Wednesday, October 24, 2018





ESPAÑA: EL RIDÍCULO POLÍTICO


Es bien conocido mi interés por todo lo que ocurre en España, que ha sido centro de mi atención seguir de cerca todo lo que acontece en ese país. Desde que inicié la publicación de mis artículos o reflexiones en mi blog en el año 2016, le he dedicado algunos de estos a lo que ha sido el devenir político de los últimos dos años.

Para la época en que se celebraron las elecciones para elegir un nuevo gobierno en Diciembre del 2015, hasta hoy son muchos los eventos y avatares políticos que han ocurrido en España y sobre los cuales he emitido alguna opinión. Desde la intransigencia de los partidos políticos tradicionales, léase el PP y el PSOE, pasando por el desarraigado populismo de Podemos, hasta las indefiniciones de  Ciudadanos, hemos visto, en ese novísimo mapa político español, todo tipo de inconsistencias e incoherencias, en el manejo de un escenario inédito en la política española de los últimos tiempos.

Todo lo anterior condujo a un proceso indeseado y pernicioso, por no decir peligroso, que permitiera formar un nuevo gobierno, siendo que no fue sino hasta el 2016 que se pudo formar gobierno, y de alguna manera iniciar un período de cierta estabilidad institucional.

Ello no ha sido particularmente así. Desde el inicio del nuevo gobierno, su desenvolvimiento estuvo signado por todas las trabas posibles, y en la generación de conflictos de todo tipo, que imposibilitaran el desenvolvimiento político normal de un gobierno en ejercicio pleno y legítimo del poder. Así fuimos testigos de cómo las debilidades forzadas en el nuevo gobierno, fueron, a nuestro juicio, caldo de cultivo para una intensificación de las aspiraciones independentistas , particularmente de la Provincia de Cataluña, y su vieja aspiración de convertirse, al separarse de España, en una nueva república independiente.

Resultó evidente el deterioro del proceso político, que se vió complementado con las investigaciones judiciales y de otro orden sobre diversos casos de corrupción que involucraba al partido popular, y a dirigentes de la misma organización política; todo lo cual terminó afectando sensiblemente la base política del régimen de turno.

Aprovechando esas circunstancias, y ya en fecha más reciente, y mediante el mecanismo de la moción de censura en el Congreso de los Diputados, el Sr Pedro Sánchez logró que fuera aprobada la moción de censura, gracias a una alianza con Podemos y otros grupos minoritarios, entre otros aquellos que representan las corrientes independentistas de Cataluña. Gracias a ello, y no por la vía de los votos, que hubiese sido lo lógico y lo democrático, Pedro Sánchez logra así su objetivo de instalarse en La Moncloa, pese a todos los augurios, de que sería una tarea más compleja la de lograrlo por la vía electoral.

A partir de allí, es decir desde el momento en que el Sr Sánchez asume el poder ejecutivo en España, hemos sido testigos de los eventos más grotescos y ridículos que hemos podido imaginar pudiesen ocurrir en la política española. Entre acusaciones de todo orden, entre diferentes personeros de la política en ambos partidos, léase el PP y el PSOE, pasamos a lo más burlesco y bochornoso, en relación a las acusaciones relativas a las credenciales académicas de personajes como Pablo Casado, líder del PP, pasando por Cristina Cifuentes, y culminando con acusaciones de plagio al propio Presidente del Gobierno.

No había visto, ni siquiera en mi atribulado país, que es ya mucho decir, unas diatribas tan fuera de lugar, tan improvisadas como ridículas, que hayan copado, no solo los titulares de la prensa y de  los medios en general por un tiempo absolutamente innecesario; en lugar de concentrarse y centrarse en lo fundamental como es el debatir sobre las grandes temas de vital importancia para la sociedad española , en lo atinente a su economía y a su futuro desarrollo.

Me sorprende y me desilusiona contemplar cómo frente a tantas y urgentes tareas por acometer, se pierda el tiempo en, por intereses netamente de carácter político, dilucidar públicamente circunstancias, que en nada contribuyen para la solución de los ingentes problemas del país, en su globalidad. Visiones de corto plazo  ensombrecen el futuro de la política española, en detrimento de su democracia y de su desarrollo.

Como dice el refranero popular, “amanecerá y veremos”

Weston, Octubre 24, 2018

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