SE FUE A VOLAR ALTO
Sabíamos
que la partida era inevitable, que en algún momento ocurriría, pero como
siempre, aunque estemos conscientes de ello, la inesperada noticia causa dolor,
desconcierto, tristeza, desconsuelo y todas esas emociones cuando nos deja una
persona que hemos querido sin restricciones.
Así
pues, Elina decidió volar alto, y como dijo mi hija recientemente, se nos fue
sin nuestro permiso y peor aún sin avisarnos. Ya ella se encuentra arropada por
la gloria de Dios, y acompañada por sus seres más queridos. Debe estar henchida
de felicidad por ese reencuentro.
Aquí,
los que nos quedamos, sentimos el vacío de su ausencia, pero aquí quisiera, más
que llorar su partida, creo que deberíamos todos celebrar su vida. Si, una vida
plena en todos los sentidos, siempre acompañada por tu compañero de vida el siempre recordado Chente, con quien
erigiste una familia que era tu orgullo y tu mayor satisfacción. La vida te dió
la oportunidad de ver crecer a tus hijos, tener sus propias familias, disfrutar
a tus nietos y bisnietos, en fin, y tú siempre allí para brindarles todo tu
amor incondicional.
Ya
en Enero del año 2017, a propósito de escribir una reflexión sobre un valor
humano fundamental como lo es la Bondad, lo hice contigo en mi mente, pues tú eras
para mí el mejor ejemplo de la práctica de ese valor, tan poco común en estos
tiempos. Quise de alguna manera homenajearte por ser la persona que eras, y de
cómo tu ejemplo debía servir de modelo para actuar y comportarnos en la vida en
la forma en tu lo hiciste.
En
esa oportunidad decía:
“Así
pues, Elina María, pensando en ti, quise escribir esta reflexión sobre un valor
que ha sido una constante durante toda tu vida. El amor denodado por tus hijos
y tu familia, tu dedicación y entrega por el bienestar no solo de los tuyos
sino de todo aquel que llegara a tu puerta en necesidad de algo. Tu sencillez
aparejada con una humildad sin límites, tu actitud serena frente a todas las
circunstancias de la vida; tu fortaleza para afrontar los retos y dificultades
que la vida ha puesto en tu camino, y tu consecuente y permanente disposición
de anteponer tus intereses o necesidades, para favorecer o beneficiar a otros.
Has sido una hija, esposa y madre ejemplar, y tu ejemplo siempre ha sido y
será, para aquellos que hemos tenido el privilegio de tenerte con nosotros, un
estímulo constante en la eterna lucha para ser cada día mejores seres humanos.”
Solo
las personas como tú, despojadas de toda clase de egoísmos, llenos de una
enorme humildad, y con acendrados valores espirituales, pueden despojarse de
posturas mundanas o de ocasión, y pueden expresar sus sentimientos con esa
naturalidad que les caracteriza.
Ese
fue precisamente el caso de mi querida suegra; a quien dedico con profundo
cariño estas líneas para dejar plasmada,
en esta breve semblanza, una persona muy especial en mi vida y en mis
sentimientos.
Ella
fue siempre un magnífico ejemplo de muchas cosas; pero en particular, de lo que
significaba ser una esposa leal y comprometida con el bienestar de su familia;
una madre abnegada y dedicada por entero a sus hijos, por quienes lucho sin
cesar para que fueran los hombres y mujeres que son hoy en día; una abuela
amorosa y entregada; y una hija ejemplar para con sus padres; y una hermana
siempre presente para los suyos.
Fuiste
una fiel y profunda creyente, una practicante constante de los más relevantes
valores cristianos; de carácter compasivo y de una caridad sin límites, solidaria
hasta los tuétanos; y sobre todo, tu compromiso sincero en apoyar las causas
más nobles en beneficio de los más necesitados.
Más
allá de la experiencia y pensamientos personales de cada quien, creo que cada
persona tiene sus razones para vivir y para anhelar seguir viviendo, cada quien
tiene sus intereses y sus sueños particulares, sus metas a corto y largo plazo,
pero en fin, de lo que se trata es de estar conscientes de que la vida da sus
giros inesperados y nunca sabemos cuál es nuestro tiempo restante; de allí que
lo más importante sea hacer que cada día de nuestra vida, siguiendo el ejemplo
de Elina, valga la pena, comportarnos y actuar de manera tal que no tengamos nada de qué avergonzarnos,
que dejemos muestro grano de arena en el mundo que nos circunda, dejar alguna
huella en la vida de alguna persona que nos rodea, amar intensamente a nuestra
familia, a nuestros hijos , nuestros nietos, y recordar siempre a las personas
que queremos, y hacerles saber lo mucho que los queremos, no albergar malos
sentimientos en nuestro corazón y, en síntesis, trabajar duro cada día para ser
cada vez más una mejor persona. Así fue ella y así la recordaremos.
Así,
mi querida suegra, vuele alto, bien alto, que usted se lo merecía, para que
desde allá arriba, ya en la paz del Reino de los Cielos, siga guiando nuestros
pasos en este tránsito terrenal hasta el anhelado reencuentro.
Weston
June 14, 2018
No comments:
Post a Comment