LA RESILIENCIA DE UN PAÍS
Algunos
se preguntarán, Y eso con que se come? Pues no se trata de algo comestible pero
si asimilable por aquellos que aún no posean esa capacidad.
Así
es, la Resiliencia es la capacidad de los seres humanos para superar períodos
de dolor emocional y de situaciones adversas. Originalmente fue un concepto
propio de la resistencia de materiales, como es el caso de los materiales que
se doblan sin romperse, para luego recuperar la situación o forma original.
Cuando
la resiliencia se aplica a un grupo o a una persona, y es capaz de no romperse
y recuperar su forma original, entonces estamos frente a una resiliencia
adecuada, que puede sobreponerse a contratiempos; e incluso salir fortalecido
de estos.
Modernamente,
la resiliencia se aborda desde el punto de vista de la psicología positiva, la
cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres
humanos, y no en sus debilidades. Podríamos decir que el concepto de
resiliencia se corresponde en general con el término entereza.
Para
otros la resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr
adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.
El
hecho de ser una persona resiliente no significa, en modo alguno, no sentir
malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. Hay sucesos de
todo orden que pueden tener un impacto importante en las personas, produciendo
así una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.
A
pesar de todo lo indicado, las personas logran sacar la fuerza que les permite
sobreponerse a esos sucesos y superarlas a lo largo del tiempo.
El
abordar el tema de la resiliencia no resultó de que repentinamente se me ocurrió
escribir sobre un concepto más estudiado
y analizado por el mundo de la psicología.
Por
el contrario, lo que realmente motivó esta reflexión ha sido la resiliencia
mostrada por los Venezolanos a lo largo de estos últimos 17 años.
Sin
duda alguna, si de probar teorías se trata, Venezuela sería un caso de estudio
para comprobar o demostrar, no solo lo ha sido la resiliencia individual, sino
sobre todo la colectiva.
Venezuela
ha sido sometida en todos estos años a un preconcebido plan de destrucción de
un país, con la inestimable ayuda del G-2 Cubano, que han hecho y cubierto así
todas las etapas, para llevar a un país a la postración en que se encuentra
hoy, y sin muchas expectativas de superación en el corto plazo.
Que
mayor resiliencia se puede pedir a un pueblo que ha soportado los mayores
dislates que puedan ejecutarse en materia económica, hasta llevarlo a la
situación actual de crisis extrema, ya crisis humanitaria, en materia de
alimentación y salud.
Que
más resiliencia se puede pedir a un pueblo, cuyo dinero no les alcanza ni
siquiera para cubrir o satisfacer sus necesidades más elementales.
Que
más resiliencia se le puede exigir a un pueblo, cuando ni siquiera pueden salir
a las calles sin riesgo de ser atracados, o lo que es peor aún, asesinados
impunemente sin razón alguna.
Que
más resiliencia se le puede pedir a un pueblo, cuando vives en un país con una
de las inflaciones más altas del mundo, un país donde la represión está a la
orden del día hasta por pensar distinto al régimen; y donde la persecución
política se utiliza como mecanismo de amedrentamiento del adversario.
Que
más resiliencia se puede pedir a un país que cada día ve, sufre y soporta los
desmanes que comete el Gobierno, que los afecta en lo individual y también en
lo colectivo.
Un
país donde la apuesta del día es preguntarse, o no saber si vas a comer mañana,
no solo porque no consigas los alimentos, sino porque aun consiguiéndolos, no
estás en la capacidad de pagarlos.
Mi
país y mi gente no dejan de sorprenderme. Cada día observo esa latente y
sorprendente capacidad de resistencia, frente a la adversidad que los acogota y
desgasta. Esa disposición a la lucha, sin tregua ni cuartel, pero con la
serenidad de propósitos colectivos comunes, siendo el más importante de ellos,
el de poder salir, como se lo han propuesto, de este viciado, corrupto e
incompetente Gobierno.
Al
final del camino, la resiliencia del pueblo Venezolano se impondrá; su espíritu
de lucha y su indoblegable voluntad, lograrán el objetivo que no es otro que
deshacernos de este vergonzoso Gobierno, y de todos aquellos que lo han
acompañado, activa o pasivamente, en este desastre.
Así
será, y así como ha demostrado una resiliencia enorme para enfrentar las
adversidades sin descanso y sin desmayo, habrá que tener la misma o más
resiliencia para enfrentar las dificultades del futuro para salir adelante, y
para coadyuvar sin descanso en la ingente tarea que se avecina en la
reconstrucción de Venezuela para las generaciones futuras.
Septiembre
14, 2016
FPP
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