UN COMPROMISO DE VIDA
Hoy me hice la pregunta, Cuál es el propósito de este blog?
Para que publicar aquellas cosas que pienso sobre diferentes tópicos? Quien
quiero que lo lea?; y la verdad es que llegué a una simple conclusión, esto está
hecho para mi familia y cuando digo familia me refiero a lo que es mi núcleo
familiar más cerrado, es decir mi esposa, mis hijas, mis nietos y tal vez
alguno que otro amigo cercano con el cual me sienta particularmente
identificado o que consideramos como un miembro más de nuestra familia.
Lo anterior trajo como consecuencia en querer referirme a un
aspecto que hoy por hoy se ha ido diluyendo como lo es el compromiso
con la familia. La familia como base fundamental de la sociedad encuentra su
origen en la Biblia cuando Dios decidió que Adán tuviese una compañera y de
allí se produjera la descendencia necesaria para poblar al mundo. Esa fue la
primera familia y de allí se hizo evidente el rol fundamental que juegan los
miembros de una familia. Estos todos tienen la tarea de complementarse
mutuamente; es decir, de contribuir cada uno para que el otro (los otros) sean
unas personas plenas en su más amplio sentido.
Podemos decir entonces que el compromiso con la familia sería
la contribución que cada uno de sus miembros hace para que los otros puedan
cumplir el rol que les corresponde en la sociedad, pueda desarrollar su propio
proyecto de vida y cuente con los recursos necesarios para realizarlo.
Creo que es tarea fundamental de los padres la de inculcar
la importancia del compromiso ético-moral que se tiene con el resto de los
miembros de su familia, no solo visto como una responsabilidad personal, sino como una responsabilidad social. Nuestros
padres nos enseñaron que hasta el final de nuestras vidas siempre estará
presente la responsabilidad con la familia; el asegurarles su bienestar
personal y espiritual y, en la medida de las posibilidades de cada miembro de
la familia, asegurarle a nuestros padres la satisfacción de sus necesidades, en
todos los órdenes.
Ese es el compromiso que mi generación ha cumplido
cabalmente, porque responde a una formación férrea en la valoración e
importancia de la familia, y es por ello que veo con preocupación que en el
mundo de hoy se ha venido desdibujando para convertir lo que es el compromiso
con la familia, en algo meramente social, de circunstancias, preferiblemente
gratas, ocasional; pero no en ese compromiso profundo por contribuir a que la
familia sea el eje y centro de nuestro diario devenir. Es entendible, que de
una familia se derivan otras, y esas otras ya generan su propia identidad, sus
propias necesidades y sus propios compromisos; pero en la medida en que
tengamos muy claros nuestro compromiso global, en esa misma medida la tendremos
con nuestra propia familia.
De lo que se trata en síntesis es de un compromiso de vida,
un compromiso acendrado en nuestra mente y en nuestro corazón, es el compromiso
que tenemos con nuestros padres, con nuestros hijos; y así igualmente el que
tienen los hijos para con sus padres; y en ese núcleo se concentran todos los
sentimientos que unen a la familia, como son el amor desinteresado, aquel que
no pide nada a cambio, y el que nos une indefectiblemente.
No olvidemos que la relación familiar tiene el poder de
hacer fructificar a sus miembros o de acabar con sus ilusiones y posibilidades
de vida; por ello es que ese compromiso de vida va mucho más allá de un simple
convencionalismo social, o de una costumbre o de algo para sentirnos bien; nó,
es algo más que eso, es el verdadero compromiso de estar ahí siempre para
nuestros padres y para nuestros hijos en todos los momentos, buenos y malos;
alegres o tristes; de opulencia o necesidad, en fin, en todos donde se requiera
la presencia solidaria de todos sus miembros para coadyuvar en el bienestar
colectivo de toda la familia.
FPP
Marzo 14, 2016
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