Friday, September 9, 2016

LA SOLIDARIDAD

Hoy me levanté pensando sobre un valor al cual no se le ha dado, a veces, la importancia que tiene. Quizás muchas personas no tienen claro todo el alcance y significado de lo que implica la solidaridad.

Esta reflexión si bien aparecerá en mi blog, como un tema de carácter general, también tiene un destinatario definido, que al leerlo sabrá que ha sido la fuente y razón que me ha motivado a escribir sobre este tema.

Se conoce con el término de solidaridad a aquel sentimiento, o también considerado por muchos un valor, a través del cual las personas se sienten y reconocen unidos, y compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales, y conformando además uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna.

De esta manera se dice que una acción es solidaria cuando está orientada a la satisfacción de las necesidades de los otros, y no a las propias.

La solidaridad puede ser concebida o analizada desde una perspectiva individual y colectiva y, por otro lado, como un fenómeno sociológico relacionado con la dimensión moral del ser humano.

Aquí quiero referirme solo a la solidaridad individual, y así vemos cuando alguien toma la decisión de ayudar a otro, o a un colectivo, en una situación de necesidad, está realizando una acción altruista y generosa.

La solidaridad es una consecuencia lógica de la dimensión social del ser humano. En ese sentido, tenemos el impulso natural de satisfacer nuestras necesidades como corresponde, pero al mismo tiempo sentimos empatía por los demás, y este sentimiento es el origen de la acción solidaria.

No todas las personas tienen claro, como dije antes, de lo que significa ser solidario; y muchísimo menos la práctica de la misma en su vida ordinaria. El individualismo como concepto de vida, aunado al natural egoísmo que anida en el ser humano, no son factores que necesariamente faciliten que en la persona se manifieste un sentimiento o condición innata de solidaridad.

Ese sentido de solidaridad como valor ético, solo se espera y manifiesta en personas de altos valores morales, que como producto de su formación y valoración de las circunstancias a su alrededor, y la fortaleza de sus convicciones, no son presa fácil de las multivariadas tentaciones de todo orden que lo circundan.

Solo personas de esas características son o se convierten, no solo en personas solidarias, sino que además son factores activos de cambio frente a otros en su entorno, predicando, si se quiere, con el ejemplo de sus acciones y de sus vidas mismas.

La solidaridad no es un concepto abstracto; por el contrario es un valor que debería estar anclado firmemente en el corazón y en los sentimientos de todo ser humano. Si hubiesen más personas solidarias en el mundo, como una consecuencia natural se incrementaría la solidaridad colectiva, ya sea entre comunidades, y más importante aún, entre naciones. Si ello fuere así, viviríamos posiblemente en un mundo mucho mejor, más cercano a lo que es una constante en el ser humano, cual es la búsqueda de su bienestar y de su felicidad.

La solidaridad como valor moral no es una exclusividad de algunos como si fuesen unos ungidos; por el contrario es una tarea urgente que todos debemos entender y aprender para convertirnos en mejores seres humanos; más satisfechos de nuestras acciones en beneficio de los demás, sobre todo de aquellos que más lo necesitan.

Tampoco la solidaridad es un concepto exclusivo de alguna religión en particular, como he dicho antes, es un valor ético común a cualquier creencia, que tiene y debe formar parte esencial de nuestra filosofía de vida.

He vivido personalmente lo que es la solidaridad en su más prístina manifestación, y por ello quería reflejar en este mensaje, la importancia de vivir apegados, en la medida de lo posible, a los más altos valores morales y espirituales, que hacen nuestra vida más plena, frente a nosotros mismos y frente a los demás.

Concluyamos esta reflexión con dos frases que resumen, a mi juicio, el sentido ético de la solidaridad.

“El primer paso en la evolución de la ética es un sentido de solidaridad con otros seres humanos”. ( Albert Schweitzer. Médico, filósofo y teólogo Franco-Alemán).

“La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno  para que todos seamos realmente responsables de todos.” ( Juan Pablo II ).

Septiembre 9, 2016


FPP

No comments:

Post a Comment