MADRID
DE MIS AMORES
Hablar de España es como hablar
de nosotros mismos. No solo por ser esos quienes llegaron por primera vez a esa
“tierra de gracia”, llamada posteriormente Venezuela, hace ya más de 500 años.
Siempre he tenido una muy
especial predilección por todo lo que tiene que ver con España; es un país
fascinante para mí, y al cual le he dedicado horas de lectura de su historia,
de sus orígenes, de su evolución a través del tiempo, hasta convertirse en el
país que es hoy en día. Lleno de tradiciones arraigadas profundamente en el
corazón español; divergente de lenguas, pleno de antagonismos ancestrales, y aun dentro de sus
dificultades, es hoy un país pujante y moderno que lucha día tras día para
consolidar su identidad como nación.
Pero no es de eso de lo que
quiero hablar; quiero referirme a la España que conozco parcialmente pero que
sueño en conocer en su integridad. Desde la Región de Galicia al noroeste,
hasta el País Vasco en el centro- norte, y siguiendo hasta llegar a la Cataluña del noreste; bajando al sur
pasando por la Comunidad Valenciana y siguiendo hasta la Málaga de Andalucía,
ya en la costa Mediterránea; por supuesto , no sin antes pasar por las
maravillas de Córdoba y Granada, testigos silentes de la presencia e influencia
árabe en la Península. Luego seguimos por la Costa del Sol hasta Extremadura y
Cádiz en el suroeste, para luego adentrarnos hacia el centro del país, donde
recogeríamos velas en la sin par Madrid.
Madrid, Madrid, Madrid como
dice la canción, ciudad en su momento, por allá en el año 1561, escogida por el
Rey Felipe II, para ser la capital del Reino. Que podríamos decir de esta
ciudad maravillosa, en la cual hemos atesorado momentos familiares inolvidables
y que están allí en nuestro baúl de recuerdos. Desde su Palacio Real, el más
grande de toda la Europa occidental, construido bajo el reinado de Felipe V y
ejemplo perfecto de la arquitectura barroca, a la Catedral de la Almudena; un
encuentro en la Plaza más famosa de España, la Puerta del Sol, punto neurálgico
de Madrid, lugar de reunión y de manifestaciones y, por supuesto, donde se
despide el año al sonido de las campanadas del reloj que corona la Casa de
Correos.; una caminata por la Gran Vía, signo de modernidad, para luego adentrarnos en
el pasado al ingresar a la Plaza Mayor, en pleno corazón del Madrid de los
Austrias, creada en 1619, con sus 237 balcones que dan a la Plaza, con sus columnas y arcadas alrededor, y sus
bares, cafés y restaurants, que nos invitan al solaz y al esparcimiento.
Que no decir de una caminata
por sus callejuelas empedradas y detenerse a un café en cualquiera de sus
Plazas, en medio de construcciones centenarias; y de allí moverse a un
encuentro con la cultura en el Teatro Real de Madrid; el maravilloso Museo del
Prado, el más importante de todo el país, para visitar a los grandes cultores
de la pintura en España como Velásquez, Goya y El Greco; no sin antes darse una
vuelta para visitar el Guernica de Picasso en el Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofia y otros grandes artistas españoles del siglo XX como Dalí, Miró o
Gargallo. Saturado de tanto arte y de tantas maravillas pictóricas, que tal un
paseo de descanso al Parque del Retiro, a su Palacio de Cristal y su lago
artificial que hay junto al monumento a Alfonso XII, para culminar con unas
tapas en la Puerta de Alcalá.
Son tantas las cosas que puedes
hacer en Madrid, que a mi mente no vienen todas pero sé que están allí,
esperando que vuelva algún día para deleitarme en su presencia. Madrid es una
fuente inagotable de la cual brota historia en cada esquina, que sigue
creciendo y buscando las formas de que los Españoles entiendan que solo una España unida,
consolidada y fuerte será capaz que continuar su desarrollo pleno, para el
bienestar de sus ciudadanos.
Hoy España se debate entre
antagonismos culturales, geográficos y políticos que consumen su energía. Un
mapa político inédito para la España de la era democrática; que sufre los
embates de una economía globalizada donde la competencia es sin tregua ni
cuartel; y allí en medio de todas esas circunstancias, está el pueblo Español, dispuesto
para la batalla en la búsqueda de su promisor futuro.
Siempre, y ello por
multiplicidad de razones, he pensado en escribir algo sobre España y aun no lo
había hecho. Hoy tengo sobrados motivos para tener a España en mis pensamientos
y en mis reflexiones; de allí que quise dedicarle estas líneas como una suerte
de demostración del afecto que siento por esa tierra; pero más importante aún,
porque allí viven y crecen parte de mis amores; regocijados hoy con la
presencia del amor de mi vida en el Madrid de mis amores.
Mayo 3, 2016
FPP
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