Friday, July 8, 2016

CON EL PASAR DE LOS DÍAS


Como lo he manifestado en oportunidades anteriores, y a pesar de encontrarme lejos de ella, no dejo de estar día a día pendiente sobre los acontecimientos que se desarrollan en mi país Venezuela.

Creo que cada día que pasa, cuando abro la prensa ( digital en este caso) no voy a encontrar nada nuevo que me sorprenda, pero, por el contrario, siempre encuentro algo nuevo, algo que si me sorprende, me molesta, que me angustia, en fin algo que hace ver como la inmensa pesadilla que atraviesa Venezuela continua su paso, y con él arrastrando al país y a su gente a la más profunda miseria, moral y material, y a  las calamidades de todo orden, muerte y desolación.

Los entronizados en el poder, esa pandilla de corruptos, ineptos, incapaces e incompetentes, hacen lo indecible para prolongar su permanencia en el poder, a pesar, y sin ningún escrúpulo, del mayoritario rechazo que a sus políticas manifestara el pueblo Venezolano en las pasadas elecciones del mes de Diciembre del 2015. Rechazo que ha ido in crescendo, como se manifestado en las manifestaciones y protestas que día a día realizan los Venezolanos para expresar su rabia, impotencia y su desazón, por la urgente necesidad de un cambio de régimen, que Dios quiera pueda producirse por las vías constitucionales, pacíficas y electorales establecidas en nuestra Carta Magna.

A pesar de ello, lo que el pueblo recibe a cambio es represión y más represión, amenazas, insultos y más retorica demagoga y populista, todo por exigir todo lo que un Gobierno debería darles sin pedirlo, como es seguridad, salud, alimentos, medicinas y, sobre todo, paz y progreso.

Ellos saben que no tienen otra opción, que nos sea la de mantenerse en el poder a toda costa, bajo la inmunidad que les otorga ese mismo poder; lo contrario, que ocurrirá tarde que temprano de manera indefectible, los expondría abierta y públicamente, en su condición de ciudadanos comunes a ser reos de todos los delitos que han cometido a lo largo de estos últimos 17 años, y que deberán pagar con cárcel por todo el daño, inmenso y profundo, que le han causado a Venezuela.

Es demasiado obvio el temor, por no decir el terror que les abruma el alma, si es que tienen alguna, al pensar en lo que les ocurrirá cuando se vean obligados a dejar el poder, ese poder que detentan en forma despótica y arbitraria, y que solo se mantiene gracias a la muy desdichada y corrupta Fuerzas Armadas Venezolanas, quienes hoy por hoy no representan al pueblo Venezolano y que han olvidado sus obligaciones constitucionales de ser garantes de la paz y seguridad de la Nación, para continuar disfrutando de las mieles, prebendas y protección que les otorga la detentación del poder.

Ya no hay cosa que se les ocurra cada día, desde el pretender demandar en el Tribunal Supremo de Justicia la abolición de esa piedra en el zapato en que se ha convertido para el Gobierno, la Asamblea Nacional, pasando por exigir al CNE que la recolección del 20 % de las firmas para la activación del referéndum revocatorio, se realice en un solo día y con el 20% de las máquinas de votación; y lo más reciente es la denunciada posibilidad de una eventual sentencia de Tribunal Supremo de la Injusticia, que obligue a una nueva recolección de 1% de las firmas que fueron recogidas y validadas recientemente.

Como vemos, con el pasar de los días, seguimos de sorpresa en sorpresa, y sin mucha certeza de las novedades del día siguiente. Por una parte, solo vemos las manifestaciones de un Gobierno desesperado que se aferra al poder a cualquier precio, sin importarles las consecuencias nefastas de sus actos y de las consecuencias que se deriven de los mismos; sin embargo, por la otra parte vemos a un indoblegable y noble pueblo, que a pesar de sus carencias y necesidades, de sus pesares y de su tristeza, de sus calamidades y de su impotencia, se mantiene firme en sus convicciones, pacífica y responsablemente, junto a sus líderes naturales, empeñados en lograr el ansiado cambio, en la forma menos cruenta y dañina posible, para todos los Venezolanos.

No tengo dudas, a pesar de que en ocasiones me anime el pesimismo, de que saldremos adelante, que seremos capaces de deshacernos de este ignominioso régimen, y que podremos iniciar, con fortaleza y en paz, con coraje y valentía, y con una inmensa fe en nuestras capacidades para reconstruir nuestro país, y asi abrir las puertas que nos permita transitar por caminos de libertad, justicia, progreso y bienestar para todos sus ciudadanos.

Julio 8, 2016


FPP

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