LEER Y ESCRIBIR
Como
ya lo indiqué en la introducción de mi primera recopilación de escritos o
reflexiones, ha sido un hábito constante en mi vida la lectura y la escritura. Desde
muy temprana edad mi padre me inducía y me motivaba a la lectura, todo ello con
multiplicidad de propósitos.
En
efecto, leer como hábito es algo que se aprende, es algo que se enseña a los
hijos desde niños, proveyéndolos de aquellas lecturas que pudiesen ser de su
interés y que les motivará a continuar leyendo. En cada etapa del crecimiento
se van adquiriendo habilidades y destrezas para que la lectura sea algo para el
disfrute, pero no solo para el disfrute, sino como una herramienta fundamental
en el aprendizaje de todo ser humano. Quien no lee no aprende nada.
En
el fondo de lo que se trata es de leer de todo lo que de alguna manera pase por
nuestras manos; en cualquiera de esas lecturas por muy triviales que sean siempre
vamos a encontrar algo que va a fortalecer nuestros conocimientos, algo que nos
va a motivar a seguir leyendo sobre algún tema en particular. En fin algo que
va a formar parte de nuestro acervo cultural para el futuro.
No
se trata de leer por leer, se trata de aprender a leer primero, de hacerlo como
una constante en nuestras vidas, y de allí ser lo más selectivo posible para asegurarnos
de leer sobre todo aquello que llame nuestro interés o atención.
La
lectura es una infinita fuente de conocimientos de todo orden, como suelo decir
todo está escrito, lo que hay es que buscarlo y allí hacerlo nuestro. Cada
persona en particular tendrá diferentes intereses en lo atinente a que leer,
pero lo que sí es una constante es que la lectura, cualquiera que ella sea les
va a proporcionar espacios para la reflexión, el análisis, y para determinar de
alguna manera el rumbo de nuestra personalidad y de nuestra visión de la vida.
Yo
he encontrado a lo largo de mi vida que la lectura ha sido una fuente
inagotable de conocimientos, que no solo del disfrute per se de leer. En ese
proceso interminable de aprendizaje siempre vamos a encontrar opiniones
distintas, antagónicas, de variada naturaleza en todos los ámbitos, y ello en
definitiva nos va a permitir desarrollar la formación de un juicio sobre lo que
leemos, y sobre lo que aprendemos.
Esos
juicios de valor van a incorporarse en nuestro sentir y pensar sobre los
diferentes aspectos de la vida que más nos interesan, y con ello nos armaremos
de herramientas que lo único que hacen es fortalecer nuestra personalidad y
nuestra posición a los desafíos del mundo moderno.
Por
allá en Abril del 2016 en una reflexión titulada “Un libro en tus Manos”, me
permití señalar:
“No hay nada comparable a la lectura de un buen libro, no
importa el género de la obra, sea literatura clásica, sea de los denominados
“bestsellers”, sea de suspenso, terror o policíaca; de historia o filosofía; lo
importante ha sido y es, la generación del hábito de la lectura como
instrumento fundamental para el enriquecimiento cultural.
Los
avances tecnológicos, si bien nos ponen a la disposición diversos medios para
acceder a libros en forma rápida y sistemática; no es menos cierto que esos
mismos avances tecnológicos nos han alejado del hábito de la lectura, la cual
realizada en una forma consecuente, con constancia y con el propósito no solo
de incrementar nuestra cultura general,
sino, más importante aún, por su influencia determinante en la formación mental
e intelectual de sus lectores.”
Aparejado
con el hábito de la lectura, nos encontramos con la consecuencia natural del
mismo cual es el escribir. Cuando me refiero a escribir no lo hago para indicar
que todo el mundo por el hecho de leer se va a convertir en un escritor. Hay
algunos, entre los que me cuento, que nos gusta escribir sobre las cosas en las
que pensamos, como lo hago yo en este momento. Pero ese no es el caso, de lo
que se trata es que el hábito de la lectura tiene una relación directa con el
saber escribir. Quien no lee no escribe; de allí que insista tanto en la
importancia de la lectura, porque ello nos va,
no solo a fortalecer nuestros conocimientos, como ya he dicho antes,
sino que nos va a proveer de una forma natural, en un incremento en nuestro
vocabulario, y ello nos va a permitir expresar mejor nuestras ideas u opiniones
en una forma más precisa y coherente.
Escribir
pudiera ser también un hábito; para mí se ha convertido a estas alturas de mi
vida en una necesidad existencial; quisiera poder dejar un testimonio escrito
de mis opiniones, creencias, criterios, sobre lo que se me ocurra. En este
torbellino de ideas que fluyen en forma permanente en la mente humana, poderlas
plasmar de alguna manera para que otros puedan leerlas, y quizás encuentren
algún motivo o razón, no solo para escribir, sino para formarse un juicio de
valor, compartido o no, eso es irrelevante, pues como lo he dicho en reiteradas
oportunidades, lo que yo diga hoy, lo que yo opine hoy, solo es aquello con lo
que yo me identificaría si me obligaran a dejar de pensar.
No
sé qué voy a decir mañana, a lo mejor me desdigo y tengo una opinión diferente,
pero lo que si es cierto es que para mí es algo tan importante como comer o dormir,
e independientemente de que quien lo lea comparta o no mis conclusiones, el
hacerlo y dejarlo por escrito ya me llena y satisface plenamente.
Weston,
Mayo 7, 2018
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