Thursday, May 19, 2016

RELEYENDO A REVEL


En días recientes tuve la oportunidad de leer uno de los últimos escritos del distinguido columnista Antonio Sanchez García. Soy un asiduo lector de sus escritos, pero este en particular me llamó poderosamente la atención por cuanto refiere a una de las obras de uno de los grandes pensadores liberales del siglo XX, como lo fue Jean- Francois Revel.
El artículo se refiere al libro escrito  en el año 1970 “Ni Marx ni Jesús, las revoluciones que nunca fueron”; y fue precisamente esta obra la que catapultó a Revel a la cabeza del pensamiento crítico liberal europeo.

Lo que motiva esta reflexión no es solo el, por azar, reencuentro con un periodista, filósofo, editorialista, profesor y escritor como Revel, de quien tuve noticias, ya lejanas en el tiempo, cuando leí precisamente el libro a que se refiere Antonio Sanchez Garcia.

Lo que resulta particularmente interesante y relevante, es como después de más de 45 años, la tesis de Revel se mantiene viva y actual. Hemos visto a través de todos estos años como todos los regímenes que se autodenominan revolucionarios, en cualquier parte del mundo, y particularmente en Latinoamérica, han resultado un absoluto fracaso. Como bien dice Revel, ninguna de las supuestas revoluciones que había conocido la humanidad, había sido o sería jamás verdaderamente revolucionaria, ni muchísimo menos socialista.

Ha resultado más que obvio el fracaso de las conocidas revoluciones como la de Rusia, Cuba, Chile, las particulares de Africa, y ni hablar de la bufa dizque revolución bolivariana de Venezuela.

Solo a título de reflexión, me voy a permitir citar al propio Revel, cuando afirmaba hace 45 años lo siguiente: “ Una revolución no se hace en medio de la improvisación ni de la rigidez doctrinaria. Entre el espíritu bohemio, que cree poder inventarlo todo, mediante el diálogo de sordos o la confesión pública; y el espíritu dogmático a quien solo le preocupa saber si su revolución se asemeja a tal o cual revolución anterior, y si ella marcha “de acuerdo con las reglas”, el verdadero espíritu revolucionario sigue el método de la invención preparada, gracias a la cual la puerta de la iniciativa continua abierta a todos, pero donde la aplicación es siempre rigurosa, técnicamente competente y nunca aproximativa. En este caso se deja en manos de la inspiración colectiva las grandes ideas de la evolución histórica. En cambio, los medios de ejecución son evaluados fríamente, en términos realistas. En las revoluciones que fracasan, por el contrario, las concepciones generales son inmóviles, rígidas, demasiado precisas, y la ejecución, flexible, no alcanza a modificar la realidad. Burocratismo en la cabeza, amateurismo en los actos”.

“La segunda condición fundamental reviste particular importancia. Como es sabido, toda revolución debe aportar soluciones económicas y tecnológicas de una eficacia superior al sistema que destruye. Una revolución está perdida si no es más técnica ni desarrolla una mejor gestión que la anterior, permanece en el quietismo o cae velozmente en el subdesarrollo, de manera tal que se encuentra incapacitada para mantener promesas. Por lo tanto, debe elegir entre ceder el sitio o conformarse con resolver el problema de la continuidad de un equipo dirigente que ejerce el poder, por 
medio de la dictadura.”

Como vemos, sobre todo la cita precedente, es para hacerse la pregunta de que cualquier parecido con la realidad Venezolana de hoy es pura coincidencia?

Dado que las posiciones de Revel eran tan antagónicas y críticas, incluso con la izquierda, llevar la contraria a la izquierda no salía gratis, de allí que se ganó pronto los calificativos de fascista, agente de la reacción y similares, esos con los que los regímenes comunistas han siempre tachado a los que disienten en los países libres. Revel decía “Jamás deje de considerarme como un hombre  de izquierdas. En un principio, ser de izquierdas era luchar por la verdad y la libertad, aunque, si encontrar a Castro repugnante es ser de derechas, entonces quiero ser de derechas”.

Viene muy a colación, tomando en cuenta la situación que atraviesa un país como Venezuela en los actuales momentos, frases de Revel que retratan fielmente a los regímenes totalitarios como al señalar “la violencia ha servido siempre más para oprimir que para liberar”, para completar la idea de una forma lapidaria, al decir “la violencia es el sustituto de los votos que no tienen”. Creo que es fácil de entender a la luz de los acontecimientos que ocurren en Venezuela todos los días.

Leer a Revel, sobre todo en estos tiempos, y más aún por aquellos que continúan creyendo en estas fantasías revolucionarias, es obligante para que puedan confrontar las irrebatibles verdades enunciadas en sus libros y escritos, con las promesas y mentiras que se contienen en el amasijo ideológico de los llamados revolucionarios.

Mayo 19, 2016


FPP  

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