Friday, July 29, 2016

LA SUERTE ESTA ECHADA


Ya cumplidos los obligados eventos, que durante dos semanas mantuvieron a la opinión pública de este país atenta a su desarrollo y ya conocido final, cual no es otro que las nominaciones oficiales de las candidaturas de Donald Trump, por lo que respecta al Partido Republicano, y la de Hillary Clinton por lo que refiere al partido Demócrata. Ha quedado dilucidado así el panorama para los venideros meses de campaña electoral, entre estos dos aspirantes a convertirse en el cuadragésimo quinto ( 45th) Presidente de los Estados Unidos.

En otras palabras, ”la suerte está echada”, como dice el refranero popular, para significar, que ya no hay más nada que hacer, sino competir y demostrar frente a los ciudadanos votantes cuál de los dos es el candidato más calificado y que ofrece las mejores programas a ser ejecutados durante su posible gestión, todos ellos orientados a la procura del mayor bienestar posible al pueblo Estadounidense.

Yo por mi parte, independientemente de mi imposibilidad de votar en estas próximas elecciones, no por ello dejo de tener el derecho de expresarme y de emitir mi opinión personal sobre los candidatos en cuestión, y más aún sobre lo que significaría para los Estados Unidos el posible triunfo de uno u otro.

Para ese propósito, solo habría que hacer una comparación de lo que han sido las dos Convenciones, que recientemente pudimos apreciar, y  en las cuales fueron nominados los candidatos en cuestión.

Por lo que respecta al lado del Partido Republicano, muy lamentablemente lo que pudimos observar a través de todos los expositores que desfilaron durante esos tres días, fue una reiterada retórica de descalificación, a como diere lugar, en contra de la otra candidata. Resultó patético observar como prominentes políticos y otras personalidades, en forma a veces enardecida, se volcaban en calificativos grotescos en contra de Hillary Clinton; incluso hubo una persona que  se atrevió a decir que merecía el fusilamiento por traición a la Patria. Esa fue la tónica en general, sin proponer nada nuevo, sin esbozar un programa de ideas o proyectos a ser ejecutados durante la gestión de quien podría ser su Presidente. No menos patético fue el discurso final del candidato Donald Trump, quien, a pesar de mitigar un tanto su incontinencia verbal y sus peyorativos calificativos, no pudo menos que mostrar una absoluta carencia de los más elementales requisitos que deben acompañar a alguien que pretende convertirse en el líder del mundo libre.

Observamos un partido dividido, fracturado en lo ideológico y programático, sin rumbo ni norte definido, que aún se debate entre sus originales postulados, y encontrarse en la disyuntiva de respaldar a un candidato que no representa los valores y principios que siempre han acompañado , a través de su historia, al Partido Republicano.

Por el contrario, de lado del Partido Demócrata, encontramos un partido, que a pesar de sus diferencias internas, se mantiene cohesionado y firme en la defensa de , no solo de su candidata, sino de todos aquellos logros que han sido parte de la historia de ese partido, y por los logros personales del actual Presidente Barack Obama.

Discursos muy serios y responsables, sesudos análisis de la situación nacional y mundial, mostrándonos una imagen fresca y esperanzadora por el futuro de este país. Los mensajes que , a mi juicio, marcaron una diferencia abismal entre las propuestas de Donald Trump y lo que representaría una persona como Hillary Clinton en la Casa Blanca, fueron los del Vice Presidente Joe Biden, el Ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, y finalmente el del Presidente Barack Obama, quienes en forma clara, precisa y con contundentes mensajes, no solo nos presentaron a la Sra. Clinton como la persona más calificada para el cargo, sino que no escatimaron en las criticas al mensaje reiterado de Donald Trump, plagado de pesimismo, división, resentimientos y odio, todo lo cual no se compadece con el espíritu que ha distinguido a esta Nación a través de su historia.

Solo nos queda por reseñar el discurso de la Sra. Clinton, al aceptar la nominación de su Partido para ser su abanderada en los próximos comicios, el cual claramente marcó una diferencia conceptual e ideológica, con lo que hemos venido oyendo del Sr. Trump y de su partido. Un mensaje lleno de pasión, optimismo, con ideas claras y precisas sobre lo que propone  llevar a cabo, de alcanzar su objetivo de convertirse en la primera mujer electa Presidente de los Estados Unidos.

Quedan unos meses de campaña, serán duros y difíciles, y veremos toda clase de triquiñuelas y artimañas de ambos bandos, para tratar de ganarse el favor del electorado. Sin embargo, y sobre ello ya me he pronunciado en reiteradas oportunidades, de lo que se trata es, en primer lugar, ir a votar, y con ese voto elegir a aquel candidato que garantice la mayor estabilidad política, económica y social del país, y el cual con sus programas provea el mayor bienestar posible a los ciudadanos; además, aquel que reuna las cualidades, y tenga las capacidades necesarias para liderar a esta gran Nación,  en tiempos de cambio, de conflictos y de profundas transformaciones.

No tengo dudas de que al final del camino, se impondrá la sensatez del pueblo Norteamericano para llevar a la Sra. Hillary Clinton a la Presidencia de los Estados Unidos.

Julio 29, 2016


FPP 

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