UNA
VISIÓN DE LARGO ALIENTO
En estos días del inicio de la
primavera en Norteamérica, y aun en
pleno desarrollo se produce la visita
del Presidente de los Estados Unidos a la República de Cuba, marcando así lo
que algunos han denominado el fin de la guerra fría entre ambos países, para
dar inicio a una nueva era en las relaciones bilaterales.
He seguido con interés los
acontecimientos previos a este particular acontecimiento, lo cual era
impensable hace muy poco tiempo atrás, y ha sido gracias a la visión política
de la necesidad de un cambio en esas relaciones, lo que ha permitido que
después de más de 50 años se pudiesen, no solo reanudar las relaciones
diplomáticas entre ambos países, sino que además se ve coronado todo este
esfuerzo con la visita que actualmente realiza el Presidente Obama a la Isla de
Cuba.
Como casi todo en el mundo
político, tales eventos han generado diferentes corrientes de opinión; algunos
que estiman que tales consideraciones con el gobierno Cubano son un aval
indirecto a lo que ha sido una constante
del gobierno de ese país, cuales son las violaciones de los derechos humanos,
el acecho y permanente hostigamiento a la disidencia, las pocas y muy limitadas
libertades públicas, bajo un régimen acusado de opresivo y dictatorial. Por otra parte hay quienes consideran, sin
menoscabo de reconocer muchas de las cosas que ocurren en la isla, que este era
el momento de abrir un compás que permitiese una nueva forma de relacionarse
con naciones que si bien no representan el conjunto de valores que sustentan
una democracia como la de los Estados
Unidos, es al fin y al cabo un país que por décadas se le ha mantenido aislado
del resto del mundo y en definitiva , en pleno siglo XXI no se entiende o
justifica mantener a un régimen político determinado a una situación como esa,
que al final solo ha ido en directo detrimento del pueblo Cubano.
Creo que todo este proceso
orienta una visión política a futuro en lo que refiere a las posibilidades de
cambio en la isla conducentes a una mejora no solo en la calidad de vida de su
gente, sino como un mecanismo de apertura, que permita hacia adelante la
conformación de una generación de Cubanos diferentes y más orientados a los
valores de una verdadera democracia.
No hay lugar a formularse
ilusiones , ni creo que eso estuviese en la mente del gobierno de los EEUU; lo
que sí creo es que para cambiar algo hay que comenzar por alguna parte, y eso
es parte de este proceso, que tiene sus etapas, sus dificultades y su tiempo;
todo no se logrará de un plumazo o con declaraciones diplomáticas de ocasión;
lo que si es cierto es que puede ser el inicio de un cambio en la manera de
abordar el problema a través de mecanismos indirectos de apertura como lo serían
las inversiones en Cuba por empresarios Estadounidenses, mayores oportunidades
de acceso a los medios globales de comunicación, fuentes de trabajo, acceso a
la posibilidad de viajar con más libertad, todo lo cual a la larga generará sus
frutos al permitirle a una nueva generación de Cubanos formarse dentro de conceptos
más cercanos a las nociones de libertad, estado de derecho y democracia en su
sentido más amplio.
Como bien acertadamente lo señalara
la reconocida bloguera Cubana Yoani Sanchez, el Presidente Obama llegó a Cuba
cargado de simbolismos para ganarse el corazón del pueblo Cubano. Esa es a mi
juicio una apreciación muy al punto por cuanto es cierto, y lo podemos ver
entre otras manifestaciones, en la escogencia del día de llegada al a isla ( Domingo
de Ramos), para un pueblo eminentemente católico tiene una especial
significación llegar el día del inicio de la Pascua, y con ella, de la
esperanza; el venir acompañado de su esposa e hijas, es otra señal de la
importancia que se le otorga a la familia como centro vital de cualquier
desarrollo social y moral, siendo la familia el eje fundamental de la sociedad;
en darle a la visita, sin desmedro de las formalidades , un cierto aire
vacacional con visitas a centros emblemáticos y populares para el sentir del
pueblo Cubano, como serian los monumentos históricos de la Habana vieja y la cena privada y familiar en
un Paladar típico de la ciudad; todo lo cual busca, a mi juicio, mostrar que
ese gigante e imperialista enemigo, se presenta representado por un hombre
sencillo, franco, abierto y accesible a la gente; y contribuye indirectamente a
desdibujar esa imagen sembrada en su cerebro y corazones, como el máximo
representante del culpable de sus desgracias.
Estarán por verse en el tiempo
las consecuencias de todo este proceso que se iniciara hace poco menos de un año,
y que hoy se empieza a materializar como una señal al mundo en dónde , a pesar
de nuestras diferencias, si se puede contribuir y estimular los cambios que
fuesen necesarios para que el pueblo Cubano encuentre su camino hacia la Libertad,
la Democracia y el Progreso para sus ciudadanos.
Sunrise, Marzo 21, 2016
FPP
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