CUANDO DECIDES NO ESTAR
He estado dándole vueltas en mi cabeza para
encontrar la forma mas apropiada de abordar un aspecto de la vida humana que no
ha dejado nunca de ser un misterio para mí. El ser humano, en sus
imperfecciones, casi nunca termina de entender que la vida es muy breve, y de
ello apenas nos percatamos cuando hemos iniciado el tránsito
hacia lo inevitable.
Por qué digo esto; simplemente porque a estas
alturas de mi vida he encontrado que no hay mejor refugio ni mejor espacio para
una vida gratificante, que no sea estar rodeado de tu familia. La familia, en
definitiva es lo único que realmente tenemos y como tal debemos cuidarla y
cultivarla, como quien atesora algo que te pertenece, y de la cual no solo no
quieres, sino que tampoco debes desprenderte.
He sido muy reiterativo en mis reflexiones sobre el
tema de la familia, y a ella me refiero no solo a todos aquellos que te son más
cercanos; tus padres para aquellos que tienen la fortuna de tenerlos todavía.
En mi caso, los perdí hace ya muchos años, y siempre los tengo presente, y los
extraño aún más. Luego tienes a tus hijos, el regalo más preciado que la vida
puede brindarnos; tus hermanos que son como una extensión de tu propia
existencia, y así otros familiares con quienes te unan lazos de sangre o no,
pero que forman parte de un todo indisoluble.
No deja de sorprenderme cómo es posible que circunstancias
particulares que puede vivir cualquier ser humano, puedan ser tan poderosas que
te alejen de aquellos a los que siempre deberías estar siempre unido. No hay o
no existe, en mi criterio, ninguna razón que justifique el mantenerse separado
de aquellos, que aunque no lo queramos admitir, son parte integral de tu
condición como persona, toda vez que te unen a esas personas lazos que aun
tratando, no los puedes disolver.
La vida está llena de misterios, y el ser humano por
si solo es un misterio también. No se entiende a veces el por qué hacemos las
cosas, o por qué no las hacemos. Sobre todo cuando se es joven e inmaduro es más
probable o fácil que esas cosas ocurran, pero cuando se es maduro, y ya un
adulto con la suficiente capacidad de discernimiento, menos se entiende que
conscientemente no tomemos las decisiones adecuadas o necesarias para integrar
en un solo elemento aquello que es lo más relevante, como lo es la unión
familiar.
Se supone que somos buenos cristianos, creyentes y,
en consecuencia, conscientes de la necesidad de adecuar nuestra conducta y
nuestra vida personal siguiendo los preceptos que nos enseñaron, no solo
nuestros padres, sino que por ser innatos a la condición humana, debemos seguir
y aplicar cada día.
En ese sentido, tengo claro en esta etapa de mi vida,
la importancia de no albergar en mi corazón, ningún sentimiento de rencor, de
envidia, de egoísmo, de cualesquiera de esas cosas que empobrecen mi espíritu,
y que no permiten que puedas disfrutar de la vida sin resentimientos, sin nada
de lo que luego tengas que arrepentirte.
Al final del camino, cuando tengamos que entregar
cuentas al creador, lo único que llevaremos y tendremos que mostrar, son
nuestras obras, nuestros hechos, pero sobretodo demostrar que hemos sido fieles
a sus valores y a sus principios, cuales están íntimamente vinculados al esfuerzo
puesto en tratar de ser la mejor persona posible.
La vida es una permanente paradoja, y sobre ese particular escribí algo hace ya unos
dos años, que refleja un poco lo que trato de expresar ahora:
“Más allá
de la experiencia y pensamientos personales de cada quien, creo que cada
persona tiene sus razones para vivir y para anhelar seguir viviendo, cada quien
tiene sus intereses y sus sueños particulares, sus metas a corto y largo plazo,
pero en fin, de lo que se trata es de estar conscientes de que la vida da sus
giros inesperados y nunca sabemos cuál es nuestro tiempo restante; de allí que
lo más importante sea hacer que cada día de nuestra vida valga la pena,
comportarnos y actuar de manera tal que
no tengamos nada de qué avergonzarnos, que dejemos muestro grano de arena en el
mundo que nos circunda, dejar alguna huella en la vida de alguna persona que
nos rodea, amar intensamente a nuestra familia, a nuestros hijos , nuestros
nietos, nuestros hermanos, y recordar siempre a las personas que queremos, y
hacerles saber lo mucho que los queremos, no albergar malos sentimientos en
nuestro corazón y, en síntesis, trabajar duro cada día para ser cada vez más
una mejor persona.”
Otra
importante paradoja que podemos reseñar es aquella que dice, que cuanto menos
tenemos más ricos somos. Cuanto más buscamos la tranquilidad y el confort de
las posesiones materiales, menos las buscamos en nuestro interior, y nos
convertimos en dependientes de ellas. El rico de verdad es el que posee una
riqueza que nadie le puede quitar, y esa es la riqueza que está dentro de
nosotros mismos, como sería el amor, la sabiduría, el conocimiento, el respeto,
la humildad, la solidaridad, y tantas otras riquezas morales y espirituales,
que son ilimitadas, más difíciles de conseguir pero, al fin y al cabo, las que
generan el mayor grado de satisfacción y felicidad.
De
eso se trata todo, que nuestro tiempo restante lo podamos disfrutar arropado por
la familia, esa que estará allí, aunque a veces no lo quieras o no lo desees,
pero esa es la que tienes y debemos aprender que los grandes momentos los vamos
a encontrar cuando estamos todos juntos, en familia, para entendernos,
respetarnos y para compartir todas las bendiciones que Dios nos envía cada día.
En
definitiva se trata de decisiones que cada quien tiene que tomar, revisando en
su propia conciencia, cual debe ser la decisión más acertada, en determinadas
circunstancias, para decidir estar y encontrar en ello experiencias importantes
y valiosas, que harán tu vida más gratificante.
Qué
triste y desalentador resulta, cuando observamos que paradigmas erróneos puedan
conducir al ser humano, en general, a decidir no estar. Eso muy
desafortunadamente los priva de disfrutar la alegría y las enormes
satisfacciones que te proporciona el compartir en familia.
En
fin, es tu decisión, única, personal y consciente, de dar un paso al frente y
liberarte así de las barreras inútiles que perturban tu visión de la vida y sus
circunstancias.
Sunrise,
Agosto 8, 2018
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