COSAS VEREDES SANCHO
Como
muchas personas saben, y otras no, NO es cierto que Don Miguel de Cervantes nos
dejase en El Quijote la expresión “cosas veredes amigo Sancho, que harán fablar
las piedras”, lo cual no es un obstáculo para que la obra del mas importante
novelista de todos los tiempos sea un verdadero arsenal de expresiones a las
que acudir para calificar numerosas situaciones de la vida cotidiana.
Según los
entendidos la expresión “cosas veredes Sancho que harán fablar las piedras”,
tiene una raíz literaria mucho más antigua que la extraordinaria novela de
Cervantes. Al parecer se remonta al romancero derivado del Cantar del Mío Cid,
cuando Rodrigo Díaz de Vivar le dice al Rey Alfonso VI, cuando este le propuso
al guerrero conquistar Cuenca: “Muchos males han venido por los Reyes que se
ausentan…”, y el monarca le replica: “Cosas tenedes, Cid, que harán fablar las
piedras”. En todo caso no nos adentraremos por ese camino, ya que no está en mi
reflexión la búsqueda de las raíces literarias en ciertas expresiones que ya
son parte del refranero popular.
La
razón que me condujo a referirme a la mencionada expresión es porque se trata de una forma con la que
señalamos la perplejidad que nos invade al ver algunas de las cosas que ocurren
a nuestro alrededor, sería equivalente a: ¡Lo que hay que ver!
Efectivamente,
cuando en nuestras más oscuras pesadillas podíamos imaginar que sería necesario
hacer largas colas para comprar alimentos, si los encuentras; que tuviésemos
que presenciar la muerte de niños y adultos mayores por la carencia de
medicinas indispensables para salvaguardar sus vidas; que tendríamos que sufrir
las carencias y las ineficiencias de los servicios públicos más elementales,
como el agua y la electricidad. Como no indignarse cuando vemos a nuestro País
de rodillas a un país extranjero, desde donde se dirigen las políticas
económicas y sociales que se deben aplicar en Venezuela. Como no sentir rabia y
frustración cuando tenemos que soportar las continuas peroratas del Presidente,
sus mentiras continuadas, su lenguaje soez y vulgar, y en donde solo se le
ocurre atribuirle todos nuestros males a una supuesta guerra económica que no
existe sino en sus desvaríos y al plan imperial de los EEUU de someter a
Venezuela a sus designios.
Mientras
todo esto ocurre, del otro lado nuestra oposición continua su lucha de
hormiguita, frente a todas las arbitrariedades del régimen para torpedear
cualesquiera iniciativas de la Asamblea Nacional. Se continua el esfuerzo por
la realización del referéndum revocatorio este año, ejerciendo la presión
necesaria para que el inefable Consejo Nacional Electoral defina la fecha del
siguiente paso para recolectar el 20% de las firmas que se requieren para
activar el referéndum, que deberá celebrarse antes de fin de este año.
Como
vemos, la fiesta continua, un país en medio de una crisis en todos los órdenes
de la vida ciudadana, y un gobierno que se aferra al Poder, como única posibilidad de
supervivencia, no ya solo en lo político, sino en lo atinente a las
circunstancias personales de muchos de sus personeros, que algún día tendrán
que rendir cuentas a la Justicia y pagar por todo el daño que le hicieron y le
hacen a Venezuela.
El camino se nos presenta lleno de dificultades, y
habrá que sortear todos esos obstáculos para poder reiniciar el camino en donde
los Venezolanos se reencuentren en un
abrazo fraterno, lleno de solidaridad y buena voluntad, para dar inicio a la
reconstrucción de Venezuela. El problema no será solo económico, y ese es más
fácil de resolver, como lo hicieron en el pasado países arrasados por las guerras,
pero que supieron enfrentar esas dificultades y superarlas, con las ayudas
solidarias de otros países que estuvieron prestos a dar una mano en ese
proceso.
Como ya lo decíamos en reflexión anterior,lo más
difícil será iniciar el camino para la recomposición social del país; el camino
de la reconciliación y el diálogo; y más importante aún el camino de una
renovada educación a todos los niveles, desde la infancia hasta la universidad,
por manera de asegurar que las futuras generaciones de venezolanos serán
formados en un entorno de valores, que los conviertan en ciudadanos íntegros,
que amen a su País, que sean respetuosos de las instituciones y de la
democracia, como el sistema más idóneo para el crecimiento personal y
profesional de los ciudadanos; un país orgulloso, de gente honesta y
trabajadora, que con su esfuerzo creador, serán capaces de forjar la
refundación de Venezuela, como un país de punta en el conglomerado de naciones
del mundo. Eso es lo que deseo para mi Patria, que hoy encuentro perdida en la
inmensidad de la barbarie y de la ignominia.
Culminemos esta nota señalando otra frase también
atribuida a El Quijote, pero que tampoco aparece en el libro, pero que viene
muy a tono con lo que está ocurriendo: ”Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”,
la cual es una invitación a hacer oídos sordos a todo lo que dicen nuestros
enemigos, y a seguir adelante sin detener el paso, en la búsqueda de nuestro
destino como Nación.
Julio 14, 2016
FPP
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