LOS
SEPULTUREROS
Según el diccionario de la Real
Academia de la Lengua Española, la definición de sepulturero refiere a “aquel
cuyo oficio es enterrar a los muertos”. Efectivamente de eso se trata el tema
cuando tratamos de encontrar una cabal definición de tal condición, hoy por hoy,
en el ámbito político de nuestro país.
En efecto, no cabe una mejor
definición para los denominados Magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia; quienes en forma reiterada han venido cavando la fosa en
donde enterrarán a Venezuela.
No ha habido en la historia
republicana de Venezuela, una mayor compilación de desafueros jurídicos articulados
por esta banda de depredadores, conducentes todos ellos a la definitiva
destrucción de lo que poco que ya va quedando de nuestro atribulado país.
Pareciera como si una plaga aun
peor de las que padeció Egipto en tiempos de Moisés, hubiese penetrado a lo
largo y ancho de Venezuela para destruirla en todos los aspectos posibles. Un
pueblo desesperado ve ante sus ojos como su país se les escapa de las manos,
gracias a un gobierno que pretende perpetuarse en el poder a base de engaños,
represión y muerte. Un gobierno fallido, que no ha reparado en trucos, argucias
y toda clase de artimañas para mantener sometido y sojuzgado a un pueblo que se
resiste.
Ya no basta con ser uno de los
países más peligrosos del mundo, sino además sometido hoy a la peor escasez de
alimentos de toda su historia, con un sistema eléctrico al borde del colapso
final; en paralelo a la escasez de agua, y con los más altos índices mundiales
en materia de corrupción a todos los niveles de la administración pública. Así
no puede funcionar un país, pero así pretenden llevarnos al cadalso para
terminar degollados por la barbarie y la miseria en que han ido convirtiendo a
Venezuela.
Un Gobierno sustentado por una
cúpula militar vendida y traidora, que no tiene escrúpulos para seguir
sosteniendo a un régimen corrupto e
incapaz, sin importarle un bledo las consecuencias funestas de su accionar.
Si a lo anterior le agregamos
el rol que en todo este proceso está jugando el Tribunal Supremo de Justicia,
por intermedio de su Sala Constitucional, quien de garante de la Justicia, se
ha convertido en la artífice y principal coadyuvador de esta destrucción sistemática
de un país. Sus desacertadas decisiones, movidas por exclusivos intereses
partidistas o para satisfacer los deseos del régimen, representan un ejemplo de
la ruina moral en que se encuentran dichos Magistrados, que no han hecho honor
a su juramento, que no les exige más que actuar con honestidad y
profesionalismo, y con justicia en el mejor interés y en protección de los
derechos de los ciudadanos. Aquí por el contrario se actúa en contra de los
derechos, deseos y aspiraciones de los ciudadanos , quienes reiterada y
tesoneramente insisten, a través de sus representantes legítimos, de crear las
reglas mínimas necesarias para afrontar los cambios políticos que el país requiere
para salir adelante de esta profunda crisis que atravesamos.
Torpedear cuanta decisión tome
la Asamblea Nacional, con el único propósito de desvirtuar su actuación, y
pretender doblegarla a los más bajos intereses del régimen, nos parece como mínimo
un acto de traición a la patria, traición a su juramento, traición a su
condición de profesionales del derecho , llamados a aplicar la justicia en la forma
que indica el propio símbolo que la representa; es decir, con igualdad y con imparcialidad.
Sí, eso son, unos Sepultureros y no unos Magistrados en el más amplio sentido de la palabra. Preparados están para sepultar al país, y con él, sepultar el futuro de un pueblo, que ha luchado y lo continúa haciendo, sin pausa y sin descanso, por encontrar salidas democráticas y constitucionales que nos permitan deshacernos de este régimen oprobioso a la mayor brevedad.
Abril 27, 2016
FPP
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