Wednesday, April 6, 2016

PANAMÁ: JUSTOS Y PECADORES

El tema está en el orden del día. Todo el mundo no habla sino de eso. Se trata de uno de los mayores escándalos de los últimos tiempos; no solo por la magnitud de la información que se maneja sino por las personas involucradas a nivel mundial.

Hablamos de lo que se ha llamado “LOS PANAMÁ  PAPERS”, que no son más que alrededor de unos 11 millones de documentos que fueron filtrados de la firma Mossack y Fonseca de Panamá y que representan actividades a lo largo de más de 40 años, para diferentes clientes alrededor del mundo.

Dichos documentos que han sido y siguen siendo analizados por el Consorcio Internacional de Periodistas en todos los países  que se mencionan, y de los particulares involucrados en los mismos, son el objeto de una divulgación mediática masiva que ha puesto en tela de juicio las actividades realizadas a través de empresas offshore creadas en Panamá y otros paraísos fiscales, con el supuesto propósito de evadir impuestos en sus países de origen.

En dichos documentos  se mencionan diversidad de personas, buena parte de ellos de connotación publica como Primeros Ministros, actores, deportistas, hombres de negocios, funcionarios públicos y pare de contar. Ya el solo señalamiento de dichos nombres ha cobrado su primera víctima como lo es el Primer Ministro de Islandia, que a la presión, no solo mediática, sino de su propio pueblo , ha presentado su renuncia al cargo que ocupaba.

No sabemos a dónde irá a parar todo este escándalo, pero lo que si es cierto es  que será el objeto de análisis e investigación por las autoridades fiscales de cada país de origen de tales personas por un largo tiempo, y cada quien tendrá que presentar o dar sus explicaciones, justificaciones y probar la legalidad de las operaciones que hayan podido realizar a través de dichas empresas y/o cuentas bancarias asociadas a las mismas.

Pasado unos días de este revuelo mediático, y tal como ha sido aseverado por profesionales conocedores de la materia, el hecho de constituir una empresa offshore en cualquier lugar del mundo, preferentemente en los denominados paraísos fiscales, no constituye violación de ninguna ley; de hecho muchas de esas empresas se han utilizado para armar operaciones financieras internacionales perfectamente legítimas, y que en modo alguno perseguían evadir el impuesto en ningún país involucrado en tal operación. Ello ha sido siempre así, y seguirá siéndolo como mecanismo apropiado para el logro de fines específicos, y en donde cada responsable hará lo que tiene que hacer frente al fisco de sus respectivos países.

Ahora bien, es importante destacar algo de lo cual se ha mencionado poco, y es la diferencia entre la utilización de mecanismos legales que la ley no prohíbe, y que como objeto tenga el minimizar el impacto fiscal en una operación determinada, lo cual no tengo duda que serán muchos los casos así en este conjunto de operaciones; mecanismo este mejor conocido como Elusión Fiscal. Una cosa es eludir el impuesto, es decir, minimizar el impacto fiscal a través de vías legales o vacíos en la Ley que facilita el realizar operaciones utilizando empresas offshore, las cuales son perfectamente legítimas y dentro del marco de la Ley.

Otra cosa distinta es la creación de empresas offshore, con el deliberado propósito de evadir impuestos, lo cual si constituye un ilícito tributario y en la mayoría de las legislaciones sancionado con penas privativas de libertad; o el utilizar estas empresas offshore para el ocultamiento de bienes provenientes  de actividades per se delictivas como el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, el ocultamiento de fondos derivados de actividades de corrupción u otras formas o modalidades para mantener al margen de las autoridades de sus países de origen, dineros o bienes no fácilmente justificables. Esos casos, y algunos parecen ser demasiado evidentes deben ser investigados hasta sus últimas consecuencias y los responsables llevados a la Justicia para que paguen por los delitos cometidos.

Muy desafortunadamente, los medios de comunicación se limitan en buena parte de los casos, a simplemente a hacer señalamientos genéricos de personas y casi que asumiendo de entrada que lo que fuese tiene características de ilegalidad y por ende de culpabilidad; casi que sin derecho a responder a tales acusaciones. No parece muy justo, ni ético exponer al escarnio público a personas que pueden ser muy honorables, y que por la fortuita circunstancia de que su nombre aparezca en dichos documentos, ya se cuestione su honestidad y así convertirlos en blanco fácil de sus enemigos, en aquellos casos de políticos que aparecen allí mencionados; tal es el caso del Primer Ministro Inglés, el Presidente de Rusia, el Presidente de Argentina, y tantos otros.

Como he señalado en escrito anterior, soy un admirador de los comunicadores sociales en su constante lucha por la búsqueda de la verdad, pero eso a la utilización de la fortaleza  mediática que tienen para arruinar carreras o prestigios por un propósito banal de venta de noticias es otra cosa.

Creo firmemente que muy buena parte de las personas que aparecen mencionadas en esos millones de papeles, tendrán que dar muchas explicaciones a las autoridades competentes de cada país, y de esas investigaciones saldrá la verdad sobre la legalidad o no de cualesquiera operaciones o actividades que hayan sido realizadas por los mismos. 

Así y solo así podremos imputar con nombre y apellido a aquellos a quienes se les compruebe que han cometido actos ilegales y deberán pagar sus consecuencias. Los que de otro lado puedan demostrar la legalidad de sus actividades deberán ser públicamente reivindicados de la misma forma como fueron expuestos a lo contrario.

En fin, de lo que se trata es de investigar, hurgar, analizar y concluir en la verdad de todo esto, por cuanto no nos parece correcto , ni ético , ni profesional, asumir posiciones por adelantado que solo conducen a una parábola de Jesucristo que nos dice:

Juzgamos a nuestros semejantes en la mayoría de las veces desde una posición equivocada y la peor postura es hacerlo generalizando. Este error se comete en todos los ámbitos de nuestra vida, en el hogar, en el plano laboral y hasta en la sociedad misma, tanto así que “las acciones negativas de las personas tendrán efectos en si mismas y en aquellas que conviven en su entorno”; en fin, la vieja frase : “VAN A PAGAR JUSTOS POR PECADORES”.

FPP

Abril 6, 2016

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