UNA ARTISTA EN CASA
Corría
el año 1983, cuando la vida por extrañas circunstancias me envió a un apartado
lugar de la geografía Venezolana. Me refiero a la Península de Paraguaná, y más
específicamente a la Comunidad de Cardón.
Para
aquel entonces, acababa yo de regresar hacia unos meses después de culminar mis
estudios de Post-Grado en los Estados Unidos de América, y por razones ajenas a
mi control, la empresa en la que trabajaba decidió que mi siguiente destino
fuera ir a trabajar a esa lejana Península.
Cual
no iba a ser mi sorpresa, que apenas a dos días de haber llegado a esa
Comunidad, iba a conocer a la persona que cambiaría mi vida, y por ende mi
destino como persona y como profesional.
Efectivamente,
aquel día en que la vi por primera vez pensé, y es que acaso en este pueblo
podía haber una persona como ella? Alta, elegante, hermosa, con una arrolladora
presencia y personalidad, y me dije Wow, y esa catira de donde salió?
Creo
que caí rendido en el mismo instante en que le dí la mano para presentarme, y
pensé también, creo que estas aspirando mucho?
El
asunto es que desde ese mismo momento nos convertimos en inseparables, primero
como amigos, con el tiempo como novios, y finalmente la convertí en mi esposa;
más que en mi esposa, en mi compañera incondicional en esta aventura de la vida.
También
lo he repetido antes, Dios escribe derecho pero con las letras torcidas, y es
así, se confabularon todos los astros, el sol, la luna y las estrellas para que
en un instante nuestras vidas cambiaran para siempre.
Pero
ahora viene lo más interesante, y que dá sentido al título de esta reflexión.
El caso es de que a partir del momento en que iniciamos este camino juntos,
pues yo tenía una artista en la casa. Así es, Carmen Zoila es una artista
plástica que se formó estudiando pintura desde muy joven, y complementados esos
estudios con sus estudios de pintura e historia del arte en los Estados Unidos
de América; se ha dedicado durante más de 40 años al ejercicio de la pintura, no
necesariamente como forma de vida, sino como su necesidad existencial de
expresar sus sentimientos y su forma particular de ver la realidad,
materializada en una larga y exitosa carrera profesional que la ha llevado a
exponer en más de 80 exposiciones tanto nacionales como internacionales, siendo
que su obra se encuentra representada y exhibida en importantes Museos
alrededor del mundo.
Carmen
Zoila no ha sido, ni es ni será, una artista dedicada al arte en una forma o
con sentido comercial; por el contrario su dedicación a esta disciplina lo ha
sido siempre con el afán de expresarse, de mostrar las realidades de nuestra
tierra, y de transmitir sus profundos sentimientos con verdadera pasión y
constancia.
Yo
particularmente, he sido testigo presencial y de excepción, de su dedicación al
arte, la he visto pintar al través de los años; la he visto transformarse
frente a un lienzo, concentrada y dispuesta, para luego ver el resultado, a
veces impredecible o inesperado, de esa simbiosis entre el lienzo y ella, que
los hace uno solo, y que al final solo refleja una razón, un sentimiento, una
idea, que de alguna manera queda plasmada para siempre y para el futuro.
Como
todo en la vida, habrá personas a las que no les guste su obra; habrá otros a
los que sí, pero lo que sí es claro desde cualquier punto de vista, es que su
trabajo no pasa desapercibido de ninguna manera.
En
esa incesante inquietud por saber más , por aprender más, no solo se ha
limitado a cultivar su principal pasión como lo es la pintura, sino que además
estudió y se graduó como Diseñadora de Modas, con honores, en una prestigiosa
institución en Caracas, Venezuela, profesión ésta muy ligada a la pintura y que
involucra, diseño, color y confección; igualmente la pintura requiere diseñar (
dibujar) lo que tienes en mente, para luego con los colores que se elijan
confeccionar, en el caso de la pintura en un lienzo, esa creación forjada en tu
mente.
Adicionalmente,
y si por lo anterior fuera poco, no solo ha sido una profesional exitosa en las
disciplinas que le han apasionado siempre, sino que además ha sido y sigue
siendo una madre a tiempo completo, dedicada por entero a su mayor tesoro que
son nuestras hijas. Siempre ha estado allí para ellas, en todas las ocasiones,
en todas las circunstancias que les ha tocado vivir; siempre ha sido ese sostén
invaluable en donde ellas han encontrado el equilibrio, la sensatez y ese amor
incondicional de madre amorosa y solidaria.
Hoy,
con el pasar de los años, su condición humana se ha exponenciado para llevarle
a todos sus nietos ese mismo amor multiplicado, siendo ellos la continuidad de
una obra siempre inconclusa, pero que con su presencia llena todos los espacios
para colmarlos de amor infinito.
La
vida es y siempre será un misterio, quien iba a decir que esa fortuita
circunstancia me colocaría en esas lejanas tierras de mi patria, para encontrar
allí no solo al amor de mi vida, sino a la compañera de aventuras en este
devenir que es nuestro tránsito terrenal; que llenaría mi vida de todo el amor
que sería posible, y que ha estado siempre a mi lado, aun en las peores
circunstancias, para apoyarme, consolarme, estimularme, y compartiendo siempre
todas las cosas buenas y malas que la vida puede brindarle al ser humano.
Su
omnipresencia ha sido un acicate permanente en toda mi vida profesional. Ya hoy
siendo y viviendo un periodo diferente y en nuestra plena madurez física e
intelectual, sigue estando allí para complementar lo que sea necesario, para
continuar siempre adelante con fe, con optimismo y con mucha valentía para seguir
enfrentando los retos que nos ofrece la vida.
Esta
reflexión estaba orientada en un principio a reseñar solo una parte de las múltiples
facetas, sobre todo profesionales de Carmen Zoila, fundamentalmente como
artista plástico; pero imposible no hacer énfasis en todas aquellas otras cosas
que hacen de ella una persona y una mujer excepcional, no solo como esposa,
sino como madre, como hija, como hermana, como amiga, y más importante aun como
un ser humano que ha hecho suyo los valores fundamentales del espíritu, por su
honestidad, su solidaridad y su permanente disposición, llena de una profunda
fe cristina, en tratar de ser cada día una mejor persona .
Sí,
es verdad, tengo una artista en casa, pero también tengo a la compañera inseparable,
con quien comparto plenamente todos los avatares de la vida, y a quién en estas
líneas he querido brindarle un reconocimiento, o más bien un homenaje a su
invalorable contribución a que mi vida haya sido, desde que la conocí, más
plena y más gratificante.
Sunrise,
Mayo 8 , 2018
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