LA RESPONSABILIDAD
Como
bien saben los que han leído mi libro Reflexiones Solitarias, en el dediqué un capítulo a los valores humanos. Allí
me referí a varios de ellos, y hoy he querido retomar esa línea de reflexión
para referirme a otros, que quizás pueda publicar en alguna oportunidad futura.
Particularmente
quiero referirme a un valor, como es el caso en casi todos ellos, que con
facilidad se olvida, o se le da muy poca relevancia en la actuación diaria y
común de la gente. Me refiero en particular a la responsabilidad como valor
humano de singular importancia y que considero todos debemos tener presente en
nuestras vidas y cultivarlo.
La
responsabilidad tiene muchas acepciones y significados, dependiendo del punto
de vista o a la aplicación que quisiera
dársele. En efecto, en general podemos decir que la responsabilidad se
considera una cualidad y un valor del ser humano. Se trata de una
característica positiva de las personas que son capaces de comprometerse y
actuar de forma correcta. En muchos casos la responsabilidad viene dada por un
cargo, un rol o una circunstancia, cualquiera que esta sea.
En
una sociedad, se espera que las personas actúen de forma responsable,
ejerciendo sus derechos y desempeñando sus obligaciones como ciudadanos. Es muy
obvio que la responsabilidad en la mayoría de los casos responde a cuestiones
éticas y morales.
Existen
multiplicidad de conceptos aplicables a los diferentes tipos de
responsabilidad, como lo es la responsabilidad social, la cual representa el compromiso
u obligación que los miembros de una sociedad, como individuos o miembros de
algún grupo, tienen entre sí, y para la propia sociedad. También podemos hablar
de la responsabilidad civil, como lo es la obligación de una persona de reparar
un daño a otra que lo haya sufrido, y tantas otras.
Desde
el punto de vista filosófico, la responsabilidad es la virtud individual de
concebir libre y conscientemente los máximos actos posibles de nuestra
conducta. Dicho de otra manera, la responsabilidad es un valor que está en la
conciencia de la persona que estudia la ética, sobre la base de la moral. Una
persona se caracteriza por su responsabilidad porque tiene la virtud no solo de
tomar decisiones de manera consciente, sino también de asumir las consecuencias
que tengan las citadas decisiones, y de responder de las mismas ante quien
corresponda en cada momento.
Ser
responsable implica asumir que se han cometido errores, reconocer las fallas y
enfrentar las situaciones, para decidir y aprender de esos desaciertos. Esa
libertad nos da la capacidad para escoger nuestros actos, y sea así una vía
para aprovechar las situaciones y transformarlas en oportunidades, y así de
esta forma avanzar. Por otro lado, exige tanto valentía como humildad, para
afrontar y aceptar las equivocaciones.
Las
personas responsables tienen cierto sentido de la justicia sobre el
cumplimiento del deber, saben usar su inteligencia, son honrados, respetuosos,
trabajadores, serviciales, puntuales, características estas que les brindan el
respeto de los demás.
En
definitiva, ser responsables es una condición del individuo, propia de su
naturaleza social que surge como respuesta al sentido de compromiso presente en
cada uno. Es imperativo hacerse cargo de nuestras obligaciones, no permitir que
otros hagan lo que nos corresponde, no dar excusas o culpar a los demás, medir
las consecuencias antes de actuar, para de esta manera, ser cumplidos y
confiables.
Si
cada de nosotros aportamos nuestra cuota positiva a través de una conducta
comprometida en cuanto al rol que cumplimos en la sociedad, estaremos generando
ese sentido de responsabilidad que necesitamos para lograr un mundo mejor para
todos.
En
mi criterio, la responsabilidad no es algo que nos viene dado de origen; por el
contrario, es algo que se aprende. La mejor manera de aprenderlo es en el
hogar, en la familia; es allí donde a los padres nos corresponde la obligación
de enseñar a nuestros hijos el sentido de la responsabilidad; todo ello
comienza con nosotros mismos, ya que para ellos, nuestros hijos, sus padres son
el ejemplo a seguir, y es en esa prédica constante con el ejemplo, la más
efectiva manera de transmitirles a nuestros hijos el valor de la
responsabilidad.
La
responsabilidad es algo que todo ser humano tiene que hacer suya en su concepto
más integral. No basta con ser responsable para algunas cosas; es necesario ser
responsable en todas las cosas. Aquí me refiero a la combinación de
responsabilidades que cada quien tiene que asumir en la vida, cualquiera que
sea el ámbito o entorno en el que se desenvuelva, para hacer que funcionen
correctamente.
Así
como cumplo con mis responsabilidades como padre, como hijo, como esposo, como
hermano, y pare de contar, también tengo que cumplir con mis responsabilidades
frente a la sociedad en que vivo, y frente a los demás; haciendo valer mis
derechos pero también cumpliendo estrictamente con mis obligaciones.
Si todos internalizáramos la relevancia de ser
responsable, muy probablemente viviríamos en un mundo más justo y más
solidario. +
Sunrise,
Julio 23, 2018
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