CON EL PASAR DE LOS DÍAS
Como
lo he manifestado en oportunidades anteriores, y a pesar de encontrarme lejos
de ella, no dejo de estar día a día pendiente sobre los acontecimientos que se
desarrollan en mi país Venezuela.
Creo
que cada día que pasa, cuando abro la prensa ( digital en este caso) no voy a
encontrar nada nuevo que me sorprenda, pero, por el contrario, siempre
encuentro algo nuevo, algo que si me sorprende, me molesta, que me angustia, en
fin algo que hace ver como la inmensa pesadilla que atraviesa Venezuela
continua su paso, y con él arrastrando al país y a su gente a la más profunda
miseria, moral y material, y a las
calamidades de todo orden, muerte y desolación.
Los
entronizados en el poder, esa pandilla de corruptos, ineptos, incapaces e
incompetentes, hacen lo indecible para prolongar su permanencia en el poder, a
pesar, y sin ningún escrúpulo, del mayoritario rechazo que a sus políticas manifestara
el pueblo Venezolano en las pasadas elecciones del mes de Diciembre del 2015.
Rechazo que ha ido in crescendo, como se manifestado en las manifestaciones y
protestas que día a día realizan los Venezolanos para expresar su rabia,
impotencia y su desazón, por la urgente necesidad de un cambio de régimen, que
Dios quiera pueda producirse por las vías constitucionales, pacíficas y
electorales establecidas en nuestra Carta Magna.
A
pesar de ello, lo que el pueblo recibe a cambio es represión y más represión,
amenazas, insultos y más retorica demagoga y populista, todo por exigir todo lo
que un Gobierno debería darles sin pedirlo, como es seguridad, salud,
alimentos, medicinas y, sobre todo, paz y progreso.
Ellos
saben que no tienen otra opción, que nos sea la de mantenerse en el poder a
toda costa, bajo la inmunidad que les otorga ese mismo poder; lo contrario, que
ocurrirá tarde que temprano de manera indefectible, los expondría abierta y públicamente,
en su condición de ciudadanos comunes a ser reos de todos los delitos que han
cometido a lo largo de estos últimos 17 años, y que deberán pagar con cárcel por
todo el daño, inmenso y profundo, que le han causado a Venezuela.
Es
demasiado obvio el temor, por no decir el terror que les abruma el alma, si es que
tienen alguna, al pensar en lo que les ocurrirá cuando se vean obligados a
dejar el poder, ese poder que detentan en forma despótica y arbitraria, y que
solo se mantiene gracias a la muy desdichada y corrupta Fuerzas Armadas
Venezolanas, quienes hoy por hoy no representan al pueblo Venezolano y que han
olvidado sus obligaciones constitucionales de ser garantes de la paz y
seguridad de la Nación, para continuar disfrutando de las mieles, prebendas y protección
que les otorga la detentación del poder.
Ya
no hay cosa que se les ocurra cada día, desde el pretender demandar en el
Tribunal Supremo de Justicia la abolición de esa piedra en el zapato en que se
ha convertido para el Gobierno, la Asamblea Nacional, pasando por exigir al CNE
que la recolección del 20 % de las firmas para la activación del referéndum revocatorio,
se realice en un solo día y con el 20% de las máquinas de votación; y lo más
reciente es la denunciada posibilidad de una eventual sentencia de Tribunal
Supremo de la Injusticia, que obligue a una nueva recolección de 1% de las
firmas que fueron recogidas y validadas recientemente.
Como
vemos, con el pasar de los días, seguimos de sorpresa en sorpresa, y sin mucha
certeza de las novedades del día siguiente. Por una parte, solo vemos las
manifestaciones de un Gobierno desesperado que se aferra al poder a cualquier
precio, sin importarles las consecuencias nefastas de sus actos y de las
consecuencias que se deriven de los mismos; sin embargo, por la otra parte vemos
a un indoblegable y noble pueblo, que a pesar de sus carencias y necesidades,
de sus pesares y de su tristeza, de sus calamidades y de su impotencia, se
mantiene firme en sus convicciones, pacífica y responsablemente, junto a sus líderes
naturales, empeñados en lograr el ansiado cambio, en la forma menos cruenta y dañina
posible, para todos los Venezolanos.
No
tengo dudas, a pesar de que en ocasiones me anime el pesimismo, de que
saldremos adelante, que seremos capaces de deshacernos de este ignominioso régimen,
y que podremos iniciar, con fortaleza y en paz, con coraje y valentía, y con
una inmensa fe en nuestras capacidades para reconstruir nuestro país, y asi
abrir las puertas que nos permita transitar por caminos de libertad, justicia,
progreso y bienestar para todos sus ciudadanos.
Julio
8, 2016
FPP
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