Wednesday, August 22, 2018



EL EXTRAÑO MUNDO DE SUBUSO

Cuando era muy joven, no sé si lo oí de alguien, o lo leí en alguna parte; no alcanzo a recordar, pero lo que si se es que dicha expresión la hice mía, y en multiplicidad de ocasiones la utilicé para referirme a aquellas cosas que nos son extrañas; o se encuentran dislocadas por alguna razón; o en todo caso representan lo que no debería ser, pero tristemente es.

Efectivamente, El Extraño Mundo de Subuso, era una historieta con cierto tinte surrealista, sobre una absurda región imaginaria, que se publicó por allá a mediados del siglo pasado, y en la que el protagonista, Subuso, era un personajillo miope, con una gorra y unos inmensos y especiales lentes, que solo veía lo que quería ver. Como es lógico suponer, lo que él quería ver era siempre hermoso y grato. Nada era malo.

Bueno, en Venezuela parece como si en algún momento del pasado reciente hubieran repartido millones de esos lentes, y de golpe y porrazo, buena parte de la población hubiera entrado en ese mundo imaginario.

Irreal un país, en el que cualquier cosa, por muy mala que sea, es asumida, aceptada e interpretada con la mayor naturalidad, especialmente si eso malo y distorsionado tiene que ver con el gobierno. Con los hombres que gobiernan. Con los políticos. Con los prohombres, con los supuestos a dar el ejemplo. Nada parece mal en ese particularmente extraño mundo del hombre de los lentes.

Lo más extraño es que para aquellos que desde cualquier trinchera levantamos la voz poniéndole nombre a los desafueros, a las componendas, al desgobierno, a las trampas, a las triquiñuelas, a las ollas podridas que se cocinan cada día en nuestro país, está reservada una etiqueta de “traidores de la patria”, simplemente porque no estamos de acuerdo con la gestión de un gobierno que se ha cansado de violar la constitución, y a la destrucción de las instituciones establecidas, toda vez que es el conjunto de estas las que le dan sustento a una democracia. Lo contrario es el desmadre absoluto, tal cual lo que vemos en la Venezuela de hoy.

.Aquellos que han tenido la oportunidad de leer mi blog, o en su defecto mi libro “Reflexiones Solitarias”, observarán que en el capítulo II, le dediqué 26 reflexiones a la situación política venezolana. Ellos abarcan un periodo de más de 2 años, siempre tratando de cubrir aquellos aspectos que en su momento consideré más relevantes para pronunciarme sobre ellos.

Solo a título de refrescarnos la memoria, me referiré solo a algunos de ellos, y a la que ha sido una constante en mi sentir y pensar sobre lo que ha ocurrido y ocurre en Venezuela al día de hoy.

Por allá en el año 2004, cuando apenas  asomaba las garras el futuro régimen, me permití comentar lo siguiente:

“Los que de alguna manera hemos cumplido con nuestras responsabilidades profesionales; los que sentimos que aún tenemos el deber de seguir contribuyendo con nuestro país, los que pusimos nuestro esfuerzo por una Venezuela mejor, hoy sentimos que nuestro esfuerzo, lucha y sacrificio por brindarles un país en el que nuestros hijos y nietos pudieran sentirse orgullosos, vemos con estupor, con rabia y con tristeza como la sinrazón, la barbarie, la mediocridad, se ha venido apoderando de nuestro país y a cada instante se nos conduce a un precipicio en donde solo encontraremos dolor.”

Pasados los años, y ya abierto mi blog, en Julio del 2016 señalé:

Los entronizados en el poder, esa pandilla de corruptos, ineptos, incapaces e incompetentes, hacen lo indecible para prolongar su permanencia en el poder, a pesar, y sin ningún escrúpulo, del mayoritario rechazo que a sus políticas manifestara el pueblo Venezolano en las pasadas elecciones del mes de Diciembre del 2015. Rechazo que ha ido in crescendo, como se manifestado en las manifestaciones y protestas que día a día realizan los Venezolanos para expresar su rabia, impotencia y su desazón, por la urgente necesidad de un cambio de régimen, que Dios quiera pueda producirse por las vías constitucionales, pacíficas y electorales establecidas en nuestra Carta Magna.

A pesar de ello, lo que el pueblo recibe a cambio es represión y más represión, amenazas, insultos y más retorica demagoga y populista, todo por exigir todo lo que un Gobierno debería darles sin pedirlo, como es seguridad, salud, alimentos, medicinas y, sobre todo, paz y progreso.”

En Julio del 2017, manifesté lo siguiente:

“Esa es la diferencia; aquí se trata de la lucha entre dos visiones  del mundo completamente antagónicas e irreconciliables. Se trata de la lucha entre la razón y la barbarie; entre la sensatez y la locura; entre la probidad y la corrupción; entre una visión democrática del mundo versus la autocracia, el fascismo, el autoritarismo, representado en este oprobioso régimen, que pretende imponer su voluntad a la fuerza, sin consideración alguna por más del 80% de los Venezolanos que firmemente rechaza a este mal llamado gobierno´

Siguiendo en la misma tónica, en Septiembre del 2017, expresé:

“Hoy entregados en brazos del régimen Cubano, quienes se encargan de preparar todo el tinglado necesario para culminar este proceso, el gobierno enfrenta tal vez el mayor rechazo que régimen alguno haya recibido de la comunidad internacional, quienes sin cortapisas ni dudas de ninguna naturaleza, se han expresado en boca de sus líderes, contrarios a un régimen que ha subyugado las libertades de todo orden en Venezuela, violador conspicuo de los derechosa humanos más elementales, y que ha llevado a Venezuela a la más profunda crisis política, económica y social de toda su historia.”

De igual modo, ya para Diciembre del 2017, y en una manifestación de resistencia al sentimiento de haber perdido a mi país , escribí:

“Y así pudiéramos seguir mencionando índices hasta el cansancio que demuestran claramente el nivel de desgracia que sufre Venezuela, y muy lamentablemente no se vislumbra una luz al final del túnel. Cada día que pasa siento que perdí a mi país, que no hay opciones para lograr el anhelado cambio, que es tal el nivel de sojuzgamiento al que tienen sometido al pueblo venezolano que pareciera que hemos perdido la voluntad de luchar. El hambre, la miseria y las necesidades del pueblo venezolano lo han desviado del camino, y hoy solo se lucha por sobrevivir; mientras tanto el régimen se consolida y se atornilla en el poder.

Sé que el título de esta reflexión puede sonar muy pesimista de mi parte, pero es que los signos que vemos en nuestro pueblo parecieran señalar que el gobierno ha tomado todos los espacios, y tienen todo el poder para mantenernos a raya en nuestras aspiraciones de libertad.

Me resisto  a rendirme frente a esta pandilla de forajidos que se han adueñado de Venezuela, y así como yo estoy seguro que la mayoría del pueblo venezolano piensa lo mismo. Hoy me reafirmo en esa convicción. No se trata de un simple deseo, sino de una realidad que se vive en Venezuela día tras día. La lucha ha sido y es desigual; ellos amparados en las armas, en su brutal represión, en el amedrentamiento expresado en todas sus formas, apoyados en forma descarada por unos poderes públicos secuestrados por el régimen.”

Finalmente, en Abril del 2018,la última vez que escribi sobre Venezuela, hasta hoy, y en aquella oportunidad dije:

“Ahora, a estas alturas, debatimos sobre si votamos o no en unas írritas elecciones convocadas ilegalmente por la Asamblea Nacional Constituyente para el próximo 20 de Mayo. Aquí no puede uno dejar de sorprenderse, y apenas atina a observar como parte de la oposición venezolana incomprensiblemente, se presta a participar en esta farsa que apunta definitivamente a entronizar en el poder a Nicolás Maduro, con todo lo que ello implica para nuestro país. No es entendible, que haya quienes piensan que ello es posible, y de que seremos capaces de sacar del poder a esta pandilla de forajidos por la vía de los votos; y más que eso piensan que son capaces de movilizar a un pueblo hambriento y depauperado a expresarse en unas elecciones cuyos resultados ya están cantados, gracias a los buenos oficios del siempre bien dispuesto Consejo Nacional Electoral.

Increíble pero cierto; frente a todo esto, lo que nos queda es resistir, y seguir resistiendo, con el apoyo de la comunidad internacional, que ha sido reiterativa en su apoyo a Venezuela en su lucha por regresar a una democracia plena, y al logro de unas elecciones libres y transparentes que nos permita elegir a gobernantes probos que estén dispuestos a luchar sin cansancio por la reconstrucción de Venezuela.”

Así es, mis queridos lectores, en Venezuela parece que nos hubieran implantado los lentes de Subuso, que no nos permiten ver sino solo aquello que el régimen quiera que veamos. Tenemos que abrir los ojos, deshacernos de esos lentes miopes, y para mediocres, a fin de tomar las decisiones que correspondan para confrontar de una manera definitiva a este régimen cobarde y asesino.

En fecha reciente, uno de los más conspicuos representantes del régimen declaró que, “si esta patria no es nuestra, no será de nadie”. La misma no amerita comentario, y se explica por si sola; o sea, y parafraseando al respetado columnista Laureano Márquez, “pero, por lo que parece, estamos llegando al llegadero: el aviso de la frase nos concierne, si no detenemos el abuso, debemos prepararnos para aceptar con resignación, la aniquilación total.”

Cerramos estas reflexiones utilizando las mismas palabras que usó recientemente en su último artículo, mi distinguido amigo Gustavo Coronel al decir:

“Estimados compatriotas amantes de la democracia, libertad y dignidad: la rebelión ciudadana es la única vía posible para lograr la redención moral de Venezuela.”

Weston, Agosto 21, 2018









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