Wednesday, September 14, 2016

LA RESILIENCIA DE UN PAÍS


Algunos se preguntarán, Y eso con que se come? Pues no se trata de algo comestible pero si asimilable por aquellos que aún no posean esa capacidad.

Así es, la Resiliencia es la capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y de situaciones adversas. Originalmente fue un concepto propio de la resistencia de materiales, como es el caso de los materiales que se doblan sin romperse, para luego recuperar la situación o forma original.

Cuando la resiliencia se aplica a un grupo o a una persona, y es capaz de no romperse y recuperar su forma original, entonces estamos frente a una resiliencia adecuada, que puede sobreponerse a contratiempos; e incluso salir fortalecido de estos.

Modernamente, la resiliencia se aborda desde el punto de vista de la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades. Podríamos decir que el concepto de resiliencia se corresponde en general con el término entereza.

Para otros la resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas  o el estrés severo.

El hecho de ser una persona resiliente no significa, en modo alguno, no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. Hay sucesos de todo orden que pueden tener un impacto importante en las personas, produciendo así una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.

A pesar de todo lo indicado, las personas logran sacar la fuerza que les permite sobreponerse a esos sucesos y superarlas a lo largo del tiempo.

El abordar el tema de la resiliencia no resultó de que repentinamente se me ocurrió escribir sobre un concepto más estudiado  y analizado por el mundo de la psicología.

Por el contrario, lo que realmente motivó esta reflexión ha sido la resiliencia mostrada por los Venezolanos a lo largo de estos últimos 17 años.

Sin duda alguna, si de probar teorías se trata, Venezuela sería un caso de estudio para comprobar o demostrar, no solo lo ha sido la resiliencia individual, sino sobre todo la colectiva.

Venezuela ha sido sometida en todos estos años a un preconcebido plan de destrucción de un país, con la inestimable ayuda del G-2 Cubano, que han hecho y cubierto así todas las etapas, para llevar a un país a la postración en que se encuentra hoy, y sin muchas expectativas de superación en el corto plazo.

Que mayor resiliencia se puede pedir a un pueblo que ha soportado los mayores dislates que puedan ejecutarse en materia económica, hasta llevarlo a la situación actual de crisis extrema, ya crisis humanitaria, en materia de alimentación y salud.

Que más resiliencia se puede pedir a un pueblo, cuyo dinero no les alcanza ni siquiera para cubrir o satisfacer sus necesidades más elementales.

Que más resiliencia se le puede exigir a un pueblo, cuando ni siquiera pueden salir a las calles sin riesgo de ser atracados, o lo que es peor aún, asesinados impunemente sin razón alguna.

Que más resiliencia se le puede pedir a un pueblo, cuando vives en un país con una de las inflaciones más altas del mundo, un país donde la represión está a la orden del día hasta por pensar distinto al régimen; y donde la persecución política se utiliza como mecanismo de amedrentamiento del adversario.

Que más resiliencia se puede pedir a un país que cada día ve, sufre y soporta los desmanes que comete el Gobierno, que los afecta en lo individual y también en lo colectivo.

Un país donde la apuesta del día es preguntarse, o no saber si vas a comer mañana, no solo porque no consigas los alimentos, sino porque aun consiguiéndolos, no estás en la capacidad de pagarlos.

Mi país y mi gente no dejan de sorprenderme. Cada día observo esa latente y sorprendente capacidad de resistencia, frente a la adversidad que los acogota y desgasta. Esa disposición a la lucha, sin tregua ni cuartel, pero con la serenidad de propósitos colectivos comunes, siendo el más importante de ellos, el de poder salir, como se lo han propuesto, de este viciado, corrupto e incompetente Gobierno.

Al final del camino, la resiliencia del pueblo Venezolano se impondrá; su espíritu de lucha y su indoblegable voluntad, lograrán el objetivo que no es otro que deshacernos de este vergonzoso Gobierno, y de todos aquellos que lo han acompañado, activa o pasivamente, en este desastre.

Así será, y así como ha demostrado una resiliencia enorme para enfrentar las adversidades sin descanso y sin desmayo, habrá que tener la misma o más resiliencia para enfrentar las dificultades del futuro para salir adelante, y para coadyuvar sin descanso en la ingente tarea que se avecina en la reconstrucción de Venezuela para las generaciones futuras.

Septiembre 14, 2016


FPP

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