UN
LARGO TRANSITO
En días recientes comenté muy
someramente las motivaciones que me llevaron a tomar la decisión de emigrar de
mi país Venezuela, y explorar posibilidades en otro lugar, que en mi caso fue
los Estados Unidos de América. Fueron muchas las razones que influyeron en mi
decisión, la cual no fue nada fácil de tomar, por todo lo que ello implicaba
para mí y mi familia.
Así las cosas, en Agosto del año
2001 llegamos a los Estados Unidos, poco menos de un mes antes de los infaustos
acontecimientos del 11 de Septiembre en la ciudad de Nueva York; todo ello, en
primer lugar, con el propósito de iniciar una nueva experiencia, pero nunca
teniendo como objetivo principal nuestra presencia o estadía con carácter
permanente en este país. Originalmente me planteaba solo un período, durante el
cual las cosas en Venezuela podrían cambiar en un futuro no muy lejano, y así
poder regresar al país en el cual nací, crecí y en el cual quería permanecer el
resto de mi vida.
Fueron pasando los años, y en
lugar de ver que las cosas cambiaban para Venezuela, por el contrario fui
testigo, desde afuera, del mayor y despiadado proceso de destrucción de un país,
que hayamos podido observar en muchos años en el mundo. Todas esas
circunstancias incrementaron mi pesimismo sobre el futuro de Venezuela, y empecé
a acostumbrarme a la idea de que nuestra permanencia en los Estados Unidos
podría ser para siempre.
En todo este proceso de los
primeros años, tuvimos la fortuna de lograr que todos nuestras hijas se
movilizaran a los Estados Unidos, con o junto a nosotros y así todos juntos luchar
para brindarles un mejor futuro, no solo
para nuestras hijas, sino más importante aún, para nuestros nietos y nietas, ya
presentes en nuestras vidas.
Referirme a las vicisitudes
vividas durante estos casi quince años de permanencia en este país, representaría
una temeridad el pretender resumir lo que ha significado para nosotros. Lo que
si debo significar es nuestro profundo agradecimiento a los Estados Unidos por
abrirnos las puertas, y permitirnos iniciar un nuevo tiempo , lleno de promesas
y de oportunidades, y en el escenario ideal para crecer y desarrollarse; toda
vez que vivímos en un país donde
funciona una verdadera democracia, con todos sus defectos y debilidades, pero sólida,
con instituciones fuertes y arraigadas en el sentimiento y la razón de sus
ciudadanos, que no han vivido nunca otro sistema de gobierno desde que esta
gran nación iniciara hace más de dos siglos atrás su presencia en el mundo.
Emigrar a los Estados Unidos,
no es precisamente una tarea fácil, está llena de obstáculos y de dificultades;
se requiere mucha paciencia y tesón para salir adelante y lograr una suerte de
estabilidad en todos los órdenes. En primer lugar el logro de tener una
situación inmigratoria absolutamente legal que asegure no solo la permanencia
en el país, sino las posibilidades de trabajar legalmente en él. Luego todo lo
que implica el lograr una estabilidad laboral que te permita evolucionar a la
estabilidad económica. En los Estados Unidos la estabilidad emocional se
decanta sola, cuando se obtienen la otras dos precedentemente indicadas; ello
por la naturaleza de la sociedad en la que vivimos, y en la que el propio
sistema te garantiza tus derechos fundamentales como serian la libertad, la
vida , la justicia y sobre todo, la posibilidad de poder vivir en paz con uno
mismo y con los demás.
Ya en el proceso de
convertirnos en ciudadanos de los Estados Unidos, no podemos más que estar
agradecidos de esta gran Nación, no solo por su acogida, sino por habernos
permitido, ya en la madurez de nuestros años, el poder vivir en libertad y con
plena garantía de nuestros derechos ciudadanos.
Sí, ha sido y continúa siendo
un camino plagado de dificultades, con tropiezos, con aciertos y con errores,
como parte fundamental de todo este proceso de adaptación a un complejo mundo
de pensamientos y de culturas disímiles, de las cuales hemos aprendido mucho.
Al final, continúa siendo una maravillosa aventura.
Cuando miro hacia adelante, lo
que veo es un futuro promisor para mis hijas y nietos, que han tenido la
oportunidad crecer, formarse y desarrollarse en este país, que con seguridad
les brindará todas las oportunidades para que puedan materializar sus
aspiraciones y sus sueños personales y profesionales.
Abril 20, 2016
FPP
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