EL EXTRAÑO MUNDO DE SUBUSO
Cuando
era muy joven, no sé si lo oí de alguien, o lo leí en alguna parte; no alcanzo
a recordar, pero lo que si se es que dicha expresión la hice mía, y en
multiplicidad de ocasiones la utilicé para referirme a aquellas cosas que nos
son extrañas; o se encuentran dislocadas por alguna razón; o en todo caso
representan lo que no debería ser, pero tristemente es.
Efectivamente,
El Extraño Mundo de Subuso, era una historieta con cierto tinte surrealista,
sobre una absurda región imaginaria, que se publicó por allá a mediados del
siglo pasado, y en la que el protagonista, Subuso, era un personajillo miope,
con una gorra y unos inmensos y especiales lentes, que solo veía lo que quería
ver. Como es lógico suponer, lo que él quería ver era siempre hermoso y grato.
Nada era malo.
Bueno,
en Venezuela parece como si en algún momento del pasado reciente hubieran
repartido millones de esos lentes, y de golpe y porrazo, buena parte de la
población hubiera entrado en ese mundo imaginario.
Irreal
un país, en el que cualquier cosa, por muy mala que sea, es asumida, aceptada e
interpretada con la mayor naturalidad, especialmente si eso malo y
distorsionado tiene que ver con el gobierno. Con los hombres que gobiernan. Con
los políticos. Con los prohombres, con los supuestos a dar el ejemplo. Nada
parece mal en ese particularmente extraño mundo del hombre de los lentes.
Lo más
extraño es que para aquellos que desde cualquier trinchera levantamos la voz
poniéndole nombre a los desafueros, a las componendas, al desgobierno, a las
trampas, a las triquiñuelas, a las ollas podridas que se cocinan cada día en
nuestro país, está reservada una etiqueta de “traidores de la patria”,
simplemente porque no estamos de acuerdo con la gestión de un gobierno que se
ha cansado de violar la constitución, y a la destrucción de las instituciones
establecidas, toda vez que es el conjunto de estas las que le dan sustento a
una democracia. Lo contrario es el desmadre absoluto, tal cual lo que vemos en
la Venezuela de hoy.
.Aquellos
que han tenido la oportunidad de leer mi blog, o en su defecto mi libro “Reflexiones
Solitarias”, observarán que en el capítulo II, le dediqué 26 reflexiones a la
situación política venezolana. Ellos abarcan un periodo de más de 2 años,
siempre tratando de cubrir aquellos aspectos que en su momento consideré más
relevantes para pronunciarme sobre ellos.
Solo a
título de refrescarnos la memoria, me referiré solo a algunos de ellos, y a la
que ha sido una constante en mi sentir y pensar sobre lo que ha ocurrido y
ocurre en Venezuela al día de hoy.
Por allá
en el año 2004, cuando apenas asomaba
las garras el futuro régimen, me permití comentar lo siguiente:
“Los
que de alguna manera hemos cumplido con nuestras responsabilidades
profesionales; los que sentimos que aún tenemos el deber de seguir
contribuyendo con nuestro país, los que pusimos nuestro esfuerzo por una
Venezuela mejor, hoy sentimos que nuestro esfuerzo, lucha y sacrificio por
brindarles un país en el que nuestros hijos y nietos pudieran sentirse
orgullosos, vemos con estupor, con rabia y con tristeza como la sinrazón, la
barbarie, la mediocridad, se ha venido apoderando de nuestro país y a cada
instante se nos conduce a un precipicio en donde solo encontraremos dolor.”
Pasados
los años, y ya abierto mi blog, en Julio del 2016 señalé:
“Los entronizados en el poder, esa pandilla de corruptos,
ineptos, incapaces e incompetentes, hacen lo indecible para prolongar su
permanencia en el poder, a pesar, y sin ningún escrúpulo, del mayoritario rechazo
que a sus políticas manifestara el pueblo Venezolano en las pasadas elecciones
del mes de Diciembre del 2015. Rechazo que ha ido in crescendo, como se
manifestado en las manifestaciones y protestas que día a día realizan los
Venezolanos para expresar su rabia, impotencia y su desazón, por la urgente
necesidad de un cambio de régimen, que Dios quiera pueda producirse por las
vías constitucionales, pacíficas y electorales establecidas en nuestra Carta
Magna.
A
pesar de ello, lo que el pueblo recibe a cambio es represión y más represión,
amenazas, insultos y más retorica demagoga y populista, todo por exigir todo lo
que un Gobierno debería darles sin pedirlo, como es seguridad, salud,
alimentos, medicinas y, sobre todo, paz y progreso.”
En
Julio del 2017, manifesté lo siguiente:
“Esa
es la diferencia; aquí se trata de la lucha entre dos visiones del mundo completamente antagónicas e
irreconciliables. Se trata de la lucha entre la razón y la barbarie; entre la
sensatez y la locura; entre la probidad y la corrupción; entre una visión
democrática del mundo versus la autocracia, el fascismo, el autoritarismo,
representado en este oprobioso régimen, que pretende imponer su voluntad a la
fuerza, sin consideración alguna por más del 80% de los Venezolanos que firmemente
rechaza a este mal llamado gobierno´
Siguiendo
en la misma tónica, en Septiembre del 2017, expresé:
“Hoy
entregados en brazos del régimen Cubano, quienes se encargan de preparar todo
el tinglado necesario para culminar este proceso, el gobierno enfrenta tal vez
el mayor rechazo que régimen alguno haya recibido de la comunidad
internacional, quienes sin cortapisas ni dudas de ninguna naturaleza, se han
expresado en boca de sus líderes, contrarios a un régimen que ha subyugado las
libertades de todo orden en Venezuela, violador conspicuo de los derechosa
humanos más elementales, y que ha llevado a Venezuela a la más profunda crisis
política, económica y social de toda su historia.”
De
igual modo, ya para Diciembre del 2017, y en una manifestación de resistencia
al sentimiento de haber perdido a mi país , escribí:
“Y
así pudiéramos seguir mencionando índices hasta el cansancio que demuestran
claramente el nivel de desgracia que sufre Venezuela, y muy lamentablemente no
se vislumbra una luz al final del túnel. Cada día que pasa siento que perdí a
mi país, que no hay opciones para lograr el anhelado cambio, que es tal el
nivel de sojuzgamiento al que tienen sometido al pueblo venezolano que
pareciera que hemos perdido la voluntad de luchar. El hambre, la miseria y las
necesidades del pueblo venezolano lo han desviado del camino, y hoy solo se
lucha por sobrevivir; mientras tanto el régimen se consolida y se atornilla en
el poder.
Sé
que el título de esta reflexión puede sonar muy pesimista de mi parte, pero es
que los signos que vemos en nuestro pueblo parecieran señalar que el gobierno
ha tomado todos los espacios, y tienen todo el poder para mantenernos a raya en
nuestras aspiraciones de libertad.
Me
resisto a rendirme frente a esta
pandilla de forajidos que se han adueñado de Venezuela, y así como yo estoy
seguro que la mayoría del pueblo venezolano piensa lo mismo. Hoy me reafirmo en
esa convicción. No se trata de un simple deseo, sino de una realidad que se
vive en Venezuela día tras día. La lucha ha sido y es desigual; ellos amparados
en las armas, en su brutal represión, en el amedrentamiento expresado en todas
sus formas, apoyados en forma descarada por unos poderes públicos secuestrados
por el régimen.”
Finalmente,
en Abril del 2018,la última vez que escribi sobre Venezuela, hasta hoy, y en
aquella oportunidad dije:
“Ahora,
a estas alturas, debatimos sobre si votamos o no en unas írritas elecciones
convocadas ilegalmente por la Asamblea Nacional Constituyente para el próximo
20 de Mayo. Aquí no puede uno dejar de sorprenderse, y apenas atina a observar
como parte de la oposición venezolana incomprensiblemente, se presta a
participar en esta farsa que apunta definitivamente a entronizar en el poder a
Nicolás Maduro, con todo lo que ello implica para nuestro país. No es
entendible, que haya quienes piensan que ello es posible, y de que seremos
capaces de sacar del poder a esta pandilla de forajidos por la vía de los
votos; y más que eso piensan que son capaces de movilizar a un pueblo hambriento
y depauperado a expresarse en unas elecciones cuyos resultados ya están
cantados, gracias a los buenos oficios del siempre bien dispuesto Consejo
Nacional Electoral.
Increíble
pero cierto; frente a todo esto, lo que nos queda es resistir, y seguir resistiendo,
con el apoyo de la comunidad internacional, que ha sido reiterativa en su apoyo
a Venezuela en su lucha por regresar a una democracia plena, y al logro de unas
elecciones libres y transparentes que nos permita elegir a gobernantes probos
que estén dispuestos a luchar sin cansancio por la reconstrucción de
Venezuela.”
Así
es, mis queridos lectores, en Venezuela parece que nos hubieran implantado los
lentes de Subuso, que no nos permiten ver sino solo aquello que el régimen
quiera que veamos. Tenemos que abrir los ojos, deshacernos de esos lentes
miopes, y para mediocres, a fin de tomar las decisiones que correspondan para
confrontar de una manera definitiva a este régimen cobarde y asesino.
En
fecha reciente, uno de los más conspicuos representantes del régimen declaró
que, “si esta patria no es nuestra, no será de nadie”. La misma no amerita
comentario, y se explica por si sola; o sea, y parafraseando al respetado
columnista Laureano Márquez, “pero, por lo que parece, estamos llegando al
llegadero: el aviso de la frase nos concierne, si no detenemos el abuso,
debemos prepararnos para aceptar con resignación, la aniquilación total.”
Cerramos
estas reflexiones utilizando las mismas palabras que usó recientemente en su
último artículo, mi distinguido amigo Gustavo Coronel al decir:
“Estimados
compatriotas amantes de la democracia, libertad y dignidad: la rebelión
ciudadana es la única vía posible para lograr la redención moral de Venezuela.”
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