UNA NOMINACIÓN
INTELIGENTE
En dias pasados el Presidente de los Estados Unidos, en
cumplimiento de su deber constitucional, y a propósito de la vacancia dejada en
la Corte Suprema de los Estados Unidos, con motivo del fallecimiento del Magistrado
Antonin Scalia, procedió a nominar un candidato para ocupar dicha posición, en
la persona del Juez Merrick Garland. Hoy
tuve la oportunidad de escuchar al Presidente en la ocasión en que hizo tal
nominación y las palabras que dijo al respecto.
Después de escuchar al Presidente, me quedé reflexionando
sobre el significado institucional que tal responsabilidad implica. Tal
nominación vino precedida por todo un aluvión de opiniones generadas a raíz de
la muerte del Juez Scalia, en el sentido
de que el Presidente no debía nominar a nadie pues estaba en su último año de
mandato, y debía dejar esa responsabilidad al nuevo Presidente cuyo periodo se
inicia el próximo año.
Me impresiona ver como
subalternos intereses políticos, se pretenden imponer sobre un asunto de tanta
relevancia para el país, y por las implicaciones que tiene. Tratar de imponer
un criterio fuera del marco constitucional para que el Presidente se abstuviera
de hacer la nominación en referencia, me ha parecido, por decir lo menos, un
exabrupto tanto en lo jurídico como en lo político. Sobreponer los intereses de
un determinado partido político, en este caso el partido Republicano, por
manera de abrogarse la nominación del tal Magistrado, a un potencial e
improbable Presidente Republicano, es, a mi juicio, una arbitrariedad y un irrespeto institucional a
una de las más relevantes y respetadas instituciones del sistema democrático de
este país y de cualquier otro.
Creo que pretender coartar al
Presidente en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, es un artificio
inadecuado, con el peor de los intereses políticos partidistas. El Presidente
no se hizo eco de tales pretensiones y procedió a hacer la nominación de un
candidato, que no solo cumple los requisitos mínimos para el cargo al cual se
le propone, sino que ha sido un Juez que en oportunidad anterior, el Senado
confirmó su designación para el cargo de Chief Justice of the United States
Court of Appeals for the District of Columbia, cargo que actualmente ocupa. En
otras palabras, el Presidente se la puso bien difícil a los Republicanos en el
Congreso, toda vez que el Juez Garland,
con una impecable hoja de servicio público, no les facilita la posibilidad de
que su nominación sea rechazada.
El caso es que algunos Senadores
Republicanos han fijado posición en cuanto a no permitir siquiera la
posibilidad del “Hearing” que se merece el Juez Garland, con el propósito de
aprobar o negar su designación; todo ello en su afán de cerrar los caminos que
faciliten ese proceso.
Desafortunadamente, en mi
opinión, dentro de las dificultades que atraviesa y la crisis que campea en el
seno del partido Republicano, este elemento viene a añadirle un ingrediente más
a la continuidad de sus errores en el manejo de las relaciones políticas entre
los partidos Demócrata y Republicano. Su
afán de torpedear cualquier iniciativa del Ejecutivo , simplemente porque esa
es la razón principal de su quehacer político hoy por hoy, no hace sino
acrecentar la visión que muchos tenemos sobre la poca integridad institucional,
que hoy demuestran algunos personeros de dicho partido.
Esto que está ocurriendo
actualmente aquí en este país, me hizo recordar el proceso de escogencia,
selección y designación de Magistrados en el Tribunal Supremo de Justicia de
Venezuela, lo cual se hizo el pasado mes de Diciembre, violando todas las
reglas y normas constitucionales y legales establecidas para tales
designaciones. No quiero ni pensar que aquí se puedan comportar de manera
similar a como lo han hecho en Venezuela.
Si eso fuera así, que Dios nos
libre de un próximo Presidente Republicano, más aun si ese fuere un individuo
como Donald Trump.
Marzo 17, 2016
FPP
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