Tuesday, September 13, 2016

UNA PERLA EN LA ARENA



Para mi hermana de
La vida, AFG


Anoche me acosté pensando en una frase que alguien muy cercano a mis sentimientos mencionó a propósito de calificar a una persona amiga como “Una Perla en la Arena”.  Sin duda era uno de los más  bellos cumplidos que se pueden decir al referirse a alguien con quien te unen lazos estrechos de amistad y hermandad.

Ustedes se imaginan lo que significa encontrar una perla en la arena? eso es casi una tarea de dimensiones extraordinarias, por no decir imposible; y utilizar esa frase para connotar, o adjudicársela a una persona, para indicarle lo que significa en su vida o en tenerlo como su amigo, o más que eso, su hermano. Eso, de verdad, me hizo reflexionar  no sobre lo que impactó en el destinatario del mensaje, sino más bien en quien lo dirigía.

Efectivamente, la que verdaderamente es una Perla en la Arena es ella, y tengo sobrados motivos o razones para considerar que esto es así, no solo por los más de 25 años de relación cercana, íntima y estrecha, que ha sido probada en todas las circunstancias y vicisitudes de la vida.

Ciertamente no es nada fácil, por no decir imposible, pretender encontrar una perla en la arena. Pero aquí, metafóricamente hablando si estamos en presencia de alguien muy especial, que solo por tener el corazón muy grande se puede permitir hacer aseveraciones de tal naturaleza. Solo las personas despojadas de toda clase de egoísmos, llenos de una enorme humildad, y con acendrados valores espirituales, pueden despojarse de posturas mundanas o de ocasión, y pueden expresar sus sentimientos con esa naturalidad que les caracteriza.

Ese es precisamente el caso de mi hermana de la vida; a quien dedico con profundo cariño estas líneas para dejar  plasmada, en una breve semblanza,  una persona muy especial en mi vida y en mis sentimientos.

Ella ha sido siempre un magnífico ejemplo de muchas cosas; pero en particular, de lo que significa ser una esposa leal y comprometida con el bienestar de su familia; una madre abnegada y dedicada por entero a sus hijas por quienes ha luchado sin cesar para que sean las mujeres que son hoy en día; una abuela amorosa y entregada; y una hija ejemplar para con sus padres; y una hermana siempre presente para los suyos; y por supuesto, una amiga incondicional.

Yo particularmente suelo llamarla Madre Teresa de Calcuta, y ello, no por broma, sino porque es la persona que he encontrado a lo largo de mi vida, más parecida a los patrones de conducta que identificaron a la Madre Teresa.

Una fiel y profunda creyente, una practicante constante de los más relevantes valores cristianos; de carácter compasivo y de una caridad sin límites, solidaria hasta los tuétanos; y sobre todo, su compromiso sincero en apoyar las causas más nobles en beneficio de los más necesitados.

Sin duda, todas esas virtudes, características particulares de mi hermana, no solo la hacen una persona muy especial; y sin que me quede nada por dentro, es lo más cercano que hay a encontrarse “Una Perla en la Arena”.

Como todo ser humano, no está exenta de cometer errores, ni de tener imperfecciones, pero lo asombroso, es su constante dedicación a mejorar, elevarse sobre sus carencias, para ser cada día una mejor persona, siempre acompañada de todas esas virtudes propias de las personas especiales.

Para mí en lo particular, y para mi familia, ha sido un regalo de Dios, el permitirnos tenerla en nuestras vidas durante tantos años; así como el enorme privilegio del poder disfrutar de su hermandad.

Así es mi Gorda, créetelo de veras, la que eres verdaderamente Una Perla en la Arena eres tú, y nosotros, no hemos sido sino solo pequeños granos de arena que forman parte de un todo que eres tú misma.

Septiembre 13, 2016


FPP  

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