particular, sobre una circunstancia política que me llame la
atención, y sobre la cual tenga algo que decir como lo hecho en reiteradas
oportunidades.
Ya
lo mencionaba en la introducción de mi primer libro Reflexiones Solitarias
recién publicado:
“Con el pasar de los años, y ya en mi adultez,
comenzó a motivarme la posibilidad de escribir sobre temas que me apasionaban y
continúan apasionándome. De allí surgió la idea que permitiera dejar plasmadas
mis personales y muy particulares reflexiones sobre diferentes tópicos o temas
que abarcan buena parte en lo que sería la vida cotidiana de cualquier persona.
Quizás
por no disponer del tiempo que tal tarea ameritaba, tal vez ocupado en mis
compromisos profesionales y familiares, ese libro nunca ha sido posible. Para
ello se requería no solo el tiempo, sino la disciplina, y la motivación que te
conduzca a hacerlo. Todo ello me ha traído hasta hoy, en que esa aspiración de
mis años de juventud, pareciera cristalizar de alguna manera.
Ya
en fecha más reciente, y habiendo retomado el propósito de escribir sobre lo
que me interesa, decidí abrir un blog, el cual titulé igual a como pensaba
titular el libro que nunca escribí, cual es el de “Reflexiones Solitarias”.
En
ese Blog empecé con la idea de que fuera una especie de archivo, con propósito
de preservación de cualesquiera cosas sobre lo cual se me ocurriera escribir, y
nada mejor que hacer uso de la tecnología, para almacenar en un archivo que
mantienes en tu computadora, la recopilación de tales escritos.
De
eso se trata esta pequeña recopilación de artículos o escritos, o más bien
reflexiones, que me he formulado en los últimos tiempos, y que he decidido compartir con mis lectores.
Refieren
a variados temas, eventos, situaciones de la vida diaria, y/o acontecimientos,
que me han motivado en un momento determinado a escribir sobre ellos;
agregándoles el pequeño ingrediente de mi opinión personal en la mayoría de los
casos.”
Y
así ha sido y continua siendo, por eso es que tengo prisa, pues empecé muy
tarde en la vida a hacer lo que verdaderamente me apasiona, pero como dicen por
allí que nunca es tarde para empezar, pues yo empecé tarde, pero con todo el
entusiasmo y pasión de mis años de juventud, pero con la madurez que este
transitar por la vida me ha dado.
Por
ello, es que busco el tiempo aunque no lo tenga, cuando debería dormir,
escribo; cuando debería descansar escribo, en fin cuando debería estar haciendo
otras cosas también escribo. Se ha convertido en una necesidad existencial, y
no quisiera pensar que es porque piense que me queda poco tiempo para continuar
haciéndolo, sino porque quiero aprovechar ese tiempo que me queda para hacerlo.
La
vida está llena de paradojas, y me
permito repetir lo que escribí en alguna oportunidad sobre las paradojas de la
vida:
“Otra
importante paradoja que podemos reseñar es aquella que dice, que cuanto menos
tenemos más ricos somos. Cuanto más buscamos la tranquilidad y el confort de
las posesiones materiales, menos las buscamos en nuestro interior, y nos
convertimos en dependientes de ellas. El rico de verdad es el que posee una
riqueza que nadie le puede quitar, y esa es la riqueza que está dentro de
nosotros mismos, como sería el amor, la sabiduría, el conocimiento, el respeto,
la humildad, la solidaridad, y tantas otras riquezas morales y espirituales,
que son ilimitadas, más difíciles de conseguir pero, al fin y al cabo, las que
generan el mayor grado de satisfacción y felicidad.
El
problema mayor radica en que cuando no se tiene esa riqueza interior, se
produce la inseguridad, y, en consecuencia, esta inseguridad se suele suplir
con el aseguramiento de bienes materiales que nos hacen sentir aparentemente
felices y plenos. De allí proviene la famosa frase: “Era tan pobre, tan pobre,
pero tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.
En
fin, ante la infinidad de paradojas que nos ofrece la vida; lo importante es
tener la capacidad de internalizarlas y de actuar en consecuencia. De lo que se
trata es de valorar el tiempo que tenemos, y a partir de allí desarrollar nuestro
propio potencial, pues esa será la persona que mejor apreciará lo que tiene, y
más provecho sacara al tiempo que se le ha dado.”
De
eso se trata, de aprovechar el tiempo que se me ha dado para expresarme libremente
y sin cortapisas de ninguna naturaleza. Por eso pienso, razono, saco
conclusiones y luego escribo.
Sí,
tengo prisa, y solo me detendré cuando mi tiempo haya llegado. Todo esto me
lleva a concluir como lo hice en una reflexión del año 2016 , para decir;
“
Más allá de la experiencia y pensamientos personales de cada quien, creo que
cada persona tiene sus razones para vivir y para anhelar seguir viviendo, cada
quien tiene sus intereses y sus sueños particulares, sus metas a corto y largo
plazo, pero en fin, de lo que se trata es de estar conscientes de que la vida
da sus giros inesperados y nunca sabemos cuál es nuestro tiempo restante; de
allí que lo más importante sea hacer que cada día de nuestra vida valga la
pena, comportarnos y actuar de manera tal
que no tengamos nada de qué avergonzarnos, que dejemos muestro grano de
arena en el mundo que nos circunda, dejar alguna huella en la vida de alguna
persona que nos rodea, amar intensamente a nuestra familia, a nuestros hijos ,
nuestros nietos, y recordar siempre a las personas que queremos, y hacerles
saber lo mucho que los queremos, no albergar malos sentimientos en nuestro
corazón y, en síntesis, trabajar duro cada día para ser cada vez más una mejor
persona.”
Weston,
Mayo 7,2018
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