TU AUSENCIA
Son
tantas las cosas que se arremolinan en la mente a cada instante, es como un
torrente de ideas, de reflexiones, en mi caso, sobre cosas, situaciones o
hechos que quisiera comentar, pero no alcanzo a determinar por dónde empezar a
expresar esos pensamientos o sentimientos que se agolpan, y que en ocasiones te
agotan.
Hoy
me siento como solo, he querido escribir y no puedo; es esa sensación de que te
falta algo o mejor dicho alguien; hay cosas o personas que forman parte integral
de tu vida, y cuando no las tienes cerca, te llenas de una especie de desasosiego,
de desazón, de inquietud que casi te paraliza.
Existen
diferentes variantes de la soledad, aquella simplemente física, es decir donde
simplemente estas solo en el espacio y en el tiempo. Esta soledad en ocasiones
es buena para la reflexión y el análisis. Para hacer cosas que has dejado
pendientes, soledad pasajera o momentánea. Es necesario darle un espacio a ese
tipo de soledad, ya que en la misma es posible encontrar respuestas a tantas
interrogantes, y que solo puedes encontrarlas en esa introspección en uno mismo
para encontrar el sentido de muchas cosas.
Hay
ocasiones en que aun estando acompañado te sientes y encuentras solo, ya sea porque
la compañía de que se trate no significa mucho para ti, o simplemente porque no
te deja nada esa compañía. Esa soledad se manifiesta hacia adentro aunque en apariencia te encuentres
acompañado.
No
es necesario estar solo para sentirse solo. La sensación de soledad representa
un sentimiento muy personal, y son muy pocas las personas en la vida que te sustraen de ese sentimiento. Esas personas
normalmente están vinculadas a tu entorno más personal, esposa , hijos, y
alguno que otro, que de alguna manera llena un espacio para mitigar esa
sensación.
No
quisiera aquí referirme a la ausencia definitiva, eso sería tema de otro tipo de
reflexión; en realidad de lo que se trata es de cómo manejar la ausencia,
aunque fuere temporal, de alguien importante en tu vida. Es difícil encontrar
los espacios para llenar ese vacío de alguien, que está tan intrínsecamente
ligado a ti, que cuando no la tienes cerca es como si te falta algo, ese algo
que te hace sentir que estás vivo, que estás aquí, y que tienes a esa persona
que te acompaña en todos los sentidos.
Hay
etapas en la vida en que la soledad no es una buena compañía, y mucho menos una
buena consejera. El tener a tu lado a la persona que amas, para todos los
efectos, para conversar, para reflexionar, para planear, para discutir, en fin
para cualquier cosa, así sea permanecer en silencio contemplando un atardecer
tomados de la mano, es parte vital de la vida en pareja, donde el compartir
todos los momentos, cualesquiera que estos sean, forma parte fundamental de
nuestra estabilidad emocional.
Y
ya personalizando esto un poco más, de lo que se trata es de cómo me afecta el
no tenerte cerca Gorda; puedo estar muy acompañado por muchas personas, pero no
es lo mismo cuando no estoy contigo. Tu sola presencia es lo que le da sentido
a todo lo que me rodea. Oír tu voz, tocar tus manos, besar tu frente, son
alimentos para mi espíritu.
Cuando
han pasado los años, cuando ya has culminado el proceso de educar y ver crecer
a tus hijos, cuando ya estos son hombres y/o mujeres adultas e independientes,
lo único que nos queda es esa persona que ha sido tu compañera fiel e
incondicional, que ha estado toda la vida para ti; y su ausencia, así fuere por
horas, nos pone a dar vueltas en círculo, algo así como un perrito sin amo.
Yo
no sé cómo explicar mejor esto, pero lo que si se, es que me haces una falta
inmensa.
Cuento los días, las horas y los minutos para tu regreso. Con el pasar
de los años pareciera que va en aumento, lo cual es toda una bendición de Dios,
porque tristes aquellos que no sienten o aprecian la importancia de atesorar lo
que significa tener allí a su esposa, novia, pareja, como fuere, pero esa
persona que forma parte fundamental de tu vida.
Como te lo escribí recientemente, “ La vida es
y siempre será un misterio, quien iba a decir que esa fortuita circunstancia me
colocaría en esas lejanas tierras de mi patria, para encontrar allí no solo al
amor de mi vida, sino a la compañera de aventuras en este devenir que es
nuestro tránsito terrenal; que llenaría mi vida de todo el amor que sería
posible, y que ha estado siempre a mi lado, aun en las peores circunstancias,
para apoyarme, consolarme, estimularme, y compartiendo siempre todas las cosas
buenas y malas que la vida puede brindarle al ser humano.
Su
omnipresencia ha sido un acicate permanente en toda mi vida profesional. Ya hoy
siendo y viviendo un periodo diferente y en nuestra plena madurez física e
intelectual, sigue estando allí para complementar lo que sea necesario, para
continuar siempre adelante con fe, con optimismo y con mucha valentía para
seguir enfrentando los retos que nos ofrece la vida.”
Sí,
tu ausencia es una situación, que cada vez más me cuesta mucho asimilar, y aun
sabiendo que es por un periodo muy breve, tu presencia resulta vital para todos
los que te amamos; así que regresa pronto que la vida continúa.
Sunrise,
Julio 28, 2018
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