ESPAÑA: EL RIDÍCULO POLÍTICO
Es
bien conocido mi interés por todo lo que ocurre en España, que ha sido centro
de mi atención seguir de cerca todo lo que acontece en ese país. Desde que
inicié la publicación de mis artículos o reflexiones en mi blog en el año 2016,
le he dedicado algunos de estos a lo que ha sido el devenir político de los
últimos dos años.
Para
la época en que se celebraron las elecciones para elegir un nuevo gobierno en
Diciembre del 2015, hasta hoy son muchos los eventos y avatares políticos que
han ocurrido en España y sobre los cuales he emitido alguna opinión. Desde la
intransigencia de los partidos políticos tradicionales, léase el PP y el PSOE,
pasando por el desarraigado populismo de Podemos, hasta las indefiniciones
de Ciudadanos, hemos visto, en ese novísimo
mapa político español, todo tipo de inconsistencias e incoherencias, en el
manejo de un escenario inédito en la política española de los últimos tiempos.
Todo
lo anterior condujo a un proceso indeseado y pernicioso, por no decir peligroso,
que permitiera formar un nuevo gobierno, siendo que no fue sino hasta el 2016
que se pudo formar gobierno, y de alguna manera iniciar un período de cierta
estabilidad institucional.
Ello
no ha sido particularmente así. Desde el inicio del nuevo gobierno, su
desenvolvimiento estuvo signado por todas las trabas posibles, y en la
generación de conflictos de todo tipo, que imposibilitaran el desenvolvimiento
político normal de un gobierno en ejercicio pleno y legítimo del poder. Así
fuimos testigos de cómo las debilidades forzadas en el nuevo gobierno, fueron,
a nuestro juicio, caldo de cultivo para una intensificación de las aspiraciones
independentistas , particularmente de la Provincia de Cataluña, y su vieja aspiración
de convertirse, al separarse de España, en una nueva república independiente.
Resultó
evidente el deterioro del proceso político, que se vió complementado con las
investigaciones judiciales y de otro orden sobre diversos casos de corrupción
que involucraba al partido popular, y a dirigentes de la misma organización
política; todo lo cual terminó afectando sensiblemente la base política del
régimen de turno.
Aprovechando
esas circunstancias, y ya en fecha más reciente, y mediante el mecanismo de la moción
de censura en el Congreso de los Diputados, el Sr Pedro Sánchez logró que fuera
aprobada la moción de censura, gracias a una alianza con Podemos y otros grupos
minoritarios, entre otros aquellos que representan las corrientes
independentistas de Cataluña. Gracias a ello, y no por la vía de los votos, que
hubiese sido lo lógico y lo democrático, Pedro Sánchez logra así su objetivo de
instalarse en La Moncloa, pese a todos los augurios, de que sería una tarea más
compleja la de lograrlo por la vía electoral.
A
partir de allí, es decir desde el momento en que el Sr Sánchez asume el poder
ejecutivo en España, hemos sido testigos de los eventos más grotescos y ridículos
que hemos podido imaginar pudiesen ocurrir en la política española. Entre
acusaciones de todo orden, entre diferentes personeros de la política en ambos
partidos, léase el PP y el PSOE, pasamos a lo más burlesco y bochornoso, en relación
a las acusaciones relativas a las credenciales académicas de personajes como
Pablo Casado, líder del PP, pasando por Cristina Cifuentes, y culminando con
acusaciones de plagio al propio Presidente del Gobierno.
No había
visto, ni siquiera en mi atribulado país, que es ya mucho decir, unas diatribas
tan fuera de lugar, tan improvisadas como ridículas, que hayan copado, no solo
los titulares de la prensa y de los
medios en general por un tiempo absolutamente innecesario; en lugar de
concentrarse y centrarse en lo fundamental como es el debatir sobre las grandes
temas de vital importancia para la sociedad española , en lo atinente a su economía
y a su futuro desarrollo.
Me
sorprende y me desilusiona contemplar cómo frente a tantas y urgentes tareas
por acometer, se pierda el tiempo en, por intereses netamente de carácter político,
dilucidar públicamente circunstancias, que en nada contribuyen para la solución
de los ingentes problemas del país, en su globalidad. Visiones de corto plazo ensombrecen el futuro de la política española,
en detrimento de su democracia y de su desarrollo.
Como
dice el refranero popular, “amanecerá y veremos”
Weston,
Octubre 24, 2018
No comments:
Post a Comment