LA JUSTICIA
Tal
vez por venir a mis recuerdos aquellos tiempos de estudiante de Derecho en la
recordada y apreciada Universidad Católica Andrés Bello, vino a mi mente un
concepto del que se ha hablado mucho pero que en la mayoría de los casos no se aplica.
Me
refiero a la Justicia, pero no a la justicia en términos estrictamente legales
sino en toda su amplitud.. Según el diccionario de la Real Academia Española ,
la justicia es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de
la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes, y en ese sentido
como el conjunto de pautas y criterios que establecen el adecuado marco para
las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y
permitiendo acciones específicas en la interacción de los mismos.
Existen
demasiadas definiciones de lo que se entiende por justicia, y ese concepto se
puede analizar desde variados puntos de vista: el ético, moral, como virtud,
filosófico, religioso, del derecho y otros.
Corresponde
a la filosofía moral y a la ética el estudio de la justicia desde el punto de
vista filosófico; y en ese sentido se define como la virtud cardinal que reside
en la voluntad mediante la cual, la persona está inclinada a dar a cada uno lo
suyo, ya sea de manera individual, como sociedad o como grupo de personas,
miembros de la sociedad.
De
allí que, a lo que me interesa, que es referirme a la justicia como virtud; así
“lo propio de toda virtud y hábito es ser una disposición que inclina de un
modo firme y permanente a sus actos”. Por lo tanto como una virtud principal
sobre ella gira la vida moral de las personas.
La
Justicia es una virtud que reside en la voluntad, y así como lo indica Santo Tomás
de Aquino “No es justo quien conoce lo que es recto sino quien obra
rectamente”. En definitiva la inclinación a dar a cada uno lo suyo. Como vemos
el meollo esta precisamente en ese detalle de obrar rectamente.
Según
el Jurista Romano Ulpiano, la Justicia la definió así: “La justicia es la
constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”, y los preceptos o
mandatos del derecho son: “vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a
cada uno lo que le corresponde”. Como vemos, los Romanos lo tenían muy claro y
si nos atenemos simplemente a entender y aplicar en su precisa dimensión ese
concepto, muy probablemente viviríamos en un mundo más justo y más humano.
Efectivamente,
la justicia como virtud se entiende como una virtud humana y se definiría como
el arte de hacer lo justo y de dar a cada uno lo suyo, en síntesis esto nos
dice que la justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho, es el de
exigir sus derechos, es otorgar los derechos a un individuo. En tal sentido es
la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel sentimiento de
rectitud que gobierna la conducta y hace acatar debidamente todos los derechos de los demás.
Como
bien lo resume el eminente jurista Alemán Hans Kelsen; “La justicia es para mí
aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la
verdad y la sinceridad. Es la justicia de la libertad, la justicia de la paz,
la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia.”
Muy
tristemente, en muchas sociedades ese concepto universal de Justicia no se aplica,
ni mucho menos se encuentra alineado con lo que ha sido la representación de la
Justicia.
Como
sabemos, y así lo hemos visto representado, la justicia se representa con una
mujer que lleva los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la
otra. Los ojos vendados pretenden destacar que la justicia no mira a los
hombres, sino a los hechos, es decir, que la justicia es igual para todos los
hombres. La balanza representa el juicio que determinara colocando a cada lado
de la balanza los argumentos y las pruebas de cada parte. La espada expresa que
la justicia castigará con mano dura a los culpables.
En
regímenes de corte totalitario, autocrático o dictatorial, la representación de
la justicia se ve matizada, por no decir alienada, por cuanto se atiene no a
los hechos sino al nivel de influencia o poder, y en beneficio de aquellos que
detentan el poder. Así vemos que la balanza se inclina hacia donde se encuentran
los factores de poder, sin consideración alguna a los argumentos o pruebas de
la parte contraria; de allí que la aplicación de la justicia recae, en la mayoría
de los casos, en el más débil de la relación, el más desprotegido, o sea aquel
que no tiene la posibilidad de una consideración justa de sus derechos.
Esa
justicia, si así podemos llamarla, no es justicia en los términos que hemos
venido comentando; por el contrario, es una farsa alejada del concepto básico
de dar a cada uno lo suyo o lo que le corresponda en derecho y en justicia.
Además es una justicia de ojos abiertos para favorecer a los factores de poder;
desbalanceada por inclinarse a favor de aquellos que detentan el poder, y
presta a castigar a los inocentes injustamente, en beneficio de aquellos
supuestamente llamados a proteger los derechos de los ciudadanos.
Como
hemos visto, ese es el modo más parecido a lo que padecen cada día, en cada
rincón del planeta, infinidad de ciudadanos o instituciones que se ven
sometidos a los vaivenes y/o conveniencia de regímenes oprobiosos, no democráticos,
ni mucho menos orientados a velar por el bienestar sus ciudadanos, sino para
satisfacer sus apetencias particulares o colectivas.
Esa
supuesta “Justicia” es la que vemos aplicar cada día en muchos países, y en
particular por lo que me atañe, en mi país Venezuela, que sufre hoy los desmanes
de un gobierno populista, demagogo, autoritario y dictatorial, y para quienes
la justicia no es más que un instrumento de opresión y de amedrentamiento,
enmarcado en instituciones diseñadas para proteger al gobierno de turno.
Nada
más alejado de la realidad histórica, y de los conceptos universales de
justicia, que siempre hemos valorado como una virtud concebida como aquella que
nos hace ceñirnos a los fundamentales valores del respeto, la equidad, la
solidaridad, y por ende la justicia como valor esencial que rige la relación entre los seres humanos.
Weston,
Mayo 11, 2018
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