Thursday, July 14, 2016

COSAS VEREDES SANCHO


Como muchas personas saben, y otras no, NO es cierto que Don Miguel de Cervantes nos dejase en El Quijote la expresión “cosas veredes amigo Sancho, que harán fablar las piedras”, lo cual no es un obstáculo para que la obra del mas importante novelista de todos los tiempos sea un verdadero arsenal de expresiones a las que acudir para calificar numerosas situaciones de la vida cotidiana.

 Según los entendidos la expresión “cosas veredes Sancho que harán fablar las piedras”, tiene una raíz literaria mucho más antigua que la extraordinaria novela de Cervantes. Al parecer se remonta al romancero derivado del Cantar del Mío Cid, cuando Rodrigo Díaz de Vivar le dice al Rey Alfonso VI, cuando este le propuso al guerrero conquistar Cuenca: “Muchos males han venido por los Reyes que se ausentan…”, y el monarca le replica: “Cosas tenedes, Cid, que harán fablar las piedras”. En todo caso no nos adentraremos por ese camino, ya que no está en mi reflexión la búsqueda de las raíces literarias en ciertas expresiones que ya son parte del refranero popular.

La razón que me condujo a referirme a la mencionada expresión  es porque se trata de una forma con la que señalamos la perplejidad que nos invade al ver algunas de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, sería equivalente a: ¡Lo que hay que ver!

Efectivamente, cuando en nuestras más oscuras pesadillas podíamos imaginar que sería necesario hacer largas colas para comprar alimentos, si los encuentras; que tuviésemos que presenciar la muerte de niños y adultos mayores por la carencia de medicinas indispensables para salvaguardar sus vidas; que tendríamos que sufrir las carencias y las ineficiencias de los servicios públicos más elementales, como el agua y la electricidad. Como no indignarse cuando vemos a nuestro País de rodillas a un país extranjero, desde donde se dirigen las políticas económicas y sociales que se deben aplicar en Venezuela. Como no sentir rabia y frustración cuando tenemos que soportar las continuas peroratas del Presidente, sus mentiras continuadas, su lenguaje soez y vulgar, y en donde solo se le ocurre atribuirle todos nuestros males a una supuesta guerra económica que no existe sino en sus desvaríos y al plan imperial de los EEUU de someter a Venezuela a sus designios.

Mientras todo esto ocurre, del otro lado nuestra oposición continua su lucha de hormiguita, frente a todas las arbitrariedades del régimen para torpedear cualesquiera iniciativas de la Asamblea Nacional. Se continua el esfuerzo por la realización del referéndum revocatorio este año, ejerciendo la presión necesaria para que el inefable Consejo Nacional Electoral defina la fecha del siguiente paso para recolectar el 20% de las firmas que se requieren para activar el referéndum, que deberá celebrarse antes de fin de este año.

Como vemos, la fiesta continua, un país en medio de una crisis en todos los órdenes de la vida ciudadana, y un gobierno que se aferra  al Poder, como única posibilidad de supervivencia, no ya solo en lo político, sino en lo atinente a las circunstancias personales de muchos de sus personeros, que algún día tendrán que rendir cuentas a la Justicia y pagar por todo el daño que le hicieron y le hacen a Venezuela.

El camino se nos presenta lleno de dificultades, y habrá que sortear todos esos obstáculos para poder reiniciar el camino en donde los Venezolanos  se reencuentren en un abrazo fraterno, lleno de solidaridad y buena voluntad, para dar inicio a la reconstrucción de Venezuela. El problema no será solo económico, y ese es más fácil de resolver, como lo hicieron en el pasado países arrasados por las guerras, pero que supieron enfrentar esas dificultades y superarlas, con las ayudas solidarias de otros países que estuvieron prestos a dar una mano en ese proceso.

Como ya lo decíamos en reflexión anterior,lo más difícil será iniciar el camino para la recomposición social del país; el camino de la reconciliación y el diálogo; y más importante aún el camino de una renovada educación a todos los niveles, desde la infancia hasta la universidad, por manera de asegurar que las futuras generaciones de venezolanos serán formados en un entorno de valores, que los conviertan en ciudadanos íntegros, que amen a su País, que sean respetuosos de las instituciones y de la democracia, como el sistema más idóneo para el crecimiento personal y profesional de los ciudadanos; un país orgulloso, de gente honesta y trabajadora, que con su esfuerzo creador, serán capaces de forjar la refundación de Venezuela, como un país de punta en el conglomerado de naciones del mundo. Eso es lo que deseo para mi Patria, que hoy encuentro perdida en la inmensidad de la barbarie y de la ignominia.

Culminemos esta nota señalando otra frase también atribuida a El Quijote, pero que tampoco aparece en el libro, pero que viene muy a tono con lo que está ocurriendo: ”Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”, la cual es una invitación a hacer oídos sordos a todo lo que dicen nuestros enemigos, y a seguir adelante sin detener el paso, en la búsqueda de nuestro destino como Nación.

Julio 14, 2016


FPP 

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