Thursday, March 17, 2016

UNA NOMINACIÓN INTELIGENTE


En dias pasados  el Presidente de los Estados Unidos, en cumplimiento de su deber constitucional, y a propósito de la vacancia dejada en la Corte Suprema de los Estados Unidos, con motivo del fallecimiento del Magistrado Antonin Scalia,  procedió a nominar  un candidato para ocupar dicha posición, en la persona del Juez  Merrick Garland. Hoy tuve la oportunidad de escuchar al Presidente en la ocasión en que hizo tal nominación y las palabras que dijo al respecto.

Después de  escuchar al Presidente, me quedé reflexionando sobre el significado institucional que tal responsabilidad implica. Tal nominación vino precedida por todo un aluvión de opiniones generadas a raíz de la muerte del Juez  Scalia, en el sentido de que el Presidente no debía nominar a nadie pues estaba en su último año de mandato, y debía dejar esa responsabilidad al nuevo Presidente cuyo periodo se inicia el próximo año.

Me impresiona ver como subalternos intereses políticos, se pretenden imponer sobre un asunto de tanta relevancia para el país, y por las implicaciones que tiene. Tratar de imponer un criterio fuera del marco constitucional para que el Presidente se abstuviera de hacer la nominación en referencia, me ha parecido, por decir lo menos, un exabrupto tanto en lo jurídico como en lo político. Sobreponer los intereses de un determinado partido político, en este caso el partido Republicano, por manera de abrogarse la nominación del tal Magistrado, a un potencial e improbable Presidente Republicano, es, a mi juicio, una  arbitrariedad y un irrespeto institucional a una de las más relevantes y respetadas instituciones del sistema democrático de este país y de cualquier otro.

Creo que pretender coartar al Presidente en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, es un artificio inadecuado, con el peor de los intereses políticos partidistas. El Presidente no se hizo eco de tales pretensiones y procedió a hacer la nominación de un candidato, que no solo cumple los requisitos mínimos para el cargo al cual se le propone, sino que ha sido un Juez que en oportunidad anterior, el Senado confirmó su designación para el cargo de Chief Justice of the United States Court of Appeals for the District of Columbia, cargo que actualmente ocupa. En otras palabras, el Presidente se la puso bien difícil a los Republicanos en el Congreso, toda vez  que el Juez Garland, con una impecable hoja de servicio público, no les facilita la posibilidad de que su nominación sea rechazada.

El caso es que algunos Senadores Republicanos han fijado posición en cuanto a no permitir siquiera la posibilidad del “Hearing” que se merece el Juez Garland, con el propósito de aprobar o negar su designación; todo ello en su afán de cerrar los caminos que faciliten ese proceso.

Desafortunadamente, en mi opinión, dentro de las dificultades que atraviesa y la crisis que campea en el seno del partido Republicano, este elemento viene a añadirle un ingrediente más a la continuidad de sus errores en el manejo de las relaciones políticas entre los partidos Demócrata y Republicano.  Su afán de torpedear cualquier iniciativa del Ejecutivo , simplemente porque esa es la razón principal de su quehacer político hoy por hoy, no hace sino acrecentar la visión que muchos tenemos sobre la poca integridad institucional, que hoy demuestran algunos personeros de dicho partido.

Esto que está ocurriendo actualmente aquí en este país, me hizo recordar el proceso de escogencia, selección y designación de Magistrados en el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, lo cual se hizo el pasado mes de Diciembre, violando todas las reglas y normas constitucionales y legales establecidas para tales designaciones. No quiero ni pensar que aquí se puedan comportar de manera similar a como lo han hecho en Venezuela.

Si eso fuera así, que Dios nos libre de un próximo Presidente Republicano, más aun si ese fuere un individuo como Donald Trump.

Marzo 17, 2016


FPP

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